Apparitions Apparitions

Álbumes

Light Pollution Light PollutionApparitions

8.3 / 10

Light Pollution  Apparitions CARPARK RECORDS / GREEN UFOS

En la página web de Mid West Hazecam podemos presenciar el nacimiento en diferido de Light Pollution, un grupo de Chicago (de los muchos, por cierto, que han actuado y sobrevivido al festival SXSW) liderado por James Cicero. Si entramos en la mencionada web, veremos el skyline de Chicago en tiempo real y una comparación simulada, un poco más abajo, de cómo debería ser la imagen si hubiéramos eliminado de la primera las partículas de dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, azufre, hidrocarburos en descomposición o incluso cloro volador (los principales componentes de la llamada “contaminación atmosférica”).

Afortunadamente no podemos respirar estas crías de cáncer mientras escuchamos “Apparitions”, el debut discográfico de Cicero y cía., pero sí que podemos apreciar un resto de estática, como en una frecuencia vacía de televisión analógica, que le da un toque de originalidad al trabajo al mismo tiempo que demuestra un estilo madurado. Estamos ante uno de los debuts más poderosos del año, y lo decimos sin miedo ni cagarrinas de por medio: la influencia de grupos endiosados como Animal Collective y los toques (casi plagios) de grandes grupos históricos (como veremos más adelante), junto con esas características imposibles de encontrar en un segundo disco (y tercero, y cuarto, etc.) que son la frescura y la espontaneidad, y el dar dos pasos al frente mostrándole al oyente tal cual eres, se merecen todo un respeto. Y más teniendo en cuenta la sucesión de temas casi perfectos que nos brindan aquí.

Ya de entrada, la enérgica “Good Feelings”, con su riff inmóvil sintetizado, y “Oh, Ivory!”, el empujón para un día gris, muestran destellos shoegaze: el pop vital domina la composición en esencia, pero por debajo vuela todo tipo de sonidos retroalimentados, reverbs y ambientes del espacio exterior, a poca distancia de lo que hacen hoy bandas como The Pains Of Being Pure At Heart). Buena muestra de ello es también “Fever Dreams”, con un inicio ingrávido y una buena combinación de fondo sintetizado y notas de guitarra: un tema excelente en el que las voces, durante los estribillos, son como un muro construido a base de golpes de una batería que no deja de acelerar. ¿Antes he mencionado reverbs? Nos sobran en “Bad Vibes”, con una voz vestida de eco en un ambiente más oscuro. Es curioso ver cómo Light Pollution utilizan la guitarra como elemento discursivo ambiental. Es decir, las notas que tocan con ella sirven, más que para dibujar melodías, para dar color y textura al fondo musical (por cierto, menudo final intenso que tiene este tema). Por supuesto que con estas maneras de hacer nos vendrán a la mente otros grupos de referencia para James Cicero y la consiguiente pregunta: ¿cómo lo habrían hecho estos grupos? “All Night Outside” es lo que ya querrían haber compuesto Coldplay si fuesen tan buenos. La batalla “solo de guitarra” versus “reverbs ambientales aunque agresivos” la ganan estos últimos, y esto quiere decir que la banda se arriesga con unos sonidos más hoscos, aunque abiertos a segundas escuchas. Como ocurre en los buenos discos. Y con las buenas bandas. Como Pink Floyd. Creemos escuchar a Roger Waters en los versos de “Deyci, Right On”. Cumple todos los requisitos estructurales: un inicio instrumental espacial al que se le une la batería en un redoble antes de acometer con la “orquesta electrónica” y las voces en plan relax. Se palpa la misma tristeza compasiva que en algunos temas de los Jefes de la Psicodelia y el Rock Sinfónico-Progresivo. El crescendo termina, además, con un burbujeo electrónico relajante. De guante blanco. Mención especial para la retro “Drunk Kids”, con el sonido quebrado como si Cicero se hubiese puesto muy cerca el micro. Se amplían los coros, que se funden en una oleada sónica. ¿Me parece ver por el rabillo del ojo a The Beach Boys?

En definitiva, el shoegaze, con sus más y sus menos, con sus tendencias más noise o sus flirteos con el dream pop, tiene un amplio abanico de seguidores en grupos como Annuals, Deerhunter o Menomena . Pero estos Light Pollution se presentan en una liga superior, de golpe, como si alguien los hubiera plantado allí. Han facturado un gran disco. De momento, van ganando por goleada, y no ceden ni el gol del honor. El último corte, “Witchcraft”, y siguiendo con las referencias futbolísticas, cumple con el dicho que dice “en el fútbol no hay rival pequeño”. Aquí podemos extrapolarlo como “no hay canción menor”. Este tema utiliza un piano taquicárdico con añadidos electrónicos como sendero, y si solamente nos mostraran el camino ya seríamos unos afortunados oyentes. Pero no se quedan aquí: añaden una épica desacomplejada que a algunos les parecerá egocéntrica, pero que en absoluto lo es. Más bien parece un reflejo de lo que nos transmiten las canciones. Comparto la épica. Me rindo.

Jordi Guinart

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