Belle And Sebastian - Girls In Peacetime Want To Dance Belle And Sebastian - Girls In Peacetime Want To Dance

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Belle And Sebastian - Girls In Peacetime Want To Dance

8.0 / 10

Había muchos motivos para esperar con ganas el nuevo álbum de los de Stuart Murdoch. Por un lado, se cumplen 20 años de la formación de Belle And Sebastian, una banda que a lo largo de su historia ha sido capaz de conjugar un sonido y una emocionalidad muy propia. Pero es que, además, hacía cinco largos años que no escuchamos nada nuevo de ellos. Su anterior trabajo, Write About Love, aunque correcto, no llegaba a la excelencia de su predecesor, The Life Pursuit. Y claro, había ganas de volver a sonreir con ellos. Pero lo que más nos llamó la atención -y más expectación creó- de este Girls In Peacetime Want To Dance fue su sencillo de adelanto, The Party Line. Es cierto que Belle And Sebastian ya habían coqueteado con los ritmos bailables en el pasado, pero el sonido disco de aire setentero del single sorprendió a muchos, especialmente a sus seguidores más puristas. Por todo eso, este noveno LP de los de Glasgow se había convertido en uno de los más esperados de este 2015 que acaba de comenzar. ¿Había razones para esos nervios?

Aunque se grabó la primavera pasada en Atlanta, lo cierto es que su preproducción ha durado un tiempo. Stuart Murdoch le ha dado muchas vueltas a su noveno disco. En lugar de quedarse anclado en un sonido en particular, que funcionaba a la perfección pero que quizá ya estaba un poco sobado, tocaba moverse, explorar nuevas estrategias.

En un primer momento, Murdoch pensó en hacer que cada canción del álbum representase un distinto país de Eurovisión de mediados de los setenta. La idea se abandonó pero algo queda de ella, en el sentido de que Girls In Peacetime Want To Dance es uno de los trabajos más eclécticos de Belle And Sebastian. También porque hay algo de ABBA en Play For Today. El siguiente paso fue probar a entrevistar a 10 fans para luego tratar de hilvanar las canciones inspiradas en aquellas conversaciones. De nuevo, la idea se desechó porque, al no estar de gira en aquel momento, no hubieran tenido acceso a un muestrario de fans tan plural como querían. Al final, el proceso fue el habitual, aunque introdujeron una variable estimulante: el todopoderoso Ben H. Allen, productor de absolutamente todo el mundo, desde Animal Collective a Deerhunter pasando por Cut Copy.

Aunque a priori la banda y él no encajan mucho en filosofía, los resultados hablan por sí solos. Normalmente Belle And Sebastian no entraban al estudio hasta tener los arreglos y las letras terminadas, puestas sobre papel. Pero con Allen la cosa ha cambiado. El productor aportó ideas y les acercó a una nueva sensibilidad, algo que fue "liberador" para la banda. Una sensación, la de sentirse liberado de cargas y convencionalismos, que casa bien con la idea del disco, algo así como una fiesta en medio de una ciudad en llamas.

El cambio esperado al final no ha sido tanto. Sólo hay que ponerse la primera de sus canciones, Nobody's Empire, en la que Stuart Murdoch nos habla sobre la encefalomielitis miálgica que sufre. Su instrumentación es encantadora, tiene coros góspel mágicos y exuda ese aire optimista y refrescante que Belle And Sebastian han exhibido a lo largo de sus dos décadas de carrera. Le sigue Allie, precisamente el nombre de la chica que sirve como eje del disco. Aquí muestran su lado más jangle, con guitarras saltarinas impregnadas de euforia. The Cat With The Cream es otra de las sorpresas del disco, pero no por ser bailable, sino por ser más orquestal que nunca. Casi que parece de The Divine Comedy. Las cuerdas suenan temblorosas, cosa que no extraña si atendemos a la letra, que nos habla de alguien que reza a un dios que no atiende a sus plegarias. Y se cierra con Today (This Army's For Peace), magnífica conclusión a un álbum poliédrico, una pieza atmosférica de pop tímido.

Por supuesto, hay momentos bailables más allá de The Party Line. Enter Sylvia Plath cita a la poetisa en un desenfadado número de europop a medio camino entre Pet Shop Boys y Saint Etienne. Las conexiones con el trío londinense son más: Bob Stanley escribió su nota de prensa y su espíritu también parece flotar en algunas de las letras del disco,como la de The Everlasting Muse ("Ella dice 'sé popular, toca pop y ganarás mi amor", un verso que bien podría ser suyo). Y por último, tenemos Play For Today, un dueto con Dee Dee Penny de Dum Dum Girls, quien inicialmente iba a formar parte del reparto de God Help The Girl, pero fue descartada en el casting. La química entre Murdoch y Penny es arrebatadora y nos recuerda a cuando Isobel Campbell aún estaba en la banda.

Girls In Peacetime Want To Dance es un auténtico triunfo de la voluntad. Un golpe de mangas a las convenciones. Los escoceses no se acomodan, y lo mismo se tiran al calypso que te ponen una melodía klezmer en el estribillo para aportar aires gitanos a un tema que empezaba sonando a los clásicos Belle And Sebastian. En un tiempo en el que la mayoría de LPs de pop no pasan de los 40 minutos, Stuart Murdoch y compañía superan la hora y entregan doce canciones como doce soles. Cada una brilla a su manera y te alegra la vida de una manera distinta. Si los rumores de que estarán en el próximo Primavera Sound se hacen realidad, tenemos desde ya uno de los mejores conciertos del año. Pero no nos adelantemos: de momento ya tenemos uno de los discos de este 2015.

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