All Night All Night

Álbumes

Houses HousesAll Night

7.8 / 10

Houses All Night LEFSE Como a muchos de nosotros, a Dexter Tortoriello le echaron de su puesto de trabajo el año pasado. Como tantos otros también, pensó entonces que lo que necesitaba era un cambio radical y, protegido por el poco riesgo de lo bienaventurado, se lanzó de verdad a perseguirlo. El misterioso bedroom producer de Chicago decidió huir con su chica, Megan Messina, a la soñada Hawái. Allí se instalaron en Papaikou, sin agua potable ni electricidad en una cabaña en medio de la naturaleza. La plena conexión con el hábitat isleño permitió a la pareja oxigenarse con aire puro, cargar las pilas en la tierra, resetear sus cabezas con un esquema de vida sostenible según el cual cultivaban su propia comida y bebían el agua asilvestrada de la lluvia. Aunque a muchos la sola idea nos acojone de miedo, para ellos fue algo facilísimo y cuando alcanzaron su dinámica propia en el ecosistema, Megan comenzó a pintar y Dexter a grabar. Lo hizo con lo único que se había llevado al apartado remanso de su “isla desierta”: un laptop que hacía funcionar con luz solar y con el que consiguió captar sonidos y grabaciones de campo que confirman a lo extremo y básico no sólo como lo únicamente necesario para sobrevivir sino también para crear. Hasta aquí la utopía romántica. Si quieren hacerse una idea de ese soñado microclima en el que vivieron Megan y Dexter echen un vistazo al vídeo de “Endless Spring”, grabado entonces.

Cuando la aventura terminó, Dexter se dedicó a catalogar todos los hallazgos registrados. Compuso a partir de ellos “All Night”, doblando los patrones rítmicos y sustentándolos sobre golpes de batería caseros. De vuelta en grandes ciudades como Chicago y Los Ángeles, “All Night” encontró su molde definitivo en la IDM más bucólica y ahora se presenta como un debut puro y cristalino que transpira su terrenal origen por cada uno de los surcos de su escucha. “All Night” es magia transparente, cristalina belleza, música del y para el amor – “Reds”, gran declaración de amor de Dexter a su Eva particular–, hecha desde la sutileza y la humildad, eternamente virgen. Tirando de un tópico, de “All Night” se puede decir que al escucharlo no parezca que pase nada, aunque luego se descubra su poder epidérmico al descubrir sus roces bien marcados en la piel. Todo eso sólo puede deberse al entorno donde este álbum se crió ya que el hecho de que provenga de la pura naturaleza, de que parezca fluir desde los arroyos, y entre la vegetación y las montañas que lo vieron nacer, lo aleja de entrada de un mundo atestado de prisas y drogas, de horarios y máquinas, de deberes perpetuos.

Dexter quería que el proyecto artístico que se propuso llevar a cabo en Hawái se estrenase como algo realmente especial, y esta primera entrega como Houses es la prueba palpable de que lo ha conseguido. Le muestra como un autor de acercamiento tímido aunque seguro, que suena delicioso a cualquier hora del día: rejuvenecedor en las mañanas, ubicuo en cada madrugada. “All Night” y todo su mapa genético remiten, a grandes rasgos, al delicado misterio de Boards Of Canada, muy evidentes en todo el metraje pero sobre todo en el puente de “Soak It Up”. También se podrían trazar conexiones lejanas con el post-rock fláccido de “Ágætis Byrjun” ( “Sleeping”), más obvias con el trabajo de gente como Teen Daze –amigos y colaboradores– o directamente naturalistas con otro debut arrebatador reciente, el de Candy Claws. Al igual que la que se esconde en “Hidden Lands”, la música de “All Night” está hecha con máquinas que parecen provenir de un mundo que no las necesita. El aura de ensoñación bucólica es idéntica. Para generar tal temperatura se ha conservado el tono de la primera prensa en vinilo en el formato digital, contribuyendo así, aún más, a acrecentar el gustoso tacto de sus pianos flotantes, de sus ritmos baleáricos, de la suave brisa chill que todo lo empaña o de las brumas de “Medicine” o “Sun Fills”. El letargo hipnagógico de temas como “Rose Book” (otra duermevela con la que soñar, y van…) cala como la lluvia bajo la piel y cambia de color dependiendo del cristal con que se mire. Nos invita a recordar que porque un disco sea minimalista o hable bajito no tiene por qué ser menos tóxico. En efecto, apenas hay veneno en “All Night”, pero casi mejor: lo que tenemos entre manos es todo un antídoto.

Cristian Rodríguez

Houses . Soak It Up.mp3

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