Bangs & Works Vol. 1 (A Chicago Footwork Compilation) Bangs & Works Vol. 1 (A Chicago Footwork Compilation)

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Varios VariosBangs & Works Vol. 1 (A Chicago Footwork Compilation)

8.3 / 10

Varios  Bangs & Works Vol. 1 (A Chicago Footwork Compilation)

PLANET MU

Estaba claro que Mike Paradinas se estaba guardando un par de ases en la manga. El amo de Planet Mu no se distingue por hacer trampas ni por jugar con la baraja marcada, ni tiene mirada vacía de jugador de póker, pero en el caso del footwork, un género que él ha sacado del más embarrado underground hasta convertirlo en trend topic del año, estaba claro que su estrategia debía pasar por la dosificación. Desde que empezó el goteo en agosto, con el primer 12” de DJ Nate seguido del álbum “Da Trak Genious”, Paradinas ha ido, poco a poco, desgranando las perlas que ha rescatado del Chicago más recóndito: DJ Roc, DJ Rashad y ahora un poco de todo en esta recopilación generosa y descarnada que incide en los sospechosos habituales del juke a la vez que destapa una nueva remesa de nombres con los que seguir tirando del hilo y dejar bien surtido un mercado que exige nueva dosis de este rollo. La gente pide más, y Paradinas da: entran en escena new cats como DJ Diamond, DJ Elmoe, DJ Trouble o DJ Clent que confirman de sobras que los primeros fichajes de Planet Mu sólo eran la crema del capuccino y que lo que viene detrás también está cargado de minimalismo, violencia, ghetto y experimentos rítmicos para trabar piernas y provocar lesiones de isquiotibiales en los bailarines de la escena footwork.

En el momento en el que llega este “Bangs & Works Vol. 1”, la recopilación alcanza inmediatamente la estatura de clásico en un género pujante (un poco menos que el “Warrior Dubz” que recopiló Mary Anne Hobbs, pero casi). Era ahora o nunca (o tarde), y el timing ha sido perfecto: sobre la bocina del fin de 2010, para sellar el año y proclamar que esto pasó en este tiempo y estuvimos ahí para contarlo. Este disco no se preocupa en absoluto por el futuro o el posible desarrollo del juke: se preocupa por un presente que causa, cuanto menos, perplejidad y pestañeo. Sobre este subgénero del ghetto continuum se ha hablado mucho y parece haber un consenso sobre su realidad y sus posibilidades: es una novedad relativa en un momento en el que los aficionados a la música electrónica más cruda buscan opciones de renovación ante la popularización excesiva del dubstep, la hegemonia inglesa y el letargo del techno, y en realidad no se confía demasiado en su posibilidad de progreso. Es absolutamente posible que al juke le ocurra como al skweee sueco/finlandés: flor de un día que no despegó. Pero aquí la consigna es carpe diem, y si la escena evoluciona, bienvenidan sean unas mutaciones que, en realidad, hunden sus raíces en el freestyle electro de Miami de los años 80 y han ido avanzando, cargadas de sexo, vida callejera y recursos tecnológicos pobres, en Chicago y Detroit en forma de ghetto-tech y booty-house. Morir, no morirá.

Un primer rasgo que muestra “Bangs & Works Vol. 1” es lo homogéneo del sonido juke. Ya seas DJ Nate o Traxman –punta de lanza o productor desconocido–, todos cortan los temas por el mismo patrón: breaks bipolares que tanto se aceleran como reptan lentos y comatosos, voces cortadas a rodajas y casi siempre un sample de alguna canción popular para amenizar el deslizamiento culebreante de las cajas, los claps y el beat. Es esa uniformidad la que hace pensar que no habrá mucho futuro para el juke si alguien no renueva los planteamientos. En esta selección de 25 cortes hay dos niveles de excitación: uno, el de la propia novedad del footwork, un chute de entusiasmo que todavía no ha mitigado sus efectos; el otro, la idoneidad del sample. No está ninguno acreditado y son difícilmente identificables porque hay mucha post-producción screwed & chopped, pero parece como si DJ Elmoe usara a Stina Nordenstam ( “Whea Yo Ghost At, Whea Yo Dead Man”), The Pope reutiliza vocales de Beyoncé ( “All The Things”), RP Boo reutiliza el “Live And Let Die” de Paul McCartney en “Eraser”, Traxman recorta una muestra evidente de “It’s More Fun To Compute” (Kraftwerk) en “Compute Funk” y, otra vez DJ Elmoe, recicla lo que parece un piano de Enya en “Yo Shit Fucked Up”.

Habría un tercer factor que es el color de cada track. Algunos son más cercanos al hip hop y otros a la música rave europea. Hay apuntes de jungle y de mainstream rap, hay quien se fija en el electro y quien incluso se aproxima al gabber o al heavy metal. Por tanto, la consideración de que al juke no le queda mucho futuro hay que cogerla con pinzas. De entrada, sus recursos parecen limitados, pero también lo parecían los del dub y no hay más que ver cómo ha ido mutando ese virus a lo largo de casi 40 años. Hay una plasticidad en el género que pinta bien. Esto ya no queda en manos de nadie más que de los propios chicos que, al anochecer, como si quedaran en el párking de “El Club De La Lucha”, se reúnen para bailar al ritmo endiablado de estos jovenzuelos que modifican a su antojo las raíces electro y no le tienen miedo al mañana. El juke está vivo y tiene su futuro abierto. Sólo depende de sí mismo. Veremos qué ocurre, pues, en el segundo volumen que el título de este primer “Bangs & Works” implícitamente ya admite que aparecerá en cualquier momento.

Javier Blánquez

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