Bersa EP 4 Bersa EP 4

Álbumes

Uproot Andy / Sonido del Príncipe Uproot Andy / Sonido del PríncipeBersa EP 4

7.5 / 10

Bersa EP 4  Uproot Andy / Sonido del PríncipeBERSA DISCOS El sello Bersa es parte de la aún minoritaria corriente del tropicalismo digital con eje sonoro en la cumbia. Su último Ep cuenta con Uproot Andy y Sonido del Príncipe, seis canciones dentro de su estrategia de un lanzamiento bimestral. Bersa parece invitar a sus artistas a revisar las fuentes del asunto, a viajar a la costa colombiana (al menos imaginariamente) y sumergirse en el pasado para trabajar con el legado y llenarse de autoridad para proseguir este exultante camino. O así decidió Uproot Andy. El neoyorquino se atreve con “El pescador” de Toto la Momposina, “ La vida vale la pena” de Petrona Martinez y el “Botellón” de Grupo Naidy. Asumido el nivel de riesgo que conlleva remezclar y rehacer clásicos perfectos de la tradición musical Uproot se decanto por la electrónica más vigorosa. El resultado es absolutamente genial en el tema “ La vida vale la pena” gracias a un sonido desquiciado propio de un arroyo donde pueden beber sin parar fieras acostumbradas al dubstep o al africanismo salvaje. Eso sí con un aire de feria de pueblo ajustado al lugar donde nace y crece el folk. Mantiene el aire rural pero desciende el nivel de bpms en “ Botellón” (para que vean nuestras autoridades que el botellón es una expresión global ancestral y necesaria) y tira de cadencia excéntrica en “El pescador”, aunque a decir verdad es difícil aportar algo a esta maravilla de la creación humana. El holandés, Sonido del Príncipe, mezcla cumbia con sustancia extraída de raves, alejándose de opciones intelectualoides tan tentadoras para los que se observan y critican sin actuar, sirenas en vez de compresión del sonido, expandirse en las emociones en vez de rehuir de ellas, coger a la chica y bailar en medio de la plaza con unos tragos de más. Y a pesar del estado de éxtasis de dub raver holandés de principios de los 90 al que somete a la cumbia colombiana, el Príncipe logra interesantes matices como introducir cumbia salsera de los 70 con pianos de jazz incluidos, un camino aun no muy transitado por esta incipiente escena. ¿Quien iba a decir que era posible semejante mezcla hasta escuchar ” Barranquilla”?. En las otras dos canciones, “ Cartagena” y “ El príncipe” mantiene el júbilo electrónico con cumbia selvática de los 50 y 60 para completar este vinilo. El disco merece ser dado la vuelta en cuento la aguja encuentra su abismo y así hasta la extenuación. Y mientras descontamos meses hasta el próximo lanzamiento del sello establecido entre Buenos Aires y San Francisco a bailar por donde sea. ¡Vamos compañeros del arroyo!, ¡carajo!. Borja Ilián

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