Attack On Memory Attack On Memory

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Cloud Nothings Cloud NothingsAttack On Memory

8.4 / 10

Afirma Dylan Baldi que grabar con Albini no marca el sonido de tu álbum tanto como dicen. Con una pizca de chulería, como queriendo atribuirse todas las bondades de su nuevo trabajo únicamente a sí mismo, explica que “las bandas llegan a su estudio con sus propias canciones y graban su propio disco. Lo que ocurre es que estos están hechos en la misma habitación y acaban teniendo un espíritu similar”. Sea como sea, “Attack On Memory” tiene ese espíritu, el del Albini más puro. En su primera grabación en los Electrical Audio, el productor de Chicago ha afilado a Cloud Nothings hasta hacerles sonar abrasivos y pesados sin que Baldi tampoco haya permitido que se descuide la locuaz efervescencia con que acostumbran sus temas a brincar. Digamos que de los colorines se ha pasado a la gama de grises, desembocando en una transformación bastante radical en el seno del grupo de Cleveland. Un disco importantemente diferente a lo que habían entregado hasta ahora y que lo dice todo desde su título: “un ataque en la memoria de lo que la gente se pensaba que la banda era”.

Sorpresa. “Attack On Memory” es un trabajo de renacimiento y eso es lo llamativo: que salga a colación una palabra como ‘renacimiento’ para un chaval que tiene veinte años y que, para colmo, se atreve a escribir sobre el paso del tiempo y exponer teorías sobre enseñanzas del pasado. Levemente envarado como decíamos –en cierto sentido, para cantar esto es necesario ponerse así–, cargado de una furia fría que le hace desgañitarse a la mínima que pueda, Baldi barre con todo como un huracán. Su indie-pop elástico ha subido de nivel para colocarse en otro peldaño más peligroso, el de un punk-rock visceral influido por sus escuchas compulsivas de Wipers, Thin Lizzy o Black Sabbath. De esta manera logra abrirse las tripas del todo y dar con su repertorio más consistente y fuerte, un repertorio que no suena difícil sino naturalmente salvaje, y con un arrojo presto a prender fuego en sus próximos directos.

El recorrido empieza amargo con “No Future/No Past” para continuar con una apoteósica “Wasted Days”, toda la carne en el asador a lo largo de nueve minutos de rock hirviente ( “I thought I would be more than this”). “Fall In”, “Stay Useless” –su canción más redonda hasta la fecha– e incluso “Our Plans” rebajan la carga de desidia con sus melodías refrescantes aunque nunca dejen de mostrar la voluntad de Baldi por sonar agresivo, sobre todo a la hora de poner en peligro sus cuerdas vocales. “Separation”, “No Sentiment”, “Our Plans” y la más luminosa “Cut You” conforman una llamarada de avant-punk, post-hardcore y noise que dejan todo arrasado con sus insolentes juegos de guitarras y sus obstinadas baterías. Porque esa es otra: hay que destacar que el chaval ya no está sólo, sino rodeado de un grupo de músicos a los que comanda siempre desde el centro, repartiéndoles espacio suficiente para que se luzcan. Con ellos camina de la mano como si fueran compañeros de derrotas de toda la vida.

A pesar de toda la mala baba que encierra, nada ensucia la profundidad y la fuerza expresiva conquistadas, las cuales recuerdan por momentos a gigantes inesperados en el ideario de Cloud Nothings, tipo Nirvana o Slint. Comedido en apariencia –ocho canciones, 33 minutos de duración– aunque torrencial en contenido, “Attack On Memory” es sangrante y sugestivo, vomita rabia y salpica, llama a la acción. Es un ejercicio gozosamente demoledor. Un revulsivo que debería agitar las cabezas de todos esos jóvenes que se tiran de los pelos sin saber qué va a ser de sus vidas.

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