?And Then We Saw Land ?And Then We Saw Land

Álbumes

Tunng Tunng?And Then We Saw Land

7.4 / 10

Tunng  …And Then We Saw Land FULL TIME HOBBY

Las etiquetas cada vez duran menos. Si el electropop puede alardear de ser uno de los géneros con menos esperanza de vida en la historia de la música (a día de hoy, mencionar a The Postal Service como influencia es motivo de lapidación inmediata), lo de la folktrónica ya fue de órdago. Incluso da un poco de vergüenza utilizar el término en una crítica. Será por eso por lo que los chicos de Tunng han decidido no sólo mover ficha en su particular partida de ajedrez, sino incluso cambiar de tablero. Hay un hecho crucial en esta evolución: Sam Genders (co-fundador y compositor principal de la banda) abandonó la formación, causando uno de esos vacíos que te dejan lisiado pero, a la vez, libre. Como si hubieras pasado varios años esposado a un radiador de hotel barato y, al final, decidieras cortarte la mano para poder escapar. A tenor de lo escuchado en “…And Then We Saw Land”, Tunng han sabido obviar la pérdida y exprimir a fondo la libertad.

Claro que aún quedan vestigios de aquel gusto extremo por casar los patrones melódicos de un folk amablemente psicodélico con la electrónica más hipnótica (“ By Dusk They Were In The City”), pero la meta de los británicos es ahora otra muy diferente: si antes querían fichar por una inexistente división de folk sintético en las filas de DFA, ahora han pasado a instaurarse como una península autónoma que mimetiza los mejores logros de aquel sello en su versión de jarana atemperada más accesible. Para entendernos: los Hot Chip de la segunda mitad de su flamante “One Life Stand” (EMI, 2010) con sombreros de paja y pasando el fin de semana en el campo a la vez que descubren la maravillosa herencia del folk britannia. Tunng demuestran la misma afición por los patrones rítmicos repetitivos y por la cacharrería sonora, pero siempre matizada por el omnipresente legado de Nick Drake y los Pentangle menos jazzeros y más celebrativos, además de otras influencias menos evidentes como las aventuras parejiles de Richard & Linda Thompson o la facilidad de Fleetwood Mac para extraer gotas de pop de un destartalado alambique de folk. Y aunque en algunos de estos lazos de influencia la tónica parecen ser los juegos de voz chico-chica, otro de los rasgos de evolución de “… And Then We Saw Land” es que, en esta ocasión, casi se cede la totalidad del protagonismo vocal a Becky Jacobs (en los anteriores trabajos la balanza siempre caía del lado de las gargantas masculinas).

Al final, sin embargo, todo se reduce a las canciones. Y el último trabajo de Tunng viene preñado de buenas composiciones. Hay dos faros guía que alumbran los extremos: “ Hustle” es una inyección de buenrollismo percutivo que recuerda a la melancolía alegre y contagiosa de Elvis Perkins, mientras que “ With Wiskey” se viste de luto para abordar el lado pesimista de esa misma melancolía, como un Iron & Wine a las cuatro de la madrugada preguntándose por qué no ha vuelto su pareja a casa, en esas horas en las que el optimismo ya no es posible. El resto del tracklist baila en el espacio que queda entre estos dos faros, ya sea explorando el ya mencionado delirio de percusión (“ It Breaks”), componiendo dulces postales de paisajes de un pastoralismo digital (“ The Roadside”, “ Santiago”), practicando la desnudez (“ These Winds”) o el ropaje extremo que hace pensar en una fiesta para agradecer la buena cosecha (“ Sashimi”).

Puede que “Comments Of The Inner Chorus” (Thrill Jockey, 2006) siga siendo el pico de un monte que Tunng no consiguen superar. Pero también es cierto que aquel era otro monte y estos son otros Tunng. Quedan los glitches, los bips y el gusto por las brumas electrónicas, pero los Tunng de “…And Then We Saw Land” ya están en otra montaña diferente. Y, a diferencia de muchos que deciden poner el cuentakilómetros a cero, ellos ya van por la mitad del ascenso. Hay ganas de ver qué pasa cuando planten bandera en lo más alto.

Raül De Tena

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar