All Hour Cymbals All Hour Cymbals

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Yeasayer YeasayerAll Hour Cymbals

8 / 10

Yeasayer All Hour Cymbals WE ARE FREE / POPSTOCK!

Desde septiembre de 2007 anda suelto “All Hour Cymbals” por el mundo y ahora, de pronto, se distribuye en España. Las razones mercantiles no vienen al caso, pero el hecho invita a pensar en cómo le ha sentado al disco este año de vida, porque aunque seamos los mismos, en 2008, además de Animal Collective, nos han acompañado otros como El Guincho o High Places jugando a hacer más raro el panorama, mientras que Vampire Weekend o The Dodos le ponían pop y folk a este nuevo gusto por rescatar sabores africanos y orientales (perdón, hay que llamarlos tribales o primitivos). Y a punto de empezar 2009, cualquier rama de este árbol, da más sombra que el año pasado. Mola más cobijarse bajo esos ritmos y esas repeticiones, y se empiezan, por supuesto, a colar como genialidades, el resto del paquete, que no es necesariamente tan aprovechable como sus cabezas de puente. Por ejemplo, el álbum de debut de Yeasayer.

“All Hour Cymbals” sobre el papel es un gran disco, incluso podría ser el disco-catalizador de todo este primitivismo. Es mil veces más pop que Animal Collective, o al menos, más fácil de asimilar; y mil veces más experimental que Vampire Weekend, y casi igual de fácil de asimilar. En ese aspecto el álbum es un sano punto medio de todo lo que se ha venido mareando la perdiz en los últimos meses. Gospel, músicas del mundo, psicodelia, synth-pop, art-rock, o como se califican ellos, Middle Eastern-psych-snap-gospel, con mucho más en común con Talking Heads y Peter Gabriel que el resto del pelotón, sinuosos y sensuales, pero despistados. En tanto que las canciones más representativas de lo que son capaces Yeasayer, se concentran en el primer tercio del disco, el resto es un lento languidecer hacia terrenos en los que el góspel parece que carece de ritmo y se contagia de cierto tono benevolentemente new-age y menos agresivo que es su talón de Aquiles. Sí, hay que ser conscientes de que en la era digital, los primeros cortes son los más importantes, pero hay mucho más Yeasayer detrás, y el disco termina resultando plomizo gracias a una secuenciación poco aventurada que deja abierta la puerta a esperar que Yeasayer sean conscientes del valor que ya tienen y tomen la decisión más sabia para su futuro. Si es la vía de la combinación de la fuerza rítmica y crómatica, atención, que serán los Arcade Fire del nuevo ethno-indie.
Jorge Obón

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