Assume Crash Position Assume Crash Position

Álbumes

Konono No.1 Konono No.1Assume Crash Position

8.1 / 10

Konono No.1  Assume Crash Position CRAMMED DISCS

Vamos a ser honestos, el oído del consumidor musical occidental no está acostumbrado a la música de Konono No.1; para el ciudadano de a pie es harto complicado diferenciar las canciones del repertorio de la banda. Y, en general, pasa con otras músicas de trance del folklore africano. No obstante, eso no las hace menos atractivas. En primer lugar, porque a pesar de repetir estructuras que poco tienen que ver con la música convencional occidental (hasta que llegó el cuatro por cuatro y el loop), hay algo familiar en ellas. Es porque son el antepasado de muchos de los ritmos que escuchamos actualmente, desde el techno hasta algunos palos latinoamericanos como el candombe o la samba. Y en segundo lugar, porque el origen espiritual de la misma hace que te entre por otros poros. El carácter litúrgico de los ritmos bazombo (de donde sale el repertorio de la banda y el origen étnico de su fundador) los coloca en un lugar muy remoto para los convencionalismos de la mente occidental. La música de Konono No.1 no busca conmover, no busca divertir. Busca el trance, un estado mucho más primario. Sin embargo, nuestra “contaminada” mente colonialista, en busca de algo parecido a ese trance, llega a conmoverse y a divertirse. Más allá de la curiosidad que te despierte, te toca el último de los botones del subconsciente, el más instintivo, el más animal.

¿Por qué es Konono No.1 y no cualquier otro grupo folklórico el que ha tenido tanto hype? Hay que reconocer que el rollo luthier meets síndrome de Diógenes vende en estos tiempos en los que la ecología se impone como norma moral. Además de ser una bofetada a nuestro orgullo consumista y una lección de ingenio, los instrumentos y micrófonos construidos con material de desguace dan lugar a un sonido totalmente ajeno a nuestra mente. Y, lejos de sonar arcaico, adquiere un tacto aterciopelado difícil de encontrar en otro sitio. He aquí la razón por la que el amo de la casa Crammed Discs, Vincent Kenis, o la propia Björk le echara el ojo a la banda en su momento. Desde que lo primero ocurriera ya han pasado seis años y dos discos para la serie Congotronics de Crammed. Podría parecer absurdo que existan cuatro álbumes de Konono No.1 sonando su música tan parecida entre ella. Pero Kenis ha estado astuto en la producción, haciendo que cada disco adquiriese elementos nuevos y el resultado pudiera diferenciarse de todo lo anterior.

“Assume Crash Position” suena, en muchos sentidos, más radiante y luminoso que todo lo publicado antes. Primero porque las melodías de los likembés y las aportaciones vocales tienen más que ver con la alegría y la celebración que con el puro trance espiritual. Hasta te dan la oportunidad de cantar algo parecido a un estribillo en “ Konono Wa Wa Wa” o de silbar una línea melódica en “ Mama Na Bana”. “ Fula Fula” o “ Guiyome” parecen sacadas de cualquier grupo de batucada de Rio de Janeiro, aunque realmente habría que decir que son los ritmos brasileños los que has sido sacados de la música africana. Si a esta aproximación a la mente occidental le sumas las aportaciones de guitarra y bajo eléctrico de manos de una cover band que les ha salido en Kinshasa o de otros artistas de la Kasai Allstars, el resultado hace que este disco se acerque a la cultura popular más que cualquier otro. El disco más pop de Konono No.1, podía haber sido el titular; pero el concepto está todavía a años luz del pop. En segundo lugar, la ingeniería de sonido se ha impuesto esta vez, dando lugar a un sonido más limpio. Si se escucha el primer volumen “Congotronics” y se escucha este “Assume Crash Position”, se puede percibir cómo mucha de la distorsión producida por el soundsystem de chatarra se ha perdido en el camino. Lo suficiente como para amplificar su agradable efecto sin dejar de sonar genuino.

En definitiva, “Assume Crash Position” se convierte en el disco más condescendiente para con la obtusa mente occidental; el más “light”, el más digerible. Al que ya le guste su música, le seguirá gustando. Para el que no los conozca todavía, aquí tienen un disco por el cual empezar sin que resulte pesado. Pero a pesar de esas concesiones, el concepto que rodea a la banda sigue estando muy presente: la falta de recursos es, en muchas ocasiones, la mejor de las escuelas. Tomemos nota, que estamos en crisis.

Mónica Franco

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