Anna Calvi Anna Calvi

Álbumes

Anna Calvi Anna CalviAnna Calvi

7.8 / 10

DOMINO

Fan de David Lynch y Nick Cave (basta una escucha a su más firme candidata a murder ballad , “No More Words”, para darse cuenta de que la chica ha crecido escuchando a Cave compartiendo plano con la Minogue), la guapísima Anna Calvi (con su pelo engominado, o no, y sus labios siempre rojos) ha tardado tres años en dar forma (en la más absoluta soledad, defiende) a su primer álbum (“Anna Calvi”), un cruce entre la Chan Marshall de “Moon Pix” (en sus momentos más introspectivos, que no son muchos, y en el arranque, una excelente muestra de western pop llamada “Rider To The Sea”) y la PJ Harvey de “Dry” (cambiando los violines por guitarra y el desequilibrio existencial por una potente épica a ratos casi de musical: “First We Kiss” es, sin duda, el mejor corte el álbum, muy The Divine Comedy, pero también muy banda sonora de cualquier filme de Baz Luhrmann).

Pero, ¿qué cabría esperar de una chica que se estrena dando un giro imprevisto a “Jezebel”, el clásico de Wayne Shanklin que popularizó nada menos que Edith Piaf? ¿O que telonea a su adorado Cave, rodeado del resto de componentes de Grinderman? ¿Está siguiendo Calvi los pasos de la Harvey? No, lo suyo es menos retorcido, Calvi no desfigura sino que viste con trajes de terciopelo a medida todas sus canciones y las convierte en amuletos (como la sagrada y visceral“Suzanne & I”) o en cócteles tardíos en el abandonado bar del hotel (“The Devil” no es un monstruo sino una canción que huyó de un Moulin Rouge en ruinas). Lujuria (en “Desire”, Calvi se embute en cuero y fustiga al oyente a base de irresistibles susurros como latigazos, con esa maravillosa y curtida voz prodigiosamente sexy que tiene), amor (que nunca nos dejará, en la lynchiana y turbia “Love Won’t Be Leaving”) y soledad (el momento chica perdida en el bosque que constituye “Morning Light”) se dan cita en un álbum que es puro vodevil, burlesque pop sin conservantes.

Calvi pasó los primeros tres años de su vida en un hospital donde, dice, aprendió a convivir con los monstruos que poblaban su cabeza. Todos eran buenos chicos que le prometieron no dejarle sola nunca. La niña creció y convirtió sus aullidos en canciones. Por eso asegura que su primer disco es un inventario de su vida hasta el momento. El pintalabios en el espejo del baño de “Blackout” (el corte más potente del álbum) y la épica romántica de la citada “First We Kiss”(canción collage que podría encajar en cualquier musical realmente trágico) se cruzan fábulas macabras de la talla de “I’ll Be Your Man”, muy Rob Ellis, el productor, un habitual de PJ Harvey (suya es la producción de la estremecedora“Down By the Water”), en parte principal culpable de que Calvi parezca la hermana pequeña de Polly Jean. ¿La principal diferencia? Calvi prefiere cualquier grabación de Maria Callas al “Horses” de Patti Smith. Pero aún le queda un largo camino por recorrer.

Laura Fernández

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