Banga Banga

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Patti Smith Patti SmithBanga

7.3 / 10

Hace mucho que Patti Smith tiene por derecho propio un lugar en el Olimpo de las estrellas del rock: sacara disco o no, su nombre seguiría ahí. De hecho, hace tiempo ya que organiza sus giras en base a los sitios que quiere conocer en vez de hacerlo siguiendo los dictados comerciales o los circuitos más o menos establecidos. A nadie sorprende que un año esté en un festival con su banda al completo como que opte por recitar poesía en un recinto pequeño. Este nuevo disco, “Banga”, es un buen reflejo de esa actitud que en los últimos años se ha convertido seña de identidad.

En los últimos años Smith se ha sumergido de lleno en la literatura (recientemente publicaba “Woolgathering”, una colección de poemas basados en su infancia) sin dejar de lado todo tipo de proyectos musicales: desde la colaboración con Kevin Shields en “The Coral Sea” a discos de versiones como “Twelve” (Sony, 2007) sin dejar de lado el activismo político (se le ha podido ver en Occupy Wall Street, movimiento con el que ha colaborado, incluso permitiendo que su música se publicara en discos que apoyan la causa). Este trasiego de actividades se deja notar en “Banga”, un álbum en el que no faltan las canciones con sabor a liturgia de sus últimos años ni los arranques rockeros de la joven que se negaba a depilarse el bigote y sonreír en las fotos. Parte de la ‘culpa’ de este regreso a la vena más rock de Smith se debe a la implicación de su banda de siempre: Lenny Kaye, Tony Shanahan y Jay Dee Daugherty dan a canciones como “Amerigo”, “Mosaic” o “Fuji-san” (dedicada a las víctimas del terremoto y posterior tsunami que azotó Japón en 2011) un empaque que trasciende lo meramente anecdótico. De hecho, “Fuji-san” o “Banga” se pueden medir perfectamente con clásicos como “Summer Cannibals”, echando por tierra cualquier estereotipo sobre la madurez musical asociada al aburrimiento. Son canciones en las que sale a la superficie ese lado de Patti que le valió el sobrenombre de “madrina del punk” y que echa por tierra aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor: Patti Smith no ha perdido fuerza, y su voz encaja mucho mejor ahora con esa forma de cantar suya tan cercana al spoken word.

El disco también deja lugar para sorpresas, como “This Is The Girl” (dedicada a Amy Winehouse), en la que Smith da rienda suelta a la nostalgia en una canción con sabor a los años 50s más clásicos; o ese sosegado “Nine” inspirado en el actor Johnny Depp. Tampoco falta una versión, digna y fiel, en este caso de “After The Gold Rush”, de Neil Young. Mención aparte merece también ese “Constantine’s Dream” basado en la pintura de Piero della Francesca inspirado en el sueño que tuvo el emperador Constantino antes de la batalla de Magencio y que entronca directamente con “Broken Flag”, aunque destaca, sobre todo, porque parece imbuida del espíritu de su trabajo previo con Kevin Shields.

“Banga” es, en definitiva, un disco inspirado, con momentos álgidos y que si algo viene a demostrar es que quien tuvo, retuvo.

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