After Dark 2 After Dark 2

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Varios VariosAfter Dark 2

7.7 / 10

En el gran libro de Italians Do It Better, la recopilación “After Dark” publicada en 2007 es algo así como el primer versículo del Génesis, la primera referencia en CD que servía para presentar, más allá del público consumidor de vinilos, las líneas maestras de la estética del sello. Por tanto, ocupa un lugar de importancia tanto editorial como sentimental: para un sello que había comenzado en un lugar tan infrecuente como Nueva Jersey y que se dedicaba a actualizar sonidos que Estados Unidos nunca tuvieron gran fortuna como el italodisco de corte más romántico y ensoñador, la apuesta era decididamente arriesgada, más basada en el corazón que en la razón. Pero a veces ocurren milagros si el material es bueno, y la plataforma fundada por Mike Simonetti empezó a funcionar bien a partir de reunir en un solo volumen algunas de las ideas que estaban plasmando en vinilo artistas que apenas habían empezado a asomar la patita por el borde del underground como Johnny Jewel (Glass Candy, Chromatics) o Professor Genius, a quien tardaríamos en volverle a ver casi cinco años, tras entregar un 12” para el sello L.I.E.S., otro sello contracorriente en 2012-2013 con una filosofía parecida basada en el DIY, la conexión con artistas emergentes y una fidelidad completa a un tipo de sonido, en este caso por un house lo-fi ácido y rasposo. Lo cierto es que el momento en el que surgió Italians Do It Better fue extraño: toda la ola revivalista de los 80 que había azotado los primeros años de la década pasada ya estaba en retroceso, y además la óptica estética era aquí mucho más elegante, de un refinamiento romántico, con gusto por la melodía casi dream-pop. La calidad prevaleció, afortunadamente, el hype comenzó a hacerse grande gracias a la eficacia del boca-oreja, como también ocurrió por las mismas fechas con Sally Shapiro, e Italians Do It Better dejó de ser un secreto para entendidos y empezó a convertirse en lo que es hoy, uno de los sellos más interesantes del pop retrofuturista.

Algunos de los artistas que aparecieron en el primer “After Dark” ya no circulan por la escena o acaban de ser rescatados –¿alguien sabe dónde se ha metido Farah durante todo este tiempo?–, pero el impulso de la marca favoreció la expansión y mejora de otros nombres, sobre todo Johnny Jewel, que no ha dejado de despuntar desde entonces hasta alcanzar su cumbre de las últimas dos temporadas gracias a su involucración en la banda sonora de “Drive” y la edición del último álbum de Chromatics. La marca Italians Do It Better, sin embargo, no se corresponde únicamente con él y su workaholismo, y en paralelo a nuevas aventuras suyas como Desire han ido introduciéndose nombres nuevos como Apaloosa, Bottin, Fred Ventura, Tiedye y hasta una tal Solange que no hay que confundir con la hermana de Beyoncé, todos con el virus del italodisco inoculado en su organismo. Lo que hacía necesario volver a poner orden en un catálogo que empezaba a poblarse de seudónimos e invitados, cada vez más respetado fuera del underground y con una proyección popular cada vez más fuerte, aunque sólo fuera porque algunos de sus sonidos, y todo su espíritu, habían acompañado las andanzas de Ryan Gosling al volante de un Chevrolet Chevelle.

“After Dark 2” había sido un disco esperado, tanto por el fan de IDIB recién llegado como por el seguidor de siempre que no acostumbra a comprar vinilo. A primera vista la selección puede resultar decepcionante porque, salvando un temas de la recuperada Farah ( “Into Eternity”) y alguna aportación de turistas ocasionales como Apaloosa y Twisted Wires, es una vez más Johnny Jewel en sus múltiples facetas el que acapara el grueso del tracklist. Pero esa omnipresencia del de Seattle contribuye, a la vez, a darle coherencia al conjunto y hacerlo más casi un álbum de autor (con apariciones invitadas) que no una colección dispersa a modo de escaparate del sello –algo innecesario porque Italians Do It Better se vende solo, ya no necesita llamar la atención ofreciendo la variedad de su mercancía a gritos–. Así, comienza por todo lo alto con “Warm In The Winter”, el tema de Glass Candy del EP homónimo de 2011 y que tanto recuerda a la cold wave romántica made in Germany de Gina X Performance, y así tres temas más, incluido otro del mismo EP ( “Beautiful Object”, este de temperatura más estival y selección de texturas más balearic). De Chromatics caen tres más – “Looking For Love”, “Camera” y “Cherry”–, escritas poco antes de “Kill For Love” y que, por alguna razón, no acabaron entrando en el álbum, pero que aquí, por su constitución más analógica y cruda, han encajado mucho mejor. De la factoría Jewel asoman también muestras de Desire, Mirage y de Symmetry, sus alias más new wave y bandasonorísticos, cemento necesario –más exploratorio, planeador y sin voces su “Heart Of Darkness”– para unir todos estos ladrillos de pop entre lo delicioso y lo helado, siempre con la mirada puesta en un futuro tan romántico como imposible, una transposición musical de sueños incumplidos de la infancia. Voces robóticas que hablan de amor ( “Let's Kiss”), arpegios edulcorados ( “Tears From Heaven”) o en tensión (“Looking For Love”), baladas cibernéticas con halo de disco music adulta ( “Half Lives”, de Twisted Wires), shoegaze más ambiental que expansivo (“Cherry”, de Chromatics), EBM a bajas revoluciones ( “The Magician”, de Mike Simonetti) y minimal wave para indies (“Into Eternity”, de Farah): definitivamente, seis años después de la primera parte, la segunda entrega de “After Dark” no decepciona en absoluto.

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