Back In The Box Back In The Box

Álbumes

Global Communication Global CommunicationBack In The Box

8.3 / 10

Global Communication  Back In The Box NRK MUSIC

Hacía 15 años que Tom Middleton y Mark Pritchard no hacían nada juntos. La distancia –Pritchard se fue a vivir a Australia– y la disparidad de prioridades –Middleton quiso conquistar Ibiza a golpe de house, Mark prefirió los breakbeats, y hasta hoy– fueron ampliando la separación entre ambos como las tenazas de un fórceps. Ahora, de repente, la reunión: gira conjunta para interpretar “76:14” (Dedicated, 1994), el mejor álbum ambient de todos los tiempos –dogma de fe, no se admite ningún debate al respecto– y aportación a la serie “Back In The Box” de NRK Music, por la que antes ya habían pasado DJ Sneak, Little Louie Vega o Dave Clarke, o sea, la vieja escuela del techno y el house. Ése es el concepto clave: vieja escuela. Global Communication, por mucho que hayan sido una de las parejas más sublimes de la música electrónica –hay que añadir los alias Reload, Jedi Knights, Link y tantos otros–, habían quedado como una antigualla olvidada a la que sólo un grupo de fieles veteranos, de vez en cuando, le sacaban el polvo como a la Virgen antes de una procesión. Hubo un pequeño plan de reediciones hace unos años, Richie Hawtin sigue pinchando algunos de sus temas ( “Amenity” revivió gracias a su mano), pero hoy son un pálido recuerdo de la edad de oro del techno europeo. Otros nombres afines y coetáneos siguen atrayendo público –Orbital, Underworld–, pero con ellos queda una pequeña sensación de vacío e injusticia. Es lo que hay; el silencio de tres lustros no permite más.

Quizá porque recuperar el pulso del momento sea una tarea imposible –y también innecesaria, pues tras la gira y este autohomenaje acaso Mark y Tom vuelvan a seguir sus sendas por separado, sin mirar más atrás–, “Back In The Box” se fija exclusiva y únicamente en el tiempo y el lugar en el que la marca Reload / Global Communication adquirió caché, el de los albores del techno en Europa. Entre 1992 y 1995 apareció el mejor material de la pareja, casi simultáneo al de Aqua Regia, Stasis, Bandulu, B12, The Black Dog y 808 State, los pioneros de la introducción del sonido Detroit en Inglaterra. No formaron parte de la generación Warp –pero sí de otros sellos, algunos mencionados en “Intro (The Labels)”, pórtico del segundo CD–, pero eran como el vecino de al lado, siempre en la zona, compartiendo la experiencia. Este mix es, y teniendo en cuenta ese background, un homenaje a aquel momento de exploración y libertad en el que nació el sonido conocido como intelligent techno a partir de la semilla, el fruto y la transmisión de polen desde otros lugares. Es decir: clásicos de Detroit, material propio y de otros artistas ingleses, más una amplia representación de la escuela holandesa, belga e italiana que operaba en plataformas como Eevolute, Sounds Never Seen o R&S. El doble CD –que se vende en versión mezclada y con los temas sin mezclar; las dos son igual de recomendables, aunque la mezclada tiene un plus de continuidad y flow más agradable– sirve para eso, fundamentalmente: para archivar referencias o recuperar las sensaciones de aquel tiempo, pues la mezcla, aunque correcta, es más un hilván de continuidad que un remix en vivo. Lo que es intachable es el tracklist: demuestra un conocidimiento profundísimo de la mejor cosecha del intelligent techno y el eje Detroit-Londres-Rotterdam con obviedades lógicas – “Galaxy” y “Elements”, dos incunables de Carl Craig; material propio como los dos tracks de Link y el “Incidental Harmony”–, mucha letra pequeña del techno inglés que acabó desembocando en los alrededores de Warp y R&S –Balil es uno de los alias de Plaid, también andan ahí los poco ponderados Stasis, Neuropolitique, DHS y As One–, venerables centroeuropeos como Barbarella, que es Sven Väth, y Robert Leiner, mito del catálogo de R&S; el incombustible Aphex Twin más el Aphex italiano –es decir, el también incombustible Lory D– y toda la armada holandesa: Speedy J, Ismistik (eran noruegos, pero grababan en Djax-Up-Beats), Florence, Ross 154, más los originales de Detroit (Shake, May, Hawtin como F.U.S.E., Larkin como Yennek, etc.).

Perdón si esta parte del techno ha parecido una enumeración larga, un catálogo de viejas glorias. Pero es que eso es lo que es “Back In The Box”: una lección de repaso a un momento único, irrepetible –al que ningún revival se podrá acercar jamás– del techno primigenio, enlazado con manos amatorias y la pasión que material tan carnoso exige. Si ya has vivivo o redescubierto esta época, nada que decir: sabes que moralmente la nota del disco debería ser un 11 sobre 10. Si es tu primera toma de contacto, toma aire y prepárate para lo mejor: tu alma puede sufrir un proceso de transformación irreversible, peor que la heroína sitiando las células de un adicto. Dicho queda.

Javier Blánquez

Back In The Box - Teaser 01

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