Bend Beyond Bend Beyond

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Woods WoodsBend Beyond

7.5 / 10

En una escucha superficial, sin profundizar demasiado, los cambios que median entre “Bend Beyond” y su antecesor, “Sun & Shade”, no son tantos como pueda parecer. Esto responde en buena medida a que Woods ya hace tiempo que sentaron las bases de su sonido, que en mayor o menor medida siempre se ha movido entre el folk pastoral y algunos ramalazos de psicodelia y baja fidelidad noventas comandados por el particular y casi infantil falsete de Jeremy Earl. Año tras año los brooklynitas han ido esculpiendo su sonido con un nuevo álbum, que siempre significaba un paso adelante en sus carreras, pero nunca un giro de 180 grados. No hay necesidad de reinvención en el seno de la banda, más teniendo en cuenta el éxito que cosecharon con “Songs Of Shame”, su disco de consagración. Desde entonces se han dedicado a aplicar pequeños cambios, a juguetear con una fórmula que ya funciona. Si “At Echo Lake” se permitía aparcar el folk para abrazar el indie-rock a ratos, en el mencionado “Sun & Shade” incluyeron dos piezas instrumentales de siete y nueve minutos, la primera ( “Out Of The Eye”) una excursión krautrock de toma pan y moja y la segunda ( “Sol Y Sombra”) un tripazo experimental de aires orientales. Lo que nos hace llegar a su nuevo trabajo, “Bend Beyond”, donde han apostado por cambiar radicalmente su proceso de grabación. Mientras que en el pasado a menudo grababan los temas minutos después de terminar de escribirlas, ahora han permitido que haya un espacio entre las dos etapas. En otras palabras, han sacrificado la inmediatez que les caracterizaba hasta hace poco, para apostar por una producción más cuidada y estudiada. Habrá quien piense que han traicionado sus orígenes lo-fi, pero este nuevo LP tiene doce canciones como doce soles (y nunca mejor dicho), así que cabe aplaudir con vehemencia este cambio.

Para comprobar que “Bend Beyond” es el disco más accesible de Woods hasta la fecha sólo hace falta echar un vistazo al tracklist: ocho canciones se mueven entre el minuto y medio y los tres minutos y sólo una llega a los cuatro y medio, la titular. Los que hayan tenido el privilegio de verles en directo últimamente, que serán pocos de los que están leyendo estas líneas pues ya hace tres años que no nos visitan, sabrán que esa pieza en directo la estiran hasta duplicarla o triplicarla, en lo que se dice que es uno de los grandes momentos de sus directos. En su versión reducida se nota por donde la pueden alargar, pero en ningún momento se echa en falta nada gracias a esas formidables cabalgadas de guitarra de Jarvis Taveniere. A partir de ahí se suceden momentos más dulzones y pegadizos, como “Impossible Sky” y “Cali In A Cup”, con briosa harmónica, los fogonazos psicodélicos de siempre ( “Find Them Empty”), baladas en las que se impone la guitarra acústica y en las que sólo falta el murmullo de los grillos ( “It Ain’t Easy”), interludios instrumentales en los que lleva las riendas una percusión marcial ( “Cascade”), aproximaciones al country (esa “Back To The Stone” tan M. Ward) y los ocasionales arrebatos furiosos e imágenes oscuras en sus letras que entran en contraste con la soleada música que acompañan (ese “It’s so fucking hard” de “Is It Honest?”). Un trabajo variado que se beneficia enormemente de una producción más nítida (sólo hay ocasionales momentos de ruido en la pletórica “Size Meets The Sound”, lo mejor que hay aquí junto a “Bend Beyond”) sin pervertir la fórmula del éxito. Con trabajos así, encantados de que mantengan el ritmo de publicación anual.

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