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Álbumes

The Bloody Beetroots The Bloody BeetrootsBest Of… Remixes

7.1 / 10

DIM MAK

Hace dos días que no te duchas y tres que no duermes. Tienes el teléfono del camello taxista colgado en un post-it como si fuera una estampita de la Virgen. Te huele la axila cosa fina y llevas una melena tan grasienta que ni las moscas se atreven a defecar en ella. Llamas al dealer y le encargas perico en abundancia. Te pasas una mano mojada por el flequillo, te aprietas más los tejanos estrechos para que marquen el poco paquete que Dios y el consumo te han dado, te untas la sobaquera con desodorante barato, te calzas unas gafas de policía bear y buscas la banda sonora perfecta para preparar tu cuarta jornada de fiesta ininterrumpida. Se llaman The Bloody Beetroots, los pones en el discman Sony que encontraste en un contenedor, la mandíbula vuelve a rechinarte como si fuera una pierna ortopédica oxidada. Te encantaría ser como ellos, pero no es así, eres un moderno perdedor que se tiene que conformar con verles en los festivales llenándose los bolsillos y llevándose a las groupies más calientes. Ah, eso sí, mientras te quede cartílago en la nariz, a Dios pones por testigo de que nunca volverás a pasar hambre.

Bob Rifo y Tommy Tea son el sueño húmedo de la juventud canalla, el modelo a seguir para esa especie humanoide tan numerosa estos días que se tatúa golondrinas en las ingles, se deja bigote, esconde las ojeras detrás de Ray-Bans gigantes y se pone camisetas de heavy sin saber quién es David Lee Roth. Sí, podríamos decir que el dúo italiano es lo más cuando se trata de volver una fiesta o un festival del revés. Basta con repasar el imponente cultivo de hits –su único disco, “Romborama”, fue alimento de incontables party animals– que han cosechado a lo largo de los últimos tres años para comprobar que los tipos saben a lo que han venido. No hay secreto más allá de las enseñanzas de monstruos del parrandeo como Erol Alkan, Boys Noize o Justice; vaya, que se enfrentan al mundo con una mezcla explosiva de electro, rock, house, punk y música disco que haría bailar tektonik incluso a Woody Allen.

Normal que se hayan convertido, también, en unos de los remixers más adorados del momento, pues saben desmembrar los originales como nadie y convertirlos en juguetes tóxicos de su propia cosecha. De ahí la satisfacción general por que hayan sacado una colección con sus mejores cirugías. Los beats son duros, la pulsaciones vertiginosas, los subidones mareantes, el ruido ensordecedor, la actitud rabiosamente punk y el freakismo absoluto (suelen dejarse ver con máscaras de Venom, uno de los archienémigos de Spiderman). Son mejor que la coca y el speed, y encima no te horadan el cerebro y te convierten la tocha en un símil de Bob Esponja. Qué demonios, ¡son la versión satánica de 2 Many DJs! ¿Qué no? Transforman “Mind Dimension” ( Tiga) en una detonación de electro-dance-heavy metal que te hace subir la pastilla que te comiste hace dos semanas. Hacen que Etienne de Crecy se quede en una hermanita de la caridad, destripando y haciendo gritar su “Funk” cual cerdo degollado. Hunden “Dissolve”, de The Chemical Brothers, en una sopa putrefacta de post-punk cósmico. Le meten tanta caña a “Bounce” ( MSTRKRFT) que te vuelves loco y te entran nauseas de tanto mover la rabadilla. Dios, el mainstream les espera con los brazos y las piernas tan abiertas, pero tan...

Óscar Broc

Robyn - Cobrastyle (The Bloody Beetroots Remix) Tiga - Mind Dimension (The Bloody Beetroots Remix)

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