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The Pains Of Being Pure At Heart The Pains Of Being Pure At HeartBelong

8 / 10

The Pains Of Being Pure At Heart  Belong SLUMBERLAND

Para grabar su segundo álbum de estudio, The Pains Of Being Pure At Heart han decidido ponerse en manos de dos nombres de élite que en un principio no pueden antojarse más alejados de las coquetas intenciones de su debut: producción de Flood y mezclas de Alan Moulder. Nuestros chicos no pudieron resistirse cuando los ingenieros ingleses se mostraron interesados en producirles su nuevo trabajo. Al final, el estímulo ha resultado ser el ideal de cara a magnificar la pasión que sienten por el shoegaze británico. Flood y Moulder fueron los responsables de dar forma a “Mellon Collie And The Infinite Sadness” de Smashing Pumpkins, una influencia confesa de los neoyorquinos que salta a la vista en cuanto suena la guitarrona del inicial tema homónimo y que deja claro que, si antes querían que sus canciones se celebraran por sí mismas sin trucos de estudio, a la hora de grabar “Belong” lo que les pedía el cuerpo era grabar a lo grande por primera vez. La decisión queda muy lejos de aquella otra que les llevó a pedir a Archie Moore que hiciera sonar su debut como sonaron sus respectivas – Velocity Girl y Black Tambourine–, pero no cae en saco roto.

Esta profesionalización en el sonido, además de resultar positiva a la hora de propulsar más arriba a la banda, lleva consigo implícita otro paso adelante: un pequeño saltito que les trasladas del espíritu amateur escuela C86 al desbocado huracán sónico de los agresivos noventa. ¿Un rechazo a la vertiente twee que tantas sonrisas nos dibujó en la cara? Tampoco es eso. Aunque el álbum, dicen, suene como si hubiesen quitado del medio todo lo que antes ocultaban, el romanticismo en su música sigue bien marcado a fuego. El repertorio de “Belong” se sucede más adulto, reforzado en las puntas pero igual de cándido en su interior. Ahora los instrumentos no van pasando a primer plano por separado sino que el sonido viene ensamblado en un magma arrollador que puede pecar por momentos de demasiado, valga la redundancia, inundado por la producción de Flood. Este evita que se destaquen puntuales pasajes instrumentales con los simpáticos ganchos de que hacían gala en sus primeras canciones, para priorizar un sonido compacto, revestido de una corteza más resistente.

El amor sobre todas las cosas sigue siendo el protagonista de letras bellas, dulces y poderosas como las de “Heart In Your Heartbreak”, “Even In Dreams” ( “Even in dreams, I cannot betray you”) o “Strange” ( “I can tell you’re strange like me"). Por un lado se poetiza más la inocente lírica del primer álbum, al tiempo que se hacen más visibles referencias drogadictas y sexuales que hacen sonar a nuestros chicos gustosamente picantes. Las guitarras crecen, se potencia la distorsión y, aunque se recorten las aportaciones vocales de la teclista Peggy Wang, en ningún momento se descuida el aliento melódico que les caracteriza.

“Belong” se crece como disco grande e importante. Va a por todas sin por ello descuidar una de las esencias pop más relucientes de los últimos años, una que aquí sigue brillando durísima y colorida como un cristal de Murano. Es momento de ponerse serios, bajar la cabeza y mirarse los pies para concluir que The Pains Of Being Pure At Heart ya no pretenden alcanzar a My Bloody Valentine, The Jesus and Mary Chain –padrinos de “Girls Of 1000 Dreams”– o Ride, sino que pueden llegar a sonar, directamente, tan robustos e inmortales como ellos. Una consagración pura, sin miedo y de corazón.

Cristian Rodríguez

The Pains of Being Pure At Heart - Belong by Slumberland Records

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