I Am? Sasha Fierce I Am? Sasha Fierce

Álbumes

Beyoncé BeyoncéI Am? Sasha Fierce

6 / 10

Beyoncé I Am… Sasha FierceCOLUMBIA / SONY BMG

Todavía no ha cumplido los treinta, pero Beyoncé ansía trascender el estatus por el que parece haber luchado desde cría. Disconforme en su rol de súper estrella de ineludible atractivo sexual, la cantante tejana intenta vestir de concepto un álbum, el tercero, mucho menos estimulante que los anteriores. El plan, torpe e ingenuo, también se revela innecesario. Un talento como el suyo, de difícil discusión a estas alturas, sólo precisa de buenas canciones para brillar. Y aquí hay menos que de costumbre. En lugar de secuenciar las once pistas del álbum en una sola galleta, la señora de Z opta por repartirlas en dos cedés, agrupando las baladas y medios tiempos en el primero – "I Am…"– y el material inflamable en el segundo: "Sasha Fierce". Además, proscribe los featurings, ese endemismo que la escena urban ya ha convertido en categoría. Se supone que el objetivo es ayudar al discernimiento entre persona y personaje, entre ciudadana y artista, dando a entender que Beyoncé es más Beyoncé cuando interpreta "Flaws and All" que cuando ataca "Crazy in Love". Majaderías de la mercadotecnia, claro. Estrategias al margen, quedan las canciones, que son el Talón de Aquiles de esta nueva entrega. El primer disco empieza bien, con "If I Were a Boy", digno estándar pop escrito por Toby Gad, fabricante de éxitos desde los tiempos de Milli Vanilli. Le sigue "Halo", poderoso baladón firmado por Ryan Tedder, líder de OneRepublic, que es lo mejor del lote. Y con diferencia. El resto, salvo "Broken-hearted Girl", es más previsible que sorprendente, aunque el desatino de "Ave Maria" dejará a muchos con la boca abierta. El segundo disco –el de Sasha Fierce, supuesto alter-ego escénico de la estadounidense– contiene cinco canciones que apenas aportan novedades. "Single Ladies (Put a Ring on It)" sigue la estela de "Get Me Bodied". "Radio" y "Sweet Dreams" son hits potenciales, similares a las canciones-estandarte de sus anteriores discos. Sólo "Diva" suena distinto, aunque provoca menos que "Video Phone", tórrido episodio de sexo telefónico 3G que termina elevando la temperatura ambiente de una obra con menos calorías de las esperadas.

César Luquero

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