Ancient Future Ancient Future

Álbumes

Christopher Willits & Ryuichi Sakamoto Christopher Willits & Ryuichi SakamotoAncient Future

7.8 / 10

A nada que uno se para a pensarlo, no es difícil llegar a la conclusión de que con la edad Ryuichi Sakamoto se ha convertido en un tipo más bien perezoso. Y es que, quitando el fallido “Chasm” (2004), un disco que fracasó tanto en los esfuerzos por recuperar el pop colorista de la época Yellow Magic Orchestra como en el intento de acercarse a las vanguardias electrónicas del momento (y que posiblemente era una respuesta despechada al éxito cosechado por Sketch Show, el proyecto que habían montado a sus espaldas sus antiguos compinches en la YMO), casi todo lo que ha publicado en los últimos diez años son discos de piano solo, en los que se dedica a revisitar, una y otra vez, su abrumador fondo de catálogo. Y si decimos “casi todo”, es porque hay excepciones: alguna banda sonora aquí y allá, esa impresionante colección de improvisaciones al piano que es “Out Of Noise” (2009) y, por encima de todo, los discos que ha grabado a medias con Alva Noto, Fennesz y Christopher Willits.

Eso sí, estos últimos no son títulos con los que pueda sacudirse de encima la fama de vago, porque en general el japonés se ha limitado a grabar unas cuantas improvisaciones al piano, que luego ha mandado por correo al que tocara de sus jóvenes escuderos, para que se dejara las pestañas en el estudio manipulando esos fragmentos sonoros hasta convertirlos en discos de gran belleza. Que después, como había que hacer giras, se aprovechara la coyuntura para pergeñar más grabaciones con las que alimentar el mito y azuzar el aura de artista-en-forma-a-pesar-de-la-edad, era algo que venía regalado. Lo cierto es que en los discos que han surgido de esas alianzas Sakamoto ha ejercido como intérprete y como musa, tal vez como reclamo (es muy posible que Alva Noto no fuera hoy quien es de no haber existido “Vriooon”, el disco que publicaron a medias en 2002), pero nunca ha querido arrogarse el papel de productor. De ahí que cada una de las colaboraciones tenga una personalidad propia, en la que resulta más decisivo el estilo del compañero de a bordo que el suyo propio.

En el caso de Willits, este estilo pasa por bañar capas y más capas de guitarras en un mar de efectos y de procesados digitales. Guitarras que en la primera colaboración de la pareja, “Ocean Fire” (2007), abrazaban los garabatos al piano y (cosa poco habitual) las improvisaciones al portátil de Sakamoto, para construir una meditación acerca del poder del mar: de un mar oscuro y aterrador, al borde del colapso, en el que navegaban criaturas abisales y la muerte rondaba detrás de cualquier ola traicionera. Incómodo y cargado de tensión, aquel era un disco que jugueteaba con el dark ambient, la electroacústica y hasta el noise, y que no se lo ponía fácil al oyente: de ahí que pasara casi desapercibido en el momento en el que fue publicado, y que sólo fuera apreciado por los oídos más aventureros; un destino que “Ancient Future”, versión mejorada y depurada de su predecesor, parece condenado a repetir.

La línea argumental, en este caso, gira alrededor de “la creación, la aceptación y la conclusión del destino que aguarda a cada persona, y de todas las experiencias que caben en una vida, siguiendo un recorrido a través del conflicto interno, la resolución, y por último, la aceptación”. Un recorrido que, para Willits y Sakamoto, y a tenor de lo que se puede escuchar en el disco, tiene mucho más que ver con atravesar un valle de lágrimas que con gozar de los verdes prados y de los placeres que regala la naturaleza. Al menos, eso es lo que se desprende de los tímidos arabescos de piano que protagonizan “Reticent Reminiscence”, la pieza inicial. Arabescos que quedan ahogados bajo las oleadas de sonido expansivo, bajo los melancólicos tonos continuos, que Willits va desplegando a su alrededor. El aire melancólico se amplifica en “Abandoned Silence”, que añade a la ecuación tímidas florituras de guitarra y lluviosas grabaciones de campo, mientras que “I Don’t Want To Understand” se ceba en figuras atonales y texturas de naturaleza ultraterrena, que chocan entre sí mientras un extraño patrón rítmico va conduciendo el tema con una cadencia hipnótica.

El momento más abstracto del disco llega con “Levitation”, un estupendo ejercicio de ambient de grano grueso, que da paso a las brillantes progresiones melódicas de “Releasing”, la única pieza en la que la pareja se permite abandonar el tono gris y melancólico que domina en todo “Ancient Future”, para dejarse acariciar por los rayos del sol. Un breve receso, porque la melancolía regresa para el cierre, para ese océano de serenidad que es “Completion”, que culmina el recorrido de manera majestuosa, apenas treinta y dos minutos después de su comienzo (una brevedad, por cierto, que acentúa las muchas virtudes del disco), dejando en el aire la idea de que tras una vida dedicada a la contemplación, repleta de privaciones, es posible mirar hacia atrás y regocijarse con todo lo conseguido. Un suave especiado de filosofía zen, que le sienta como un guante a una pequeña joyita de ambient contemplativo, que se nota elaborada con mimo y amor por el detalle, y que confirma que la colaboración entre Willits y Sakamoto puede llegar a alcanzar cotas muy altas.

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