Against Love Against Love

Álbumes

Windsor For The Derby Windsor For The DerbyAgainst Love

6.4 / 10

Windsor For The Derby Against Love SECRETLY CANADIAN

Recuerdo la secuencia de hechos: primero descubrí a Mogwai –en mi caso, poco antes de que se publicara “Rock Action”– y luego a Hood. Por aquel tiempo, diez años atrás, entré en contacto con la primera música de Windsor For The Derby, atraído por el hecho de que componían y grababan desde Austin y conseguían sonar áridos como su ciudad de adopción sin compartir los formalismos de las bandas de country-rock. Era un tiempo de ambientes desolados, de electrónica que barría el espectro auditivo como el viento, y si te gustaba el post-rock con poco “post” y algo más de “rock”, era normal que te complacieran Windsor For The Derby, del mismo modo en que al mismo tiempo disfrutábamos con Explosions In The Sky. Pero lo que a mí me gustaba de Windsor For The Derby era que, además de instrumentales, no sonaban del todo a banda de guitarras. La utilización que hacían de los sintetizadores y los pedales de efectos les servía para controlar el clima otoñal de su música, nunca frío pero tampoco cálido, en el justo punto entre la melancolía, la somnolencia, la explosión de ruido, el aislamiento… Era música de nubes, no de tormentas. Fui muy fan de “The Emotional Rescue” (2002), que publicaron en el sello Aesthetics de Chicago, y a partir de su fichaje por Strictly Canadian me fui distanciando sin olvidarles del todo.

Digamos que Windsor For The Derby eran especiales cuando más gaseosos conseguían sonar, cuando su modelo de conducta en el post-rock era más próximo al sonido inglés –Seefeel, Hood– que no al americano, siempre más cercano a la idea de canción con voz dolorida o a la de instrumental complejo y virtuoso. El hecho de que en sus primeros pasos los de Austin consiguieran ocultar las letras entre oleadas de ambientes les hacía menos predecibles y les alejaba considerablemente de gurús como Jim O’Rourke, y a pesar de todo, esa situación sólo fue fugaz, un espejismo, una posibilidad nunca manifestada como hubiera sido deseable para evitar ir perpetuando clichés. Y, en ese sentido, “Against Love” es un álbum agridulce porque intenta recuperar la tranquilidad y la horizontalidad de los Windsor For The Derby paisajísticos sin renunciar a grabar canciones tan convencionales como la titular del disco, “Against Love”, que parece una toma a pocas revoluciones de un tema viejo de Sonic Youth. Es la ambivalencia la que perjudica a este regreso a la actualidad después de tres años de vacaciones. Es muy complicado poner en el mismo plano de igualdad las influencias del krautrock –aquí es Neu!–, del neo-country –Pernice Brothers, por ejemplo–, del continuum indie-rock made in the USA y de los drones con intención pop, y que de todo ello salga una obra maestra ( “Queen Of The Sun” parece querer ser la suma de intenciones y resumen del disco, y es buena sin complicaciones, pero nunca una revolución o una genialidad).

“Against Love” es un disco en el que nadie quiere agarrar el timón con fuerza, o en el que está muy claro el destino pero mal dibujado el rumbo. No es un reproche, en el fondo, porque es lo mismo que ya sucedía en “Giving Up The Ghost” (2005) y “How We Lost” (2007), aunque aquí ya sin el factor sorpresa: los precedentes ya nos habían acostumbrado a unos Windsor For The Derby que remaban en varias direcciones pero sin fuerzas, trazando círculos, felices de estar en las aguas mansas que ellos mismos habían domado, sin curiosidad de explorar nuevos territorios. Se movieron mucho, es cierto, pero una vez alcanzada una vía de expresión útil, ahí se quedaron, algo que contradice por completo las ideas y la ética del post-rock: nunca hay que conformarse con lo ya hecho. Se abre un camino a la esperanza con piezas sinuosas y etéreas como “Alex Lucero”, “Singer 1968”, “Moon Shadows” o el guiño shoegaze de “Hips”, pues para ellos es como retroceder a un estadio anterior de indefinición estética para relanzar su curiosidad exploratoria en otra dirección –la música ambiental también puede ser confusión–, pero la parte vocal, tan Sparklehorse, que encontramos en “Cursed Ages” o “Dull Knives” es como el portero que te impide entrar en una sala atendiendo a criterios arbitrarios: una barrera frustrante, un recurso innecesario. Veremos el próximo disco, pero lo anticipo ya como una batalla perdida. Windsor For The Derby se han instalado en la corrección, en la rutina, será difícil que en adelante vuelvan a trotar mundo en busca de aventuras.

Tom Madsen

Windsor For The Derby - Cursed Ages

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