Akron/Family II: The Cosmic Birth And Journey Of Shinju TNT Akron/Family II: The Cosmic Birth And Journey Of Shinju TNT

Álbumes

Akron/Family Akron/FamilyAkron/Family II: The Cosmic Birth And Journey Of Shinju TNT

7.5 / 10

Akron/Family II: The Cosmic Birth And Journey Of Shinju TNT DEAD OCEANS

La palabra “folk” evoca al pueblo y, en lo musical, a aquellas canciones y sonidos que nacen en la tierra y tienen, en su configuración última, parte de la herencia cultural de una comunidad. La tierra es uno de los vínculos de pertenencia más fuertes que existen, de ahí la razón por la que el folk conecta tan bien con personas de toda condición, pero en el caso de “Akron/Family II…” –que no es el segundo disco, sino el quinto, de esta extraña comuna a caballo entre Nueva York y Portland–, la idea de folk quizá se haya llevado demasiado lejos, porque efectivamente ésta es música que brota de la tierra, pero como lo haría el magma por el cráter de un volcán, con una erupción violenta de sonido incandescente e incontrolable, o como lo haría un terremoto, agrietando el suelo y tragándose a todo aquel que ande cerca. Esta banda, de hecho, está muy lejos de la que un día fue en álbumes como “Love Is Simple” (Young Go, 2007) o el reciente todavía “Set ‘Em Wild, Set ‘Em Free” (Dead Oceans, 2009). Antes, se les oía rascar mucho la guitarra y canturrear baladas de hoguera aunque los desarrollos fueran largos y el resultado final altamente disociador. Hermanos de sangre de Six Organs Of Admittance, Volcano The Bear, No-Neck Blues Band y demás nombres clave del weird-folk, de los viejos Akron/Family sólo quedan las barbas y la intención de perderse por espacios cósmicos. Son folk, pero folk de una tierra extraterrestre.

La marcha de Ryan Vanderhoof en 2007 –se fue a refugiar en un monasterio budista y ahí sigue, alejado del mundo, dejando a los mandos de la nave a Miles Seaton y Seth Olinsky– ha sido clave en la reestructuración del grupo, que ahora busca otros objetivos. Ni siquiera permanencen los rasgos acústicos que, aunque difuminados entre trucos de la improvisación libre y la cacharrería electrónica, aún les mantenían con los pies en contacto con el suelo. Estos Akron/Family de 2011 son el proceso de bañar el prog-folk de los padres de todo esto – Jackie-O Motherfucker, tan poco reconocidos en su día y hoy tan influyentes– con la psicodelia expansiva y doméstica de Animal Collective y otras bandas del mismo corte. Para que luego no digan que la puerta a la nueva década no se abrió con “Merrywheather Post-Pavillion”. “Akron/Family II…” es, en cierta manera, un “Merryweather” sin canciones en el que en vez del pavellón hay un volcán, en el que en vez de hoodies fosforescentes hay túnicas de sectas religiosas u órdenes monásticas, y en el que la psicodelia no busca un éxtasis terrenal, sino una evasión de esta tierra –de este folk– para reinventarse en otras áreas del cosmos. Hay un trasfondo japonés –el volcán de la portada es el del parque nacional Akan en la isla de Hokkaido–, y la música oscila entre el ruido sin domesticar y los mantras de meditación (tanto puede relajar como poner de los nervios, que quede claro), pero sigo pensando que es más importante el matiz extraterrestre, tanto en cómo buscan cortar cualquier lazo con este mundo como con la tipografía usada (los títulos abundan en paréntesis, barras inclinadas, espacios y alternancia de mayúsculas y minúsculas, un nuevo lenguaje para una música que es fácil de localizar en zonas muy concretas de la experimentación electrónica, pero prácticamente inexistente en el folk tal como siempre se ha entendido). De todos modos, ¿seguro que esto es folk? Lo que es seguro es que es un viaje farragoso, pero también alucinante.

Robert Gras

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