Basic Instinct Basic Instinct

Álbumes

Ciara CiaraBasic Instinct

6.6 / 10

Ciara Basic Instinct LAFACE RECORDS

El bajón en ventas que supuso “Fantasy Ride” en la cuenta personal de Ciara hace, muchas veces, que el inconsciente lo tache de fracaso. Sin embargo, el último álbum de Ciara llegaba en un momento convulso de la industria discográfica, con los beneficios cayendo en picado mientras que el montante de gastos se mantenía. Tampoco es que “Fantasy Ride” fuera el último grito del R&B ni que en él se diera rienda suelta a la frescura estilística, como ocurrió con “Goodies”. Pero contaba con un elenco de productores muy decente y contenía unos cuantos temas resultones que dieron lugar a vídeos ya grabados en la retina colectiva (Timberlake y Cici arrimando cebolleta en “Love Sex Magic” es el ejemplo más obvio, pero el rollo cementera sexy de “Work” también tuvo su bombo). Visto desde la distancia temporal y con “Basic Instinct” ya digerido, posiblemente lo peor del anterior disco de Ciara Harris fuera su portada, pues para la artista ese tropezón parece haber supuesto cierta madurez; o al menos, una manera diferente de tomarse su carrera musical. En primer lugar, ¿Qué diva del R&B ha hecho un pleno o semi-pleno con un álbum en los últimos años? A mí, a bote pronto, sólo me viene a la mente Beyoncé, cuya superioridad vocal hace que las comparaciones con la princesa del crunk&B, además de ser odiosas, estén fuera de lugar. Y Aaliyah. A pesar de que su trágica muerte ayudara a iconizarla, es de cajón reconocer cómo sus alianzas –primero con R. Kelly, más tarde con Timbaland– han marcado el devenir de la música negra. Ciara, al igual que hiciera en su día Aaliyah, parece haber aprendido que su potencial está en su forma de moverse, y por tanto, en el mercado audiovisual, y también en fabricarse bangers del back and forth para lucir esa colección de bodies, maillots y bañadores que todas anhelamos en el fondo de nuestro armario. Ahí están los “benjamins”, los royalties y el gancho perfecto para que alguna marca la escoja como imagen publicitaria. ¿Dónde queda entonces la realización personal para la artista? Suponemos que en elegir pareja de productores a dedo y encerrarse con ellos en el estudio, acotando en la mayor medida posible la composición del álbum a lo que esas tres almas sean capaces de dar de sí en equipo. Dicho y hecho. The-Dream y Tricky Stewart firman casi todos los cortes de este “Basic Instinc” en el que Harris ha cambiado la ambición y las posibles presiones discográficas por la comodidad de hacer lo que le gusta. Y en los créditos que no son cuenta de Tricky o The-Dream es precisamente donde este álbum hace daño a los oídos. “Heavy Rotation” (aunque el beat cuaje, tiene un toque euro-progressive que da repelús) y “Turn It Up”, con Usher, es lo más cerca que Ciara está de contraer esa horrible pandemia que se expande en el urban: la “davidguettización” de la diva R&B. Éste es uno de los puntos fuertes de “Basic Instinct”: demuestra que Ciara no se ha dejado llevar del todo por esa obsesión que les ha entrado a la Rowland, Kelis o Rihanna por el 4x4.

El otro punto fuerte del disco es que la limitada voz de Cici ha encontrado en The-Dream al mejor de sus aliados. Donde antes podías ver un falseto forzado o el fraseo extenuado, ahora encuentras el hueco melódico y la tórrida cadencia que redondea cualquiera de las producciones de Nash. Aunque el autor de “Umbrella” no da lo mejor de sí, cuando se hace notar (“Speechless”, “You Can Get It” y “I Run It” en menor medida) no hay quien le ponga un pero a la canción. De ahí que “Ride” (Ludacris, sobras), primer single de este trabajo tanto por cronología como por calidad, suene además de a himno amatorio a declaración de intenciones y aceptación de la realidad: Ciara no vende discos como churros pero no le hace falta enseñar un pezón para que la censuren en BET. Le avalan, según Los Angeles Times, más de 18 millones de reproducciones en YouTube.

En realidad –y sumándole algún momento inspirado de “Basic Instinc (U Got Me)” o “Gimmie Dat”–, aquí acaba el recorrido efectivo del cuarto trabajo de Ciara, que no deslumbra ni encandila pero demuestra cierta evolución a la hora de plantear su estilo. Seguirá siendo la princesa del crunk&B gracias a mixtapes como “The Princess Is Here”, que contiene lo más lucido de este álbum además de unas cuantas perlas sureñas y la inestimable presencia de Gucci Mane y Waka Flocka. Y aunque es bastante probable que Keri Hilson le arrebate presencia y protagonismo a base de ponerle morritos a Rick Ross y vídeos con despliegue de producción, we love the way she ride the beat todo el rato.

Mónica Franco

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