Attention Deficit Attention Deficit

Álbumes

Wale WaleAttention Deficit

7.5 / 10

Wale  Attention Deficit ALLIDO RECORDS / INTERSCOPE

El debut oficial del rapper de Washington Wale da nuevas alas a dos grandes tendencias de esta década ligadas al hip hop: la primera, que las mixtapes pueden ser la mejor carta de presentación de un nuevo artista, pero también un enemigo difícil de batir y superar cuando llega el momento de lanzar tu puesta de largo; la segunda, que el hip hop made in Vice Magazine se está asentando como el principal nexo de unión entre el rap y el público postmoderno. De hecho, ambas ideas sirven para definir y posicionar “Attention Deficit”, esperadísimo primer álbum de este MC con ineludible proyección comercial y popular, en la actualidad hiphopística.

Decía que las mixtapes son un arma de doble filo. Por un lado te ayudan a darte a conocer y a forjarte un nombre sin tan siquiera tener un contrato firmado. Grabas en tu casa, contactas con algún DJ de prestigio, seduces a algunos contactos y el resto es historia: bastará con que rulen las copias por todo el país y todas las emisoras potentes. Conocemos muchísimos casos de artistas que han conseguido saltar a la liga del rap gracias a buenos golpes de efecto en el mercado de las mixtapes: de 50 Cent, el más sonado y masivo de todos, a Termanology, una de las últimas revelaciones underground de la Costa Este. Y también Wale, por supuesto. Tres magníficas mixtapes le sirvieron para consagrarse como una nueva promesa en ciernes a la que convenía seguir la pista. Been there done that. He aquí la cara amable y bonita de esta historia.

El reverso, la cruz de la moneda, estriba en el hecho de que la realidad casi nunca consigue imponerse a la ficción. La ficción aquí es la mixtape, la vía libre, el banco de pruebas, la libertad máxima para hacer y grabar lo que te apetezca, la impunidad legal para utilizar samples de todo tipo; la realidad, en cambio, el disco oficial, es la presión de sacar un par de singles y decenas de estribillos, la inquietud por un sample sin limpiar, la obligación de rendir cuentas a un ejecutivo discográfico, la presencia constante de una idea de consenso popular. Nada que ver. Y eso afecta a muchos debuts. Por ejemplo, “Attention Deficit”, que en cierto modo ha querido contentar a muchas sensibilidades distintas sin renunciar tampoco a la complicidad con la multinacional que lo edita. De ahí que aquel atrevimiento, descaro y soltura de las mixtapes, que maravillaron a los headz por su desparpajo e ingenio, haya mutado aquí en un discurso más contenido, equilibrado y medido. Es un giro conservador propio del cambio de contexto y formato, no necesariamente negativo, pero que indudablemente le resta chispa y explosividad al contenido.

Musicalmente, “Attention Deficit” no es otra cosa que la reivindicación del go-go en un entorno de hip hop melódico y emocional. Es como si a Lupe Fiasco o el propio Kanye West les hubieran entrado ganas locas de bailar y escuchar funk festivo y africanizado. La combinación de un elemento rítmico más marchoso, bailable y desenfadado con una apuesta lírica de cierta ambición autorreflexiva es, grosso modo, el patrón expresivo de Wale, que en este disco ha tratado de darle una apariencia más pop y convencional a su fórmula artística. Para ello ha contado con la colaboración en los beats de su padrino Mark Ronson, de The Neptunes, Cool & Dre, Best Kept Secret o Green Lantern. Entre todos ellos le fabrican una apuesta sonora variada, conciliadora y accesible, sin grandes florituras, que se adapta a la perfección al estilo del MC. Las canciones más funk y abrasivas, “Mirrors” o “Triumph”, que serían los instantes más cercanos a sus mixtapes, conviven con episodios de clarísima vocación radiofónica, desde el go-go-crunk de “Pretty Girls”, con Gucci Mane, al electro-pop global de “Chillin’”, con Lady Gaga, pasando por el rap de aspiraciones R&B de “Beautiful Bliss”. No es, ni de lejos, mi disco ideal de hip hop, pero tiene gancho, pegada melódica y una labia difícil de resistir que enlaza directamente con toda una estética y una tendencia al alza en el panorama hip hop actual. Y ahí entramos en la segunda gran tendencia de la que hablaba al inicio.

“Attention Deficit” es carne de público Vice, revista gratuita con diferentes ediciones en el mundo que se ha consagrado como el mejor catálogo posible de temporada de determinadas marcas de ropa y bebidas alcohólicas. A estas alturas de la película, creo que ya nos entendemos todos cuando hablamos de ese concepto: tíos con bigote irónico, chicas anoréxicas con el sobaco peludo, tejanos pitillo, camisetas y tops de American Apparel, pocas duchas encima, pestazo a culo y a cocaína, bandana en el cuello, gafas de sol blancas, zapatillas de caña con la lengüeta por fuera y, por supuesto, cámara de fotos. Un infierno inenarrable. Ves a alguno de ellos y darías todos tus ahorros por convertirte en Harry El Sucio durante una noche. Pero al margen de eso, del odio y asco que puedan generar, forman parte de un target potencial que ha crecido en los últimos años y que ha accedido al universo del hip hop gracias a referentes como Clipse, Lupe Fiasco, The Cool Kids o Kanye West. Wale se suma a esa lista de cabeza, porque tiene todos los ingredientes para ello: una estética muy concreta, una mentalidad alejada del tópico afroamericano y un sonido global que sabe cómo integrar el hip hop en un marasmo de influencias que puede ir del electro al pop sin ningún problema. Se queda un poco lejos de las expectativas que sus mixtapes habían generado, principalmente por algunas concesiones evidentes que no encajan en la personalidad del artista, pero también es cierto que en el contexto del crossover y la colisión total del hip hop con la música popular, el punch, la efusividad y el magnetismo de “Attention Deficit” suponen argumentos más que suficientes para coronarle.

David Broc

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