Animal Animal

Álbumes

Ke$ha Ke$haAnimal

5.6 / 10

Ke$ha  Animal

RCA / UNIVERSAL

Que esta joven de 22 años echara –literalmente– la pota dentro del armario de Paris Hilton ya lo dice todo sobre ella. Y encima, no tiene vergüenza ninguna en confesarlo públicamente. Con voz de guiri emporrada se nos promocionó vía Spotify enarbolando la bandera de “chica más caliente del electropop” y presentándose como el relevo gagaísta de este 2010. Muchos, ante tal atrocidad de las cuñas radiofónicas, nos temíamos lo peor. Pero en la práctica, ¿iba a quedarse lo de esta pseudochoni con aires de grandeza mediática en un one hit wonder en toda regla o, efectivamente, nos encontraríamos ante la nueva promesa –y ya van unas cuantas– del pop hedonísticamente petardo? Lo única verdad realmente fehaciente es que la pobre Uffie debe estar cuanto menos escandalizada con Ke$ha –sí, con símbolo capitalista sin venir a cuento de por medio, porque ella lo vale–, ya que puestos a robarle, le ha arrebatado hasta las cuerdas vocales.Poniéndoles en situación, ya que ni mucho menos deberían sentirse obligados a conocer los antecedentes de esta estadounidense, la tal Ke$ha fue corista de algunos de los temas que la heredera y dueña de la perrita Tinkerbell nos ofreció en ese guilty pleasure inconfesable titulado “Paris” y, además, ejerció de invitada camuflada en el “Lace And Leather” de Britney Spears. Eso sí, mucha Paris Hilton y mucha Britney, pero el éxito interplanetario le llegó, sin comerlo ni beberlo, reivindicando a Dead Or Alive junto al rapero quillo Flo.Rida en aquel “Right Round” que hizo las delicias de las negrazas con caderas flotantes y demás fauna amante de los piercings dorados. Eso sí, con vocoder incrustado de serie, que es lo que realmente pone cachondos a fans de The Hills y demás faranduleos teens.Según cuenta la leyenda, la californiana se coló en la casa del mismísimo Prince para que le produjera su debut. Obviamente, lo único que él pudo articular fue algo así como un “quién coño eres tú”. Si se hubiera colado en la finca de los Tous otro gallo hubiera cantado, pero la rubiales halló entonces en Dr. Luke su mecenas particular. “Animal” está expresamente confeccionado para hacer ruido. A veces, justificado. En otras ocasiones, no tanto. Pero si de algo peca su puesta de largo es de seguir prácticamente las mismas bases en la gran mayoría de sus temas: efectos embellecedores de su discutible linealidad vocal, scratchings más vistos que el tebeo en los puentes de los estribillos y odas lisérgicas al zorroneo nocturno. Pero dejando de lado los odios injustificados que esta amante de los rimmels corridos puede provocar, su debut contiene al menos cinco temas destinados a hacer daño en el Billboard y la industria del politono para móviles a toda hostia en el vagón del metro.Por ese “Tik Tok”, single al que se acusa de haber tomado prestada la base del “Love At First Sight” de Kylie, Ke$ha ya se ha ganado un puesto de honor en la categoría de las superficialidades líricas. Machacona, empalagosa se mire por donde se mire y tremendamente efectiva, su primera baza está predestinada a sonar hasta la saciedad y nos deja para la posteridad una declaración lujuriosa a Sir Mick Jagger. “Blah Blah Blah” (producida por 3OH!3) será su digna sucesora, si no démosle tiempo. Gramaticalmente insulsa y con estribillo onomatopéyico, Ke$ha se asegura una pieza para explotar en la próxima etapa estival y que bailaremos, queramos o no, en los templos del eclecticismo pop (a no ser que la escogida finalmente sea “Party At A Rich Dude’s House”). Más propia de Kelly Clarkson o de Katy Perry –curiosamente, Ke$ha hacía acto de presencia en el videoclip de “I Kissed A Girl”, búsquenla como si la vida de Wally les fuera en ello– , su escucha es obligada para los defensores a ultranza del electro-rock meramente festivo. Con alguna leve reminiscencia del french touch y sin estridencias vocales deplorables –algo ha tenido que aprender de la Spears–, “Boots & Boys” quizás resulta ser el corte más exportable a las pistas europeas y podría darnos grandes momentos de la mano de los numerosos gurús remezcladores que pululan por el globo. Aunque de traca también puede considerarse “Animal”, un corte que nos envía de vuelta a revisitar los greatest hits de Vengaboys y al que Azerbaiyán le daría, sin pensárselo dos veces, doce puntos en la próxima cita eurovisiva.Dejando los justos piropos de lado, otros cortes como “Your Love Is My Drug” –¿realmente la Perry no es la que entona su estribillo?–, “Stephen” –que no deja de ser un spin off fallido del “Eh, Eh (Nothing Else Can I Say”) de la Gaga– o el medio tiempo “Hungover”, aparte de resultonas, no dejan de ser irrelevantes para el universo pop. En este preciso momento en el que la coartada arty está en bocas de todos gracias al poderío escénico de Lady Gaga, Ke$ha debería ponerse las pilas para distanciarse de sus competidoras apostando por un personaje que no resulte tan detestable y carente de carisma como el que pasea a día de hoy. ¿Nos acordaremos de ella dentro de unos meses? Todo dependerá de la campaña mercadotécnica que su discográfica se traiga entre manos. Pero al menos, con su debut, se ha asegurado que todos hablemos de ella, y eso ya es lo suficientemente triunfante para una chica que hasta hace nada se ganaba la vida como camarera.

Sergio del Amo

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