Another World Another World

Álbumes

Antony and the Johnsons Antony and the JohnsonsAnother World

8.2 / 10

SECRETLY CANADIAN

Lo de Antony Hegarty debería ser motivo de estudio. Que un asexuado ser que juega tan explícitamente con la desolación humana y la ambigüedad sexual, proveniente de bares ajados, clubs de travestis y gente mala (no confundir a unos con otros, ojo), haya tenido, con tan sólo dos discos en su haber, un éxito tan descomunal entre el mainstream indie se me antoja capricho del destino. A todo esto hay que sumar el hecho que de con su banda, no es que facturen canciones que animen a la fiesta, es más, no duda en citar a Hitler en una de sus más bellas melodías, sino que en el discurrir de sus letras siempre apela a la tristeza y la decadencia. Su disco número tres se espera ansiosamente, por un lado, por sus incondicionales y, por otro, por esa hueste de carroña que, a la que un artista del underground hunde sus pezuñas en las mieles del éxito, alarga su zarpa para ver si ha empozoñado su arte por amor al vil metal. "The Crying Light" no aparecerá hasta enero, por lo que Antony ha tenido a bien de ofrecer a sus fans un EP de cinco temas: “ Another World”, que da título al trabajo, es una pieza desnuda, minimalista, esquelética y turbadora, donde se escuchan lamentos de ballena y apuntes de piano. Una rodaja desoladora que invita al llanto y que inaugura el conjunto de un modo inmejorable. “ Crackagen”, una pieza conocida por los habituales a los shows en directo de Antony, bonita y sin sorpresas. En “Shake that Devil”, Antony sí tiene el arrojo de ensanchar su espectro sonoro adentrándose en las sucias aguas del blues, la oscura elegancia del swing y el ritmo marcial en la percusión, con un comienzo a capella con colchón drone que pone los pelos como escarpias. Les siguen “ Sing for Me”, sin sorpresas, y finaliza con “ Hope Mountain”, donde lo más destacable – siempre obviando la excelsa voz de Antony - son los arreglos de cuerda.

"Another World" tiene la suficiente chicha para aplacar la ansiosa espera de sus fans; apunta maneras en cuanto a la investigación de nuevas fronteras. Hegarty sigue a lo suyo, que es componer canciones dolorosas y bellas. Sus detractores se frotarán las manos y comenzarán a escupir argumentos de inmovilidad, involución, autocomplacencia y onanismo. Y el darle la razón a unos o a otros sólo depende de nuestro amigo Antony. Estaremos atentos.

Antonio Bret

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