Another Bugged Out Mix And Bugged In Selection Another Bugged Out Mix And Bugged In Selection

Álbumes

Erol Alkan Erol AlkanAnother Bugged Out Mix And Bugged In Selection

7.2 / 10

Gafas de pasta negra roídas por la noche. Tez cetrina con perlas de sudor. Flequillo con más seborrea capilar que una convención de modernas. Camiseta talla XS con agujeros. Tejanos más pitillo que un Lucky Strike sin filtro. Zapatillas deportivas retro con ración extra de mugre. Diablos, amo a Erol Alkan. Su estética es perfecta y define con sumo tino a toda esa generación de clubbers alumbrados por un chacal en el espacio intermedio que hay entre la electrónica y el pop. En estas lides, no hay otro DJ que se le parezca, ni siquiera los pesados de 2 Many DJs –sí, les he acabado cogiendo manía– están a su altura. Una vez tuve la suerte de disfrutar de un set del británico en el Fabric londinense y uno, que es más dado a beats grasientos y veleidades electrónicas puristas, se mezcló encantado en esa vorágine de rock bailable e himnos pop, como un bastardo mestizo más entre los miles y miles que Erol ha sabido congregar con su ecléctica flauta de Hamelindie.

Erol Alkan petas las fiestas. Tiene ese don. Sabe mezclar las canciones justas en el momento justo, sabe soltar los himnos cuando hay que soltarlos, tiene un conocimiento enciclopédico de las novedades, es un puto espectáculo tras lo platos, y cuando se mete en el estudio consigue facturar hits que no dejan de arañar dancefloors hasta mucho tiempo después de ser publicados –atentos a sus colaboraciones con Boys Noize–. Por eso, en uno de sus momentos más dulces, la conocida fiesta Bugged Out le encargó un mix al diácono de la fiesta londinense. Corría el año 2005 y Erol se trabajó un doble CD: un disco dedicado al despiporre electro-pop; el otro bañado en aguas más tranquilas y con poso leftfield. Siete veranos después, Bugged Out y Alkan vuelven a fundirse en un proyecto de idénticas características. Nada ha cambiado, sólo el contenido. Por lo demás, sin sorpresas: el DJ nos regala una sesión movidita –Bugged Out– y otra más contemplativa y melódica –Bugged In–. Facilito. Los resultados, como cabe esperar, son más que satisfactorios.

Alkan no escatima en material. Casi cuarenta tracks repartidos entre los dos discos. Y todo sabe a caviar, no se intuye relleno, no hay apenas desperdicio. En el CD reposado, por así decirlo, Erol se fija en sonidos pop midtempo, segmentos marcados por sintetizadores de gamuza, voces lánguidas y electrónica de nuevo cuño –Dibidim, Margot, Bibio–. También apuesta por formatos acústicos muy calmosos –Adjagas– e incluso pasajes psicodélicos de entidad –Gorky’s Zygotic Mynci–. Lo mejor es la forma en que intercala material nuevo con clásicos de culto como Buffalo Springfield, Jan Hammer Group o Robert Wyatt. Muy spacey y muy recomendable: un acierto que no esté mezclado.

En su faceta más canalla y pistera, 21 cortes pinchados en directo, sin Photoshop. Erol no tiene que demostrar nada que sus adeptos no sepamos, pero lo hace el muy cabrón. Resulta embriagadora su facilidad para conjugar distintos palos electrónicos y reconvertirlos en peligrosas arengas de fiesta mayor modernilla. Pilla el acid con pedigrí de Gingy & Bordello y Children Of The Night, pilla el electro líquido de Scuba, pilla el house sintético y hipersexual de Jimmy Edgar, pilla las frecuencias veraniegas de disco farlopero de Amin Peck y Secondo, pilla el techno robótico de Kölsch, lo pilla todo, y consigue darle coherencia a una sarta de beats asesinos diseñados para no hacerte pensar. Porque “Another Bugged Out Mix and a Bugged In Selection” es otra demostración de orfebrería bailable para las nuevas camadas. Los modernillos y fiesteros londinenses nunca habían tenido un representante tan efectivo, longevo e inspirado. Definitivamente, Erol sigue molando.

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