Always Always

Álbumes

Xiu Xiu Xiu XiuAlways

7.1 / 10

Hagan ustedes mismos la prueba. Escuchen uno por uno los 12 cortes de “Always”, el último trabajo de Xiu Xiu, mientras apuntan en una libreta las sensaciones que el disco despierta. ¿Confusión, dolor, pena, miedo, rabia? Ahora hagan lo mismo con las imágenes. ¿Guerra, manicomio, destrucción, cárcel, tortura? Bienvenidos al universo particular de Jamie Stewart. El estadounidense lleva diez años volcando sus frustraciones y deseos en una propuesta genial y malsana, cuyo objetivo final es provocar una reacción en el oyente, bien sea un vómito, una erección o la más visceral repugnancia. Su discurso dinamita las convenciones del pensamiento occidental y plantea incómodos debates en torno al sexo, la familia y la violencia.

En su octavo disco, el cantante y multiinstrumentista se apoya en la experiencia de Greg Saunier (Deerhoof), quien lleva a sus máximas consecuencias el extremismo sonoro de Xiu Xiu a través de una producción intuitiva y descarnada. Hay cuentos tenebrosos donde la voz de Jamie retumba y asfixia con solos de piano y guitarra como único fondo ( “The Oldness”, “Factory Girl”), artefactos terroristas que alteran el subconsciente por la saturación de incómodos efectos digitales ( “I Luv Abortion”, “Gul Mudin”, “Born To Suffer”) y, al fin, algunas piezas ( “Hi”, “Smear The Queen”) que se acercan a la inmediatez pop (entiéndase esto desde la perspectiva del personaje sobre el que estamos hablando) que ya se intuía en sus dos discos anteriores, “Dear God, I Hate Myself” (2010) y “Women As Lovers” (2008). Confiesa el californiano que el trabajo del ingeniero John Congleton (Antony & The Johnsons, Explosions In The Sky) ha sido clave para proporcionar al álbum ese toque final de “creatividad al límite”, aunque la sombra más alargada aquí es la de su compinche habitual, Angela Seo (voces, programaciones y cacharros varios).

Lo cierto es que el cacao de cánticos pavorosos (uno se imagina al bueno de Jamie recitando con los ojos muy abiertos, casi en trance), subidones techno y fogonazos de electrónica discordante (llámese a la suma de todo ello avant-pop) gana con cada escucha. Cuando mueves el puntero del ratón para volver a poner el disco por quinta vez y regresan esas proclamas a favor del aborto adolescente (¿qué pensarán los gurús de “Embarazada A Los 16”? ¿La gente que ve la MTV escucha a Xiu Xiu?), esos relatos horrorosos sobre niños afganos acribillados por soldados yanquis inhumanos y esas delirantes odas al incesto ( “tu padre es el primer hombre que estuvo dentro de ti”, se oye en “Black Drum Machine”), uno empieza a cogerle gustillo al asunto. Y se queda con ganas de más y acude a la descacharrante versión que hizo del “Only Girl (In The World)” de Rihanna, incluida en el 7” “Daphny” (2011). Para que luego no digan que los maníaco-depresivos no tienen sentido del humor.

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