Angst Is Not a Weltanschauung Angst Is Not a Weltanschauung

Álbumes

B. Fleischmann B. FleischmannAngst Is Not a Weltanschauung

7 / 10

B. Fleischmann Angst Is Not a Weltanschauung MORR MUSIC

Es difícil no engancharse a este disco escuchando canciones tan luminosas como "24.12", quizás la fecha de un nacimiento o, simplemente, la sugerencia de que el mejor B. Fleischmann ha vuelto con "Angst Is Not a Weltanschauung" ( Morr Music, 08). "24.12" es una de esas canciones que conecta inmediatamente con el oyente y que bien podrían aparecer al final de una película para reconciliar al espectador con el mundo, teletransportarlo y llenarlo de buenas intenciones.

Fiel a los postulados del pop electrónico que marcan los mandamientos del sello alemán, B. Fleischmann ha vuelto a establecer un eje entre su Viena natal y el Berlín de Thomas Morr. Lo ha logrado confeccionado un disco que a veces utiliza una lana de trazo cálido y suave, más adecuada para los ratos de hogar y que abriga la memoria visual de canciones como la preciosa "In Trains", la segunda -tras la mencionada "24.12"- que vuelve a clavar el dúo de cantantes formado por Sweet William Van Ghost y Marilies Jagsch -las dos cúspides de este disco-. El de él es un fraseo grave y profundo, que (respetando las distancias) tiene ecos de un joven Leonard Cohen. La sensual voz de Marilies recoge su testigo, aportando luminosidad y elevando este delicado vals de invierno, siempre bajo el elegante colchón electrónico de B. Fleischmann. Sin duda, la música es el mejor viaje para todos aquellos que no pueden tomar el tren.

La voz de Daniel Johnston comienza a capella en "Phones, Machines and King Kong", ese hombre que se presenta en su myspace personal con la frase: " Hi, my name is Daniel Johnston, and I'm going to be famous!" y que dice haber crecido escuchando a The Beatles, Queen y Elvis Costello. Una voz al teléfono, lejana, casi de vinilo, que cuenta una historia de asesinatos y alucinaciones, que el propio Fleischmann se encarga de catapultar con una orquestación suave y cálida, compuesta básicamente por batería y guitarra y que hila a la perfección esta simbiosis tan peculiar. El propio B. Fleischmann se aventura a cantar en dos de los cortes de este disco, según la nota de prensa por razones trágicas, pues siempre dejaba este puesto a amigos y, tras la desaparición de uno de ellos se ha visto obligado a cantar -bastante significativo que una de las dos canciones se llame "Still See You Smile", un momento no exento de vitalismo-. Lo que significa que el autor ha puesto las vísceras sobre la mesa, y ha creado un disco emotivo, evocador y francamente bonito.

David Pareja

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