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8 / 10

Violens AmoralSTATIC RECITAL

Grabado, producido, mezclado y editado por los propios Violens, este debut no para de recibir comparaciones con MGMT. Comparaciones desafortunadas hasta cierto punto, porque la verdad es que como propuestas musicales no tienen mucho que ver. Vale, en “Amoral” estamos ante otro ejemplo de art-pop made in New York y podríamos tachar el sonido de “Violent Sensation Descends” de oracularspectaculariano, pero la vuelta de tuerca suena a pereza de la prensa musical. En realidad, no caben conexiones sustanciales entre ambos grupos más allá del hecho de que son amigos y comparten la idea de un pop de sensaciones coloristas, difusas, peludas. Bueno, sí hay algo reseñable: comparten también la idea de moldear discos en los que el todo sea más que la suma de sus partes, es decir, álbumes. “Amoral” lo es, qué duda cabe, y sólo queda saber encajarlo sin prejuicios, sin intentar fijarlo al instante en un nicho cualquiera, sin adscribirlo a ninguna tendencia imperante como malamente ha ocurrido con MGMT y su masacrado segundo álbum –un disco que todo el mundo hubiera alabado de haber venido firmado por desconocidos debutantes. Con Violens no puede caerse en dicha trampa. Dejemos a un lado moderneces que no lo son y permitamos imponerse al ímpetu y la frescura.

Formados a partir del colectivo músico-artístico Lansing-Dreiden, la de Violens es la típica biografía al uso. Por su conexión vía Florida, recuerda a la de The Drums, banda próxima en ideas pero de trazo mucho más purista. Su marcador de visitas en MySpace sube como la espuma y engatusan ya desde el nombre –esa “violencia” fonéticamente dislocada–. Todas las apuestas deberían ir cien a uno, pero luego sorprende que la mejor lista de “bands to watch” del año (la del NME) les haya ignorado por completo. No hay por qué preocuparse. Todavía estamos a tiempo de dar la bienvenida a Violens como se merecen, entre otras cosas porque Jorge Elbrecht se lo curra a conciencia para que así sea. En sus primeras entrevistas, el líder de Violens despacha respuestas inteligentes, analíticas y reveladoras sobre el estado del pop reciente. Para colmo, todos los miembros del grupo están bien buenos y saben vestir; preparados, listos, ya, para dejar las habitaciones de hotel por las que pasen hechas unos zorros. Estos sí.

“Amoral” puede chulearse delante de cualquier grupete pop-rock británico. Un poco como ocurre con los lanzamientos de Voxtrot, The Isles o los mismos The Drums –todos ellos alumnos de The Smiths–, confirma la capacidad americana para merendarse a una Albión menos pérfida cada año que pasa. Al contrario que los pastiches que nublan la cabeza de tantas “nuevas” bandas británicas, Violens levantan el freno del pop-rock con brío y meten las marchas con mano firme, contundente, convincente, manejando los giros con el tacto justo y sin dejar nunca que les asusten maniobras extrañas. Elbrecht ha declarado que el punto de partida a la hora de escribir “Amoral” era el de conseguir un sonido abierto a muchos estilos diferentes. Pues bien, aquí encontramos pespuntes de punk oscuro, aristas romanticonas, erótica psicodelia y recursos tomados del mejor manual de instrucciones indies posible: les gusta citar a debilidades de un servidor tipo Unrest y The Monochrome Set. Es precisamente eso lo que hace grande a este primer disco, lo abigarrado y multiforme que suena sin llegar a desbordarse en ningún momento, como agraciado con el don de una ubicuidad espacio-temporal que nunca perdiera el norte.

“Amoral” está plagado de flechazos instantáneos. Dianas como “The Dawn Of Your Happiness Is Rising”, disparos certeros como “Acid Reign”, ganchos como el ramalazo glam de “Could You Stand To Know?”, aires vintage en “Another Strike Restrained”. La mayoría de los temas suenan vivos, ricos, bien lubricados, sarcásticos y fieros. Cambiando de temperatura todo el rato –ahora queman, ahora hielan–, recopilan algunas de las mejores noticias de los ochenta británicos para reescribirlas a su modo, bamboleándose entre la urgencia de Duran Duran y la distinción de The Blue Nile ( “It Couldn’t Be Perceived”), o entre los Smiths de “How Soon Is Now?” ( “Are You Still In The Illusion?”) y los Prefab Sprout de “Faron Young” ( “Full Collision”). La apoteósica primera mitad es superior a la segunda, en donde podría asomar la sombra de alguna duda. Pero, ¿temas de relleno? No, nada agobia aquí más de la cuenta. Lo único que se quiere al terminar de sentir “Amoral” es volver enseguida a su punto de partida y constatar que, como prototipo de álbum pop-rock clásico, deja en gayumbos a alumnos poco aplicados este trimestre como Klaxons e Interpol. Un ocho bien fornido, claro que sí.

Cristian Rodríguez

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