Bamboo For Two Bamboo For Two

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Monopoly Child Star Searchers Monopoly Child Star SearchersBamboo For Two

8 / 10

Monopoly Child Star Searchers Bamboo For Two OLDE ENGLISH SPELLING BEE

Si te gustan los loros, si te fascinan las aves con picos cubistas y plumaje de colores, no hace falta que sigas leyendo. Détente ya y busca este disco: cómpralo, róbalo, haz lo que debas para que forme parte de tu vida. Porque “Bamboo For Two” es un disco dedicado con amor a un loro llamado Belafonte –y por extensión a todos los loros del mundo–. Belafonte pertenece a Spencer Clarke, gran pionero del pop somnoliento, mitad del proyecto Skaters y pivote de Monopoly Child Star Searchers, cuarteto al que ya se ha proclamado como “primer supergrupo hipnagógico” en el que es su debut en el sello raro por excelencia, Olde English Spelling Bee, y quién sabe si el comienzo de una carrera tan extraña como el proyecto en sí y el contenido del vinilo. En efecto, “Bamboo For Two” sólo se puede encontrar en plástico, con un bonito inserto –lo de bonito es por decir algo; en realidad es espantosamente feo– en el que aparece un loro sobre un fondo amarillo, los títulos de los cuatro temas y el nombre de Charles Berlitz, que además de uno de los alias de Clarke es también un escritor y una de las claves para entender (más o menos) el disco.

Pero primero es importante saber quién está detrás de Monopoly Child Star Searchers. Ya te hemos presentado a Clarke. También está James Ferraro, el gran chiflado del pop hipnagógico, también miembro de Skaters, adicto a las frecuencias de radio y al pastiche de influencias, a los desarrollos cósmicos y a la distorsión pseudo-noise. En el equipo también está Lieven Martens, otro amante de los animales (en su caso los cetáceos), el belga detrás de Dolphins Into The Future, y completa el rectángulo Eva Van Duren, de Orphan Fairytale. ¿Qué les trae a todos ellos a reunirse? En principio, el amor por el loro Belafonte, pero sobre todo el disponer de un espacio personal en el que experimentar de una manera, si no innovadora, sí absolutamente extraña. Tomemos “A Coconut’s Shadow Thrown Across The Stem Of A Rose” y la cabalgata de ritmos de un trópico imaginario que se desarrolla a lo largo de sus 13 minutos: si en algún momento te había molestado el giro hacia el sonido Hi-Fi de El Guincho en “Pop Negro” –y es difícil que te haya molestado, porque el disco es maravilloso–, aquí está resumido exactamente lo contrario y en una baja fidelidad alucinatoria que tiene mucho que ver con la estética de Skaters, pero en la que también se nota la mano de Dolphins Into The Future, un hombre al que le irritan las frecuencias altas y las bajas, un hombre que se conforma con el sonido plano, monofónico, y que es en esa suciedad donde encuentra un alto grado de hipnotismo. Monopoly Child Star Searchers, en cambio, ni practican la new age como Martens ni la psicodelia tropical, aunque muchos ritmos se lo deben todo al gamelan con denominación de origen de Bali y hay un movimiento interno dentro de cada segmento sonoro que lleva a un estado de semi-inconsciencia que, sí, por qué no, podemos identificar con la psicodelia. Tal como se desarrolla “A Coconut’s Shadow…”, a medida que van entrando flautas de pan, ritmos de madera y destellos sintetizados, pero siempre con el brillo apagado y todas las frecuencias altas recortadas para que parezca sucio, se aprecia la estrategia del cuarteto: re-imaginar una música de rasgos tribales desde la repetición –o sea, desde el minimalismo académico: Steve Reich y Lou Harrison–, pero también desde la obsesión espacial difuminada.

“Bouganvillea’s Shallow Lobe (Premier Desire)” tiene un tipo de producción sucia al estilo de los tan reivindicados Flying Saucer Attack como un tribalismo cósmico localizable en los primeros LPs de Can, Tangerine Dream y, sobre todo, Faust (si no les convence el ejemplo, hay que cambiar de cara y escuchar “Waterfalls Introduction”, donde se repite el esquema: sonidos de percusión de madera, sintetizadores viajeros, la sensación de abandonar un espacio racional y físico, la economía de recursos). “The Canal Of A Bogonia’s Oracle”, cierre del vinilo, sitúa la experiencia en el mismo marco kraut y, por tanto, cierra cuarenta minutos de viaje que parecen incómodos, pero que acaban aislándote en una burbuja insólita en la que se comprende cómo y dónde te querían llevar estos excéntricos del pop espacial. Antes mencionábamos a Charles Berlitz, y Charles Berlitz es la pieza que le da sentido final al conjunto. Berlitz escribió libros sobre ovnis y civilizaciones perdidas, sobre desapariciones de barcos y aviones en “El Triángulo De Las Bermudas” y sobre el mito de Atlantis. Hay un texto suyo en la contraportada de “Bamboo For Two” titulado, precisamente, “Bamboo For Two”: “what lurks within the jungles bouquet is to you, Belafonte, a natural scents meditation on what a hearts lingering expectancy casts, as a coconut’s shadow is thrown across the stem of a rose…”. Este disco, por lo tanto, es la versión hipnagógica del soundtrack de un documental sobre misterios sin resolver, extraterrestres, magia y civilizaciones en África, un eslabón sonoro perdido entre Pynchon, Fulcanelli y Sagan. Raro a matar, pero se hace querer.

Robert Gras

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