Be Strong Be Strong

Álbumes

The 2 Bears The 2 BearsBe Strong

7.7 / 10

Joe Goddard vuelve a tañer campanas fuera del convento de Hot Chip con un par de pastillas de éxtasis en la riñonera y la inestimable compañía de Raff Rundell. Después de sembrar el pánico fiestero en un reguero de celebrados EPs, la peluda y oronda maquinaria de The 2 Bears se pone a prueba una vez más en un contexto de homosexualidad plantígrada (barba repasando papada, vello corporal fuera de control por el desequilibrio de testosterona, panza cual bola de hormigón) y hedonismo pildorero, algo que siempre se agradece en tiempos difíciles. Es un divertimento, dirán algunos. Joder, claro, si alguien esperaba encontrar folk pordiosero en el debut de dos tipos que lucen orgullosos sendos disfraces de Winnie The Pooh comprados en un chino es que vive en otro mundo.

Efectivamente, “Be Strong” es un disco para olvidar problemas y sudar la pocha, pero sin estridencias ibicencas para hooligans, ni caspa comercial. Lo que hay aquí es house melódico y electrónica pop alimentada con breaks juguetones, teclados elegantes, loops pegadizos, letras ingeniosas y estribillos de digestión ligera. No suena este proyecto como un simple desengrasante mientras Hot Chip descansan en barrica. Pese a la aparente estética de ligereza y fiesta universitaria –la pinta de Goddard y Rundell con los trajes de felpa es demencial–, el primer larga duración del dúo transpira la sexualidad y concupiscencia del house de los años 80s y la música disco gran reserva. “Take A Look Around”, por ejemplo, un exquisito homenaje al mejor sonido Chicago, podría tomarse como indicador de la temperatura del álbum. El clap, el bombo y los gorgoritos vocales negroides copan el tracklist y le inyectan energía y elegancia, a partes iguales, al sistema circulatorio de un disco sensacional.

12 cortes. Trabajo largo y completísimo que no sólo ofrece joyas para la pista como “Ghosts & Zombies” –volvemos al funk-house de los 80s– o “Get Toghether” –disco dancehall irresistible–. “The Birds & The Bees”, sin ir más lejos, enmascara en su psicodélico chorro de sintetizadores y efectos cósmicos una balada house con ecos calypso que te deja como nuevo –canción ideal para comenzar el día–. Hay conatos de bass con acento jamaicano y ambiciones pop – “Heart Of The Congos”–; melodías oníricas enterradas en toneladas de synth-madness “Church”–; electropop con brillantina y bounce breaks “Warm & Easy”– y hasta pasajes melancólicos de videojuego que coquetean con la IDM – “Increase Your Faith”–. Pero, por encima de todo, quedan los minutos bailables y la sensación de haber escuchado un disco de música electrónica de los que se disfrutan con la misma intensidad con la que no se olvidan. Usar y tirar es un concepto que no encaja en la filosofía de estos tipos. Goddard y Rundell hacen que nos lo pasemos bien sin el cargo de conciencia de haber perdido el tiempo. Y eso no lo consiguen ni Baloo, ni Yogui, ni Kung Fu Panda ni todos los osos más cojonudos del universo juntos.

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