As The Crow Flies As The Crow Flies

Álbumes

The Advisory Circle The Advisory CircleAs The Crow Flies

8 / 10

The Advisory Circle  As The Crow Flies GHOST BOX

En Jon Brooks hay aspectos de su obra que, pase el tiempo que pase, permanecen siempre idénticos. Luego hay otros que van cambiando con el tiempo, aunque esto sucede menos. Una constante que se ha mantenido inalterable durante una década, desde que debutara, en pleno furor en Inglaterra por la música chill out, como King Of Woolworths, es la de enrocarse en una música horizontal, casi estática, sin apenas movimiento. Cuando años más tarde, olvidados sus flirteos con el downtempo, Brooks emergió como The Advisory Circle –fue con su mítico debut para Ghost Box, “Other Channels” (2008)–, su sonido seguía siendo tenue y prácticamente inmóvil, aunque en ese caso estaban reforzándose los cimientos de la escena hauntológica, y en lugar de beats rotos y bajos dub, lo que mandaba en el espectro sonoro eran los anuncios de televisión de los años 60 y 70, las bandas sonoras para documentales y films de serie B y la proto-electrónica asignada a los estudios de radio y la música concreta. Arqueólogo de viejos vinilos y médium capaz de comunicarse con los fantasmas del pasado, Brooks ha sido considerado, con razón, la joya de Ghost Box, y ese tipo de estética –algo así como un ambient expresionista con ouija– es la que ha seguido cultivando una vez ha dado el paso de inaugurar su propio sello, Cafe Kaput, en el que ha publicado hasta hoy tres nuevos títulos de hauntology canónica, “Electronic Music In The Classroom” (diciembre de 2010, bajo el alias D. D. Denahm), “Music For Thomas Carnacki” (febrero de 2011, firmado con su nombre) y “Music For Dieter Rams” (mayo 2011, de contenido más electroacústico).

“As The Crow Flies” es, en cambio, un disco algo distinto a todos estos. Más que distinto, habría que decir que es más armónico y melódico, más sólido –siempre y cuando consideremos los otros como gaseosos o poco táctiles–, en el que las miniaturas espectrales de antes se vuelven pequeños pero concisos bloques de sonido en los que se reduce la influencia de la publicidad –y en parte también la de las bandas sonoras– y aflora un clarísimo background synth de los años 70 en su versión más accesible. Brooks ha clavado la lente de su lupa de aumento en mucha música cósmica primitiva, en la psicodelia pop de finales de los 60, y “As The Crow Flies” va desgranando sus 19 cortes como si fuera un juego de acertijos en el que hubiera que averiguar qué o quién ha influenciado cada uno de los títulos; son como un huevo de chocolate con sorpresa dentro. Los tres interludios remiten, obligatoriamente, a los tests de estéreo de los viejos vinilos y a los restos de la cultura del anuncio de radio que tanto pesa en el discurso de Brooks – “Logotone I - Decisions”, “Logotone II - The New Traffic Signs” y “Logotone III - Eyes Inside You”–, pero en “Now Ends The Beginning” empiezan a girar las melodías de sintetizador y se advierte una influencia clave, la de Broadcast –o quizá habría que decir que comparte influencias con Broadcast, y eso es lo que le ha llevado a un formato casi pop; el momento se prolonga con “Here! In The Wychwoods” y “The Patchwork Explains”, decoradas con tonos analógicos y arpegios que recuerdan a canciones como “The Book Lovers”, del primer EP de los de Birmingham–.

Es en ese punto cuando Brooks empieza a recorrer otros caminos en los que son los sintes modulares los que dirigen el paso (una técnica para la que ya había utilizado “Music For Dieter Rams” como banco de pruebas). Recurre en ocasiones al modelo germánico – “Modern Through Movement” tira de los arabescos épicos de Tangerine Dream; “As The Crow Flies”, “Learning Owl Reappears” y “Wheel Of The Year”, con sus bucles trotones, citan a los Kraftwerk de “Autobahn”, “The Hall Of Mirrors” y “Europe Endless”–, “Everyday Hazards” suena más francés (es decir, a Jean-Michel Jarre y Joël Fajerman) e “Innocence Elsewhere” no desentonaría, con su piano de soundtrack erótico y su romanticismo subyacente, en el “Opera Sauvage” de Vangelis.

Lejos de abundar en el kitsch, The Advisory Circle trabaja todas estas influencias como si fuera una labor de edición, puliendo lo feo o pasado de moda y quedándose con la esencia más aprovechable de todas estas corrientes fronterizas con la escuela prog –los cortes no suelen pasar de los tres minutos; nunca dice más de lo necesario–, y esto es lo que convierte “As The Crow Flies” en el disco hipnótico y encantador que es, además de un juego mucho más completo puesto que aún le queda tiempo para indagar en la música para niños – “Route Along 18 Corners” se lo debe todo a Raymond Scott– y el folk semi-céltico envuelto en nieblas del tiempo que podría haber salido de una versión menos ampulosa de los primeros álbumes sinfónicos de Mike Oldfield – “Ceridwen”, “Further Starry Wisdom”, “Beyond The Wychelm” y “Unforgotten Path”– antes de acabar con el coro de fantasmas que le da al álbum su forma final, misteriosa y a la vez accesible, “Lonely Signalman”, rúbrica a un momento especialmente inspirado en la ya de por sí impresionante carrera de Jon Brooks.

Javier Blánquez

The Advisory Circle - As The Crow Flies -Now Ends The Beginning (Ghost Box)

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