I Am Not A Human Being II I Am Not A Human Being II

Álbumes

Lil Wayne Lil WayneI Am Not A Human Being II

4.8 / 10

La peor sensación que deja “I Am Not A Human Being II” es la despreocupación total con la que Lil Wayne afronta su declive artístico. Más allá de los clamorosos problemas que lastran este retorno –producciones low-cost, rimas de parvulario, cameos desiguales, popurrí de material desperdigado y desconectado entre sí, flagrante desmotivación…–, subyace la idea de que Weezy ha publicado un disco insignificante, tremendamente aburrido, y que ni tan siquiera le importa. Quizás esta idea se acentúa por el hecho de que en los últimos años de trayectoria artística, también personal, el rapper de Nueva Orleans se han empeñado en desvirtuar un legado inicial, ejemplificado en las tres primeras y gloriosas partes de “Tha Carter”, en el que el ex miembro de Hot Boys conseguía aglutinar en un mismo discurso compromiso callejero, proyección comercial, curiosidad experimental y ambición lírica. Difícil dar con alguna de estas cuatro características en un álbum que planteará dudas hasta a sus fans más entregados a la causa.

Históricamente Wayne siempre había cuidado la producción, consciente de que sin un buen respaldo musical su discurso quedaba cojo y podía dejar más visibles sus carencias. Por eso sorprende y decepciona la pobre oferta sonora de “IANAHB II”, que recae en manos de Juicy J, Cool & Dre, Detail o, atención, Soulja Boy. Sonido pachanguero de club, banda sonora feísta y tediosa para un club de striptease medio vacío y decadente, apenas tres o cuatro destellos de brillantez entre tanta monotonía y sopor. Ni rastro, claro está, del amasijo experimental de “Tha Carter II” o el derroche melódico de “Tha Carter III”, más bien lo que queda es la huella de esas decenas y decenas de mixtapes que pasan unos minutos por nuestra vida sin que merezcan mayor atención e interés que la escucha en diagonal. ¿Hits? Pocos, y ninguno con aureola de pasar a la posteridad: “No Worries”, “Bitches Love Me”, mi favorita, o “Rich As Fuck”. El resto mejor olvidarlo, y no parece tarea difícil.

Aunque es en el apartado lírico donde el naufragio se hace más notorio y explícito. El gran problema de “IANAHB II” no es solo que el rapper sea incapaz de salir del universo calientabraguetas y del letargo psicotrópico, sino que lo aborde con tan poca creatividad, imaginación e inspiración. Lil Wayne siempre ha rapeado sobre coños, tetas, drogas, clubs, strippers, putas y la mala vida nocturna, pero cuando revisas “Tha Carter”, por ejemplo, es cuando el contraste entre ese Wayne y el actual se hace más flagrante en su contra: donde antes había metáforas brillantes, juegos líricos copiados y reutilizados por competidores y rivales, diversidad temática y capacidad de interiorización lírica, ahora solo encontramos rimas planas, de una simpleza alarmante, de ridículas pretensiones ofensivas y un tono rudimentario y torpe, carente por completo de talento o ingenio. Quizás a alguien le haga gracia escuchar exactamente lo mismo y dicho de la misma forma durante una hora, pero para los que en su momento encontramos en Lil Wayne la mejor vía posible para enlazar el universo sureño con las listas de ventas y la globalización del hip hop y a un autor con talento y visión creativa, el balance que ofrece “IANAHB II” es, además de pobre e insuficiente, una clara señal de alarma del estado en el que se encuentra su carrera actualmente.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar