Beta Love Beta Love

Álbumes

Ra Ra Riot Ra Ra RiotBeta Love

6.8 / 10

Hipsters, posers y sucedáneos que a partir de ahora vais a poner a caer de un burro a Ra Ra Riot, un consejo: get a life. Quedaos con esas tres palabras, porque los neoyorquinos no os quieren reír las gracias y desde la marcha de la cellista Alexandra Lawn su vocación de cortavenas galopante, mostrada con tanta eficacia y clase en “The Orchard”, ha pasado a ser un espejismo del pasado reciente. Dejando de lado las pajas mentales de la nota de prensa, en la que se afirma que “Beta Love” giraría en torno a “las obras del novelista ciberpunk William Gibson y las reflexiones del futurista Ray Kurzweil sobre el transhumanismo y la singularidad tecnológica” –y que, por suerte, no se manifiestan, al menos no con esa petulancia–, lo que interesa del nuevo giro musical de Ra Ra Riot es que la banda se ha desatado como nunca con sus aparatejos electrónicos y nos traen un álbum que, pese a no ser la piedra filosofal del pop sintético, sí que cuenta con los suficientes momentos como para reflotar una depresión de caballo. Eso sí, siempre y cuando no se tenga en cuenta cómo se las gastaban con anterioridad y se sea receloso a la mutación como única arma de supervivencia creativa.

Invocando a Passion Pit (el tema titular no deja de ser un relevo buenrrollista de aquel “Take A Walk” que iluminó nuestros paseos bajo la lluvia el pasado año) e incluso a Two Door Cinema Club (ahí están “Dance With Me” o “Binary Mind”, dos temas compuestos concienzudamente para entrar en la quiniela de los singles promocionales), la banda deja claro desde el primer momento que se la suda completamente todo y ahora su única preocupación es pasárselo bien intentándose colar en aquellas discotecas que antes no pisaban ni hartos de vino.

A pesar de experimentos innecesarios que no acaban de encajar ni con cola de impacto (el autotune de “What I Do For You” está metido con calzador, del mismo modo que ese coqueteo con el R&B modernillo que se gastan en “Wilderness” sin que nadie les haya invitado), “Beta Love” cuenta con armas simpaticonas como “Angel, Please” (exigimos la opinión de Architecture In Helsinki al respecto de estos minutos en concretos) que sabemos que, cuando suenen a las tantas de la madrugada, vamos a bailar en clave de conga. Mandar a tomar viento al pop barroco era arriesgado, y no dudamos de que sufrirán daños colaterales por ello. Pero, ¿quiénes somos nosotros para fastidiarles a Ra Ra Riot la fiesta?

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