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Álbumes

Dan Le Sac vs. Scroobius Pip Dan Le Sac vs. Scroobius PipAngles

7.5 / 10

SUNDAY BEST / STRANGE FAMOUS

Quien opte por juzgar “Angles” en base a los parámetros -geográficos, raciales, temáticos, estéticos, económicos, etc.- que definen la línea dominante en el rap de nuestros días estará equivocando su enfoque. La propuesta desclasada y bastarda de estos dos ingleses de Essex se encuentra más cercana de esa moderna escena electro-hop de bajos sintéticos y beats simples, sucios y directos a los pies que reina en las noches de club más desacomplejadas de ambos lados del Atlántico que de ese otro hip-hop materialista y reaccionario que hace tiempo eligió las listas de éxitos frente a los valores de la vieja escuela.

Más cerca de la cotidianidad a ras de suelo de The Streets , Simple Kid o Sage Francis que del mundo-como-espectáculo en el que se mueven Jay-Z , Kanye West, Lupe Fiasco y demás high class del hip-hop americano, más próximos a la actitud festiva y desvergonzada de Cex o Gold Chains que al gesto recio, el postureo y la ostentación bling bling del gangsta, la propuesta desenfadada, inteligente y cargada de humor de Dan Le Sac vs. Scroobius Pip -los “Arab Strap del brit-hop”, he leído en algún lado- apunta directa a la conciencia del oyente.

En lo lírico, lo suyo tiene tanto que ver con la black poetry de The Last Poets o el primer Gil Scott-Heron como con el spoken word punk, urbano y callejero de un John Cooper Clark jugando con las palabras a velocidad de vértigo. En los textos hay espacio para el comentario social, para la arenga, la reflexión, la ironía, la sátira y la burla. Importa lo que se dice y cómo se dice, y no importa tener que sonar a veces arrogante, estúpido o ridículo si de esa manera llegas a conseguir que la gente escuche y, quién sabe, quizás hasta reaccione.

Scroobius Pip -verborréico, sardónico y provocador- alza su voz para animarnos al pensamiento propio, para hablar de los caprichos a los que nos condena la sociedad moderna, para cavilar sobre el culto a la imagen, a la belleza, al éxito, a los ídolos; para criticar el uso de la violencia física, la discriminación racial o el poder que sobre el individuo ejercen las religiones, el gobierno o las vacas sagradas de la cultura pop. Musicalmente, la paleta de colores es amplia: desde los coqueteos con el folk de " Development" al electro a 8-bits de " Thou Shalt Always Kill", pasando por el hip-pop a lo Why? de " Looking for the Woman", la electrónica de regusto IDM de " Rappers Battle", el grime-meets-rock de " Fixed", el glitch-pop de " Letter from God to Man" (sampleado del " Planet Telex" de Radiohead incluido) o las atmósferas de piano que dominan ese corte sin acreditar que cierra el álbum.

Se podrían criticar unos textos que pueden llegar a pecar de arrogantes (a veces, por el tono y los términos -simplistas, demasiado obvios- en los que se tratan ciertos temas, parece que Scroobius Pip no confiara demasiado en la capacidad intelectual de sus oyentes), y al apartado musical se le podría achacar cierta pereza, más de un vicio y algún que otro defecto, pero el conjunto pasa por ser una mezcla -de estilos, de influencias, de personalidades, ópticas y experiencias- brillante, articulada y bien cargada de ideas, una propuesta fresca y disfrutable que trasciende con creces las limitaciones de cada una de sus partes. Para escuchar, bailar, reír y pensar. Luis M. Rodríguez

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