Bad Vibes Bad Vibes

Álbumes

Shlohmo ShlohmoBad Vibes

7.1 / 10

FRIENDS OF FRIENDS Shlohmo, de nombre real Henry Laufer, es un músico y artista visual de 21 años, residente en Los Ángeles, y que en los últimos tiempos se ha posicionado a la vanguardia de la escena de beats abstractos de su ciudad gracias, en gran parte, a su trabajo dentro del colectivo Wedidit, a sus lanzamientos en solitario dentro del pujante sello Friends Of Friends y también a un puñado de bootlegs (sólo hay que echarle un ojo a su remix del “This Is How We Do It” de Montell Jordan para comprobarlo).

A medida que ha ido creciendo la atención y el interés alrededor del joven artista, finalmente ha llegado este mes su disco de debut, un álbum en el que ha estado trabajando a lo largo de todo un año y que, a pesar de su relativamente corta experiencia musical, muestra un generoso torrente de imaginación y talento, tanto que no resulta indicativo de su edad real. Laufer admite que había pretendido crear un disco de canciones para “Bad Vibes”, y no un simple conjunto de beats o producciones. Un esfuerzo merecedor de aplauso teniendo en cuenta que a otros artistas parecidos les había llevado mucho más tiempo conseguir consolidarse en la misma línea. El resultado final es un álbum que retiene el movimiento y la fuerza de la escena de la que procede, una inspiración que está siempre en el fondo de cada tema, pero que se combina con una cualidad neblinosa que Laufer consigue canalizar a través de guitarras slide, melodías de sintetizador y su propia voz bañada de efectos.

Quienes esperen algo similar a lo que fueron sus primeras producciones se van a llevar una sorpresa –yo también me la llevé–, aunque si se escucha el disco con la mente abierta no será difícil reconocer en “Bad Vibes” muchas de las texturas que ya habían aparecido en los primeros 12”s, aunque esta vez cruzadas con lo que Laufer ha definido como su deseo de escribir canciones. Escuchándolo se me ha venido a la cabeza el “Cosmogramma” de Flying Lotus, y no porque haya una conexión musical real entre los dos álbumes, ni mucho menos, sino porque ambos se presentan como buenos ejemplos de artistas jóvenes nacidos en la escena del hip hop electrónico experimental que han intentado alcanzar el reconocimiento que se le suele dispensar a los músicos “de verdad”. Mientras Flying Lotus se aproximaba a su herencia jazz en “Cosmogramma”, Shlohmo ha ido persiguiendo algo que está entre el rhythm’n’blues y el shoegaze, perfectamente acompasado por el movimiento del hip hop para conseguir que esta música se configure como misteriosa y familiar a la vez.

Hay muchos momentos destacables. Se podría empezar por “Places”, el primer single, con toques blues y voces ensoñadoras, y continuar con “I Can’t See You I’m Dead”, una canción lenta y mesmerizante que te inunda con distorsiones y notas de guitarras lejanas que se desgranan una a una sobre un ritmo suave. De hecho, éste es uno de esos álbumes que precisan ser escuchados del principio al final para poder absorber su impacto al completo. Mientras canciones como “Places” quizá pudieran ser extirpadas del conjunto para poderlas disfrutar por su cuenta, dentro del conjunto del disco cobran una fuerza y una emotividad mayor.

Sólo hay un aspecto que me ha resultado dudoso: la textura brumosa de las canciones a la que hacía referencia antes puede que, en ocasiones, llegue a saturar en las escuchas sucesivas. Si se tiene en cuenta que las piezas funcionan mal si se separan del conjunto del disco, la escucha de “Bad Vibes” fuera del estado de ánimo o el lugar adecuado puede convertirse en una experiencia disonante y poco placentera. En un par de ocasiones ya me ha pasado. No quiero decir que sea algo malo, y tampoco le resta calidad al álbum, pero es algo que hay que tener en cuenta por si acaso.

“Bad Vibes” no es sólo un movimiento hábil por parte de un productor joven. Es también un encomiable tour de force por parte de un músico que demuestra talento y que tiene todos los números para seguir sorprendiendo y evolucionando. Por momentos es tremendamente hermoso y onírico; cuando no, es atrevido e hipnótico. Y si esto es lo que Laufer puede hacer a una edad tan tierna, entonces será fascinante observar hasta qué punto es capaz de llegar cuando confirme su desarrollo como músico. Que el título –malas vibraciones– no te despiste y sumérgete hasta el fondo en las emociones que ofrece el debut de Shlohmo, no te arrepentirás.

Laurent Fintoni

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