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Álbumes

Sun Kil Moon Sun Kil MoonBenji

8.8 / 10

Desde la disolución en 2001 de la influyente y legendaria banda Red House Painters, Mark Kozelek ha ocupado buena parte de su tiempo en su nuevo proyecto, Sun Kil Moon, que podría entenderse como una continuación a tan importante grupo. Y el tiempo le ha dado la razón en que segundas partes sí que pueden ser buenas, porque Sun Kil Moon ha demostrado ser una banda tan clave como lo fue su predecesora. Además, todo esto tiene un doble mérito, porque el californiano se ha mantenido muy activo a lo largo de toda esta última década. Especialmente los últimos dos años, primero con el esencial Among The Leaves y, más tarde, en 2013, con tres álbumes: “Like Rats”, de versiones, y sendas colaboraciones con Jimmy LaValle y Desertshore. Entre marzo y agosto de ese mismo año, Kozelek se encerró en el estudio para grabar también el que sería su sexto disco como Sun Kil Moon, “Benji”, que debe su título a una película de los 70. En él canta sobre su infancia y su vida actual. Y aunque a veces se ha decidido a grabar en solitario, esta vez ha contado con colaboraciones especiales de Steve Shelley, Jen Wood, Will Oldham y Owen Ashworth. Se trata de un trabajo que se centra principalmente en la mortalidad, pues en él casi siempre alguien muere. Según explica él: “Las cosas se hacen más importantes cuando te haces mayor. A los 47, no puedo escribir desde la perspectiva de alguien de 25 años. Mi vida ha cambiado mucho y el ambiente alrededor mío también”.

Desde los primeros acordes de “Benji” se puede oler que estamos ante una gran obra maestra. Aunque a algunos de primeras les pueda parecer un trabajo escurridizo, es más accesible de lo que parece. Especialmente, por esas letras tan autorreferenciales y llenas de referencias pop (por ejemplo, la muerte de James Gandolfini) y de la vida en general. No hay que sumergirse en el subtexto para entender las letras porque no lo hay. De hecho, en el título de las canciones se encuentra la clave de ellas. Esto son, por tanto, 11 historietas que parecen sacadas de un supuesto diario de Mark Kozelek. “Carissa”, la canción con la que abre es un esbozo de un personaje que imaginamos que en algún momento tuvo algún tipo de relación con nuestro protagonista. Pero es también una preciosa meditación sobre el significado de la muerte con unos versos totalmente devastadores: “Carissa was 35 / Yo don’t just raise two kids and take out your trash and die”. “I Can’t Live Without My Mother’s Love” y “I Love My Dad” tratan sobre eso que se dice en sus títulos. La primera es un tierno lamento sobre la vejez de su madre y el temor a que pronto se vaya de esta tierra. Todo ello acompañado por la voz del mismísimo Will Oldham. Lo curioso del tema es que sin demasiados adornos, yendo directamente al grano con voz y cuerdas de guitarra las canciones lleguen directamente al corazón. Es el folk de toda la vida que ha practicado el californiano, pero de una honestidad brutal.

Con todo, hay algunos giros a su sonido. Esa “I Love My Dad” en la que recuerda su juventud y todo lo que le enseñó su padre Mark Kozelek se anima a subir el tempo de la canción e incluir unos coros casi góspel. Con el tema de la muerte sobrevolando “Benji” es normal que salgan también canciones tan lúgubres como “Pray For Newtown”. Efectivamente es una devastadora elegía sobre la matanza de Newtown escrita a partir de una letra que recibió de un fan. Es absolutamente desgarrador que con tan pocos elementos consigamos estremecernos de esta manera. Pero quizá es la clave del éxito de Sun Kil Moon, tirar del menos es más para causar mayor impacto. Se presta así toda la atención a un relato del que es difícil escapar, incluso cuando entra la parca percusión. Sólo hay dos momentos algo más amables que el resto. “Jim Wise” es como una preciosa nana pero contrarrestada con una letra de lo más lúgubre. La que sí es tierna es “Ben’s My Friend”, con la que cierra el álbum, un número que se acerca al folk tropical de Kings Of Convenience, en el que canta a su gran amigo Ben Gibbard (sí, exacto, el vocalista de Death Cab For Cutie) y hasta se atreve con los vientos.

En definitiva, “Benji” es probablemente uno de los mejores álbumes que vayamos a escuchar este año en su género. O, por lo menos, el más honesto, el menos irónico, el más punzante, el menos insustancial. Cuesta creer que un trabajo que es acústico en un 80% consiga unos resultados como éste. Es por eso que el mérito es mayor. Cuesta creer que alguien consiga superar estas cuotas de grandeza, incluso el propio Kozelek, que a sus casi 50 años ha firmado una rotunda obra maestra, que ya veremos si es capaz de mejorar con el tiempo. Y hablando a título personal, me considero una persona que quizá no da toda la importancia que debería a las letras de las canciones y se centra más en el aspecto musical, pero es que con composiciones como éstas es imposible no seguirlas con tanta atención como un capítulo de “True Detective”. Y hablando de la serie de HBO, ojalá termine con “Richard Ramirez Died Today Of Natural Causes”. Sería el acompañamiento perfecto.

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