An Album By Korallreven An Album By Korallreven

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Korallreven KorallrevenAn Album By Korallreven

7.6 / 10

ACÈPHALE RECORDS

Se escucha y se lee en algunos foros que la chillwave está acabada. Yo no sé si es cierto y la verdad es que no me lo parece, pero si después de dos años ha concluido una etapa en el pop, la sensación que me queda es la de una inexorable twitterización de la cultura según la cual todo el proceso creativo y, lo que es peor, la paciencia del público se condensa en ciclos cortos a los que se les da fin por cansancio, insatisfacción o capricho. No parece haber tiempo para segundas oportunidades. Dicho esto, esta readaptación endulzada del pop sintético (y también el dream-pop) nunca me ha parecido una salvación para la canción popular –sólo otra forma de revival o de ejercicio de nostalgia–, y sin embargo a la chillwave se le sigue adivinando un lugar, muy al lado del eterno retorno de la escuela shoegaze, que vive por y para el estilo, nunca para los flujos del tiempo. “An Album By Korallreven” participa de esa dislocación temporal, porque es un disco de finales de 2011 tanto como podría serlo de 1989 –editado por 4AD o Creation, quizá sin mucho éxito de ventas– como de 2001 –en Morr Music o Rocket Girl, con amplio aplauso de los círculos indies–.

Una vez más, nos encontramos con la sempiterna Suecia, país de frío e inviernos largos, pero también país de pop cálido y discos breves: Korallreven, dúo formado por Daniel Tjäder (también teclista en The Radio Dept., con lo que ya no hay que insistir más en el linaje shoegaze, salta a la vista) y Marcus Joons, son el último episodio en una saga que antes nos había dado a jj, Air France y The Tough Alliance / ceo: pop de verano en un lugar sin playas ni sol, pop que remite a los 80s entre una bruma de ambient de nueva generación y juegos de manos con beats que entran y salen y nunca se quedan. Estamos en la nueva entrega de un serial que ha cobrado diferentes formas y nombres en los últimos tiempos –balearic, chillwave, etc.–, con lo que parece entenderse que el chillwave puede morir como etiqueta por hartazgo de un público quizá frustrado por la poca incidencia comercial (y hasta emocional) de los últimos LPs de Toro y Moi, Washed Out y Neon Indian, pero que no va a morir como espíritu. Mientras haya alguien soñando con un pequeño edén en su triste parcela de vida, existirá esto.

“An Album By Korallreven” es un remolino de emociones. Un disco más de texturas que de canciones: cuando acaba, con lo que te quedas es con la sensación uterina de su escucha, de estar bien protegido entre paredes sintéticas, más que acurrucado entre melodías memorables. Las melodías no se recuerdan, porque son evanescentes, huidizas como un gato asustado, pero sí se graba en la memoria el color brillante y rosado de esos sintes que son como mantas térmicas. Como antes he dicho, no considero que lo de Korallreven sea original o magnífico –el “nº 2” de jj me sigue pareciendo un álbum más apetecible si busco una burbuja–, pero no se puede negar que sea un excelente plan B, hecho con mucha sabiduría y criterio. El final, los nueve minutos de “Comin’ Down”, echan el cierre de manera muy oportuna al disco, con un empacho final de azúcar en forma de nube (hay hasta un sample de ocarina) que poco a poco se deshace y se va, como una nube en una tarde de lluvia en primavera. Curiosamente, el álbum comienza con lluvia, o con el fluir de un río, en “As Young As Yesterday”, un corte que evoca tiempos pasados y felices (como Panda Bear con una doble dosis de éxtasis en su organismo), y durante 40 minutos ahí se queda, imaginando también paraísos que nunca se han visitado – “Sa Sa Samoa”, “Pago Pago”, con sus percusiones tropicales– o canciones que nunca se compusieron, como “The Truest Faith”, que si se superpusiera a “Loved Up”, formarían juntas una lectura apócrifa de New Order.

Podemos dar por muerto el chillwave, pero antes hay que escuchar el debut de Korallreven y pensárselo dos veces. O se puede hacer lo que hemos hecho siempre: cambiarle el nombre al estilo –juraría que desde el boom de Morr Music de hace diez años que estamos así, llamando a lo mismo cada año con nombres distintos, como quien renueva el vestuario para cada temporada aunque siga vistiendo el mismo tipo de ropa– y seguir disfrutando periódicamente de discos tan próximos, tan térmicos, como éste. Suecia, siempre Suecia.

Robert Gras

An Album By Korallreven (Hype Machine Exclusive) by Acéphale

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