Bankrupt! Bankrupt!

Álbumes

Phoenix PhoenixBankrupt!

7.6 / 10

Es casi seguro que todos los nuevos fans de Phoenix –los que les conocieron con “Wolfgang Amadeus Phoenix”– estaban esperando una continuación en este nuevo trabajo. Y es también casi seguro que se habrán desilusionado con la primera escucha de “Bankrupt!”. No se trata de una segunda parte del disco que los catapultó a las masas tras muchos años en la brecha. Cuando Phoenix comenzaron a grabarlo, declararon a la prensa que iba a ser el disco más experimental que habían hecho hasta la fecha. Tras la primera escucha, el fan que les sigue desde su debut puede darse cuenta de que Phoenix han vuelto a grabar un disco muy personal y que su sonido no ha cambiado demasiado ni es completamente experimental. Explicar esta discrepancia es sencillo. Lo único que les une directamente a “Wolfgang Amadeus Phoenix” (según ellos mismos apuntaron en una reciente entrevista con Lastfm) es la canción “Bankrupt!”. Casi siete minutos que recuerdan al intermedio que creaban “Love Like a Sunset Part I” y “Love Like a Sunset Part II” en su previo álbum. Esta es la primera canción que grabaron estando en Nueva York, y que les llevó a cruzar el Atlántico en un avión de vuelta a casa con la clara idea de que terminarían el resto del disco en poco tiempo.

Al final, las semanas o meses previstos se convirtieron en dos años. Se dispersaron y perdieron el rumbo. Ellos mismos han admitido tener dificultad para asombrarse y emocionarse en el trayecto, y han llegado a aceptar el proceso creativo como un “proceso destructivo”. Lo de siempre. Empiezan en un punto con destino muy claro y acaban desviándose para acabar perdiéndose y enredándose, dándole mil vueltas a un tema hasta tenerlo terminado tras mucho ir y venir. Dilemas de perfeccionistas que se incluyen en la edición deluxe del disco y aparecen como " The Bankrupt! Diaries (71 Sketches From The Bankrupt! Sessions)". En entrevistas de promoción de su previo álbum, aceptaron haber salido del atolladero usando las “Oblique Strategies”, unas tarjetas con aforismos creadas por Brian Eno y Peter Schmidt que los artistas, principalmente músicos, utilizan desde 1975 para estimular el pensamiento lateral y para romper los bloqueos creativos. Esta vez, han contado con la consola con la que se mezcló el álbum “Thriller” de Michael Jackson, tras haber conseguido hacerse con ella en eBay. Contar con el pedazo de equipo que generó un álbum que ha inspirado a tanta gente, seguro que les ayudó a reencontrar el entusiasmo requerido para redirigir la nave, previo desembolso de 17.000 dólares. Aunque afirman que no lo usaron meramente por su estatus icónico, sino porque tiene pequeños trucos, “botones mágicos” que les ayudarían a alcanzar un sonido específico.

“Bankrupt!” está producido nuevamente por Philippe Zdar, mitad de Cassius, quién mezcló “United”, su disco debut, y produjo “Wolfgang Amadeus Phoenix”, el disco que les hizo ganar un Grammy. El grupo siempre lo ha considerado como algo más que un productor en el sentido técnico, él es, según ellos afirman, parte creativa de Phoenix, el quinto miembro honorario que cuenta con toda la libertad para aconsejarles en la estructura de las canciones, y en la sensación generada por todo el álbum. Recientemente, Zdar produjo “Sun” de Cat Power y “World, You Need a Change of Mind”, el maravilloso debut de Kindness: con él es lógico esperar, como poco, un puñado de buenas canciones. “Bankrupt!” consigue ser un disco mucho más interesante y robusto que su trabajo anterior.

Está cargado de canciones a prueba de fuego y de disecciones aburridas y “sesudas” de críticos musicales amargados que creen que lo saben todo. Phoenix es un grupo que no se puede mandar a la hoguera por unos cuantos tropiezos o canciones planas en su pasado, o por repetir la fórmula, simplemente porque tienen en su haber una buena cantidad de canciones que han sabido soportar con muy buena cara el paso del tiempo. “If I Ever Feel Better”, o “Too Young”, por poner un par de ejemplos, suenan tan actuales como lo hicieron hace trece años cuando se publicaron. Hay canciones que suenan familiares porque tienen los elementos de muchas otras de su repertorio. Tal es el caso de “Entertainment”, “The Real Thing”, “Chloroform”, “Oblique City”, “Don’t” y “Trying To Be Cool”, un himno diseñado para las estaciones soleadas, destinado a ocupar un lugar en todas las playlists y mixtapes que se precien. Esos elementos son los coros pegajosos, por supuesto la inconfundible voz y el fraseo de Thomas Mars, y esa emoción entre optimista y melancólica que los caracteriza.

Líricamente, Mars sigue siendo bastante críptico y sus letras se pueden interpretar de cien maneras distintas, algo que se debe en parte a que su lengua madre no es el inglés, y en parte a que obedecen las reglas universales del ritmo y la rima. No son profundas, ni se sostienen como poemas sin la música, pero son un elemento indispensable para que las canciones consigan el efecto y la fuerza que tienen.

La diferencia entre este y su trabajo anterior reside principalmente en las estructuras de las canciones, y en el mayor uso de sintes, efectos y distorsiones. Hay sonidos que no se sabe si son de batería real o de cajas de ritmo (como en “Don’t”), y hay muchos otros que pueden pasar como guitarras o bajos reales y podrían perfectamente ser de sintetizador. Al parecer han empleado bien los “botones mágicos” de la famosa consola. Hay muchos más canales, más capas y más sintetizadores que en sus previos trabajos, pero seguimos hablando de canciones con alma pop. No se trata de un disco que rompa esquemas en el universo musical, ni han inventado nada nuevo, pero si han logrado alejarse de esa zona de confort que les había hecho perder la capacidad de sorpresa, y han firmado uno de sus mejores trabajos. “Bankrupt!” no tiene desperdicio. No hay cortes insulsos que se podrían haber ahorrado, ni tampoco hay alguno que se pueda obviar a la hora de recomendar. Todos tienen ese “je ne sais quoi” que ha hecho que los de Versalles sean dignos de ser amados por cientos de miles. Dice el refrán que “un chef es tan bueno como su más reciente plato”. Aplicad este dicho a Phoenix: “Bankrupt!” es una delicia.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar