Arabian Horse Arabian Horse

Álbumes

Gus Gus Gus GusArabian Horse

7.6 / 10

Gus Gus  Arabian Horse KOMPAKT

House profundísimo, bioluminiscente, vaporoso. House con ecos lejanos de cuerdas que van y vienen, resonancias vocales que se encaraman por tu espinazo, espirales rave inoculadas con suavidad. El calado emocional de la fórmula Gus Gus ha alcanzado su cénit absoluto, un punto de masa crítica a partir del cual uno ya no puede imaginar nuevas vueltas de tuerca. Poniendo a prueba los mismísimos quarks de una fórmula que han estirado hasta lo indecible, los islandeses lanzan al vacío un ejercicio de estilo, mejor dicho un ejercicio de perfeccionamiento de estilo que los fans de las frecuencias bailables más subacuáticas saborearan como si apuraran la pinza del más exquisito centollo.

El segundo disco de Gus Gus con Kompakt –séptimo del currículum de los islandeses en unos 15 años– retoma la pintura allí donde quedó inacabada con “24/7”. Esta vez, las apuestas suben, los pinceles se mueven con mayor teatralidad, el drama es mucho más acuciante y el cuadro resulta arrebatador. Para semejante misión, el combo redibuja su fórmula primigenia, vuelve incluso a los patrones de su sonido más 90s. Los resultados alcanzan una dimensión evocadora mucho más amplia y envolvente. Quizás se trate de su mejor disco desde que cruzáramos el umbral del siglo XXI. Hipnosis electrónica, emo-house con alma de banda sonora, eso es lo que nos encontramos en cortes tan atmosféricos como “Be With Me”, con unos samples de cuerdas y unas tormentas de graves que suenan brutales. Lo repiten en “Magnified Love”, recogiendo las migajas del Chicago más deep y haciendo con ellas un muñeco de nieve inquietante y de mirada vidriosa.

Es un recorrido tortuoso, etéreo, en muchos momentos profundamente emocional, pero siempre con los patrones bailables presentes, aunque amortiguados en la lejanía (maravilloso colchón de tristeza raver en “Selfloss”) o hinchados con tsunamis de sintetizadores noventeros ( “Over”) y voces afectadas ( “Within You”). Si sois de los que vais al grano, el track es “Changes Come”: la belleza de todo el álbum condensada en siete minutos de dub hipnagógico, techno pop melancólico y deep house nigromante, la cuadratura de un álbum que reverbera en un tu cerebro minutos después de haberse terminado. Aquí no hay ningún caballo árabe: sólo el unicornio que Deckard ve en sueños.

Óscar Broc

“Arabian Horse”

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