Afraid Of Heights Afraid Of Heights

Álbumes

Wavves WavvesAfraid Of Heights

6.8 / 10

Tal y como ocurre con muchas bandas de nueva hornada de esta generación, hablar de Wavves es hablar del camino que ha recorrido un solista de unos orígenes extremadamente lo-fi y destartalados a un sonido mucho más desarrollado en el estudio, pulido, con los bordes bien limados. Pero es que el caso de Nathan Williams, veinteañero de Los Ángeles y novio de Bethany Cosentino (Best Coast), es quizá el más loco de todos. Empezó en 2008 con una serie de siete pulgadas que más tarde desembocarían en un álbum de debut homónimo, lanzado primero en cinta de cassette y, más tarde, editado en CD y vinilo. Ahí dio muestras de un noise punk con aromas surf y sesentas que le convirtió en algo así como la versión desenfadada de sus vecinos No Age. Todo ello lo hacía con un equipo de música más bien precario y la inestimable ayuda de una grabadora de cuatro pistas. Un año más tarde llegaría su segundo largo, “Wavvves”, que más o menos insistía en el mismo sonido, aunque esta vez con una producción algo más limpia (las infernales capas de feedback, con todo, seguían ahí). Poco después sufrió un colapso sobre el escenario del Primavera Sound 2009 tras una desafortunada ingesta de Valium y éxtasis. Williams reconoció públicamente que estaba enganchado al alcohol y canceló lo que quedaba de su gira europea. Esto se tradujo en varios cambios de formación, primero con Zach Hill de Hella y luego reclutando a la sección rítmica del malogrado Jay Reatard, Billy Hayes y Stephen Pope. En verano de 2010 salió a la venta su tercer álbum, “King Of The Beach”, el más centrado de todos, con un sonido punk-pop que se alejaba bastante de sus orígenes. Tras un EP, “Life Sux”, con colaboraciones de Fucked Up y Best Coast, decidió ponerse a trabajar en su cuarto LP, “Afraid Of Heights”, el que ahora presenta.

Según se desprende de la nota de prensa y entrevistas, “Afraid Of Heights” iba a ser una suerte de vuelta a los orígenes, en el sentido de que no quería trabajar con ningún sello. La única ayuda de terceros, aparte de músicos invitados como Jenny Lewis y un chelista, fue la del bajista Stephen Pope, único miembro fijo de la banda, y el productor John Hill (M.I.A., Santigold, Nas, Wu-Tang Clan). La producción del álbum se extendió durante todo un año y el propio Williams fue quien pagó las sesiones de su bolsillo aunque ahora haya necesitado de la ayuda de Mom + Pop para su lanzamiento. El problema con este trabajo es que ni tiene ese encanto lo-fi de sus orígenes, esa especie de caos sónico en medio de una nube de THC, ni tampoco los ganchos de derecha punk-pop que plagaban “King Of The Beach”. Así bien, ¿dónde se sitúan Wavves en su cuarto álbum? Pues en unos terrenos similares a los de predecesor pero sin estribillos memorables, sin coros pegadizos, sin guitarras lacerantes. Esto es algo que se agrava si lo comparamos con la trilogía de discos ruidistas de 2012 de artistas más o menos similares a los angelinos. “Afraid Of Heights” no tiene la fiereza del debut homónimo de Metz, ni la maestría compositiva de “Attack On Memory” de Cloud Nothings o el buenrollismo etílico de “Celebration Rock” de Japandroids. En cambio tenemos una colección de canciones que van claramente de más a menos y que muestran que Nathan Williams no ha sabido evolucionar adecuadamente. Aquí hay algo más de grunge que en anteriores producciones y una evidente influencia de bandas a lo Weezer.

Donde sí ha mejorado Nathan Williams es en la composición de las letras. Suponemos que algo habrá tenido que ver el hecho de que haya tenido un año para trabajar en ellas. Esta vez el foco no lo pone tanto en sí mismo, como en el mundo que le rodea. Con todo, todas ellas giraran alrededor de una temática general, la de la depresión y la ansiedad, estar obsesionado con la muerte y paranoico con un mal venidero. Su autor explica que la narración es casi esquizofrénica y, sin duda, paranoica. Hay aquí canciones sobre las relaciones, la religión, la soledad ( “I’ll always be on my own / Fucked and alone”), el fracaso personal ( “No hope and no future / We’ll die the same losers”) y hasta matar policías. Un nihilismo que va muy en consonancia con este grunge que ahora explora y que desemboca al final del disco con un par de versos engañosos escuchados por separado: “I can finally sleep / But I can’t dream”.

Musicalmente, por supuesto, también tiene sus grandes momentos. Las dos primeras piezas están a la altura de lo mejor de “King Of The Beach”, no en vano fueron sus dos primeros adelantos, consciente de lo que tenía entre manos. “Cop” gusta por la inclusión de cuerdas, un elemento que no hubiésemos asociado nunca con Wavves. La pieza titular, letra magistral al margen, tiene un rollo Pixies muy acertado y una outro tirando a atmosférica que, esta vez sí, recuerda a sus inicios. Ya por último, “I Can’t Dream”, la pieza con la que cierra el disco, tiene un carácter ensoñador que la hace muy esencial y especial en su discografía. “Afraid Of Heights” no es el álbum que hubiésemos esperado de Nathan Williams a estas alturas, pero tiene sin duda sus dosis de diversión.

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