Admiral Fell Promises Admiral Fell Promises

Álbumes

Sun Kil Moon Sun Kil MoonAdmiral Fell Promises

7.9 / 10

Sun Kil Moon  Admiral Fell Promises CALDO VERDE RECORDS

Uno de los puntos de debate con “April”, el último disco de Mark Kozelek firmado bajo el amparo de su alias Sun Kil Moon, era la presencia algo desmesurada de esos devaneos guitarrísticos de larga duración –derivativos y tediosos en algunas fases, acusan los más críticos– que fueron santo y seña de la vertiente más discutida de Red House Painters. Al cantautor siempre le han fascinado esos trayectos repetitivos, algo densos, de guitarras distorsionadas y base rítmica a juego que trazan espirales a modo de contraste con las partes más nítidas y melódicas de su discurso. En muchas ocasiones su aportación tenía sentido y lucidez, un contrapunto tenso y agresivo a las notas más acústicas de la propuesta, pero también es cierto que, en muchos otros momentos, uno acababa apretando el fast forward cuando se avecinaban solos interminables, uno de los males endémicos, por ejemplo, de “Songs For A Blue Guitar”, disco capaz de enseñar lo mejor y lo peor de su modus operandi.

Decía que “April” retomaba, en parte, esa dualidad, y en determinados pasajes del disco el oyente dejaba escapar algún bostezo. Desde entonces es como si Kozelek se hubiera cansado o aburrido del formato más tradicional de banda y se hubiera focalizado en dinamizar su vertiente más solista, acústica y austera. Todos los lanzamientos que han aparecido en estos dos años venían firmados por él y, salvo algún EP ocasional, se trataba de grabaciones en directo en las que la única protagonista era su guitarra acústica. Con la vuelta al seno de Sun Kil Moon, que hasta la fecha pensábamos que era el resguardo referencial que le servía para juntarse con una banda y abordar sus composiciones desde una óptica más amplia e instrumental, su refugio más Crazy Horse, por decirlo de alguna manera, era lógico imaginar una línea continuista y parecida a la de su predecesor. No es el caso: “Admiral Fell Promises” es el álbum más Kozelek y menos Sun Kil Moon que ha grabado como Sun Kil Moon desde que fundó el proyecto.

De entrada, un cambio muy significativo que lo trastoca todo: el álbum está íntegramente compuesto e interpretado con guitarra española. Este detalle no sólo afecta al sonido de las canciones, suaves, delicadas, más livianas, sino también a la estructura y desarrollo de las mismas. Seguramente estemos ante la obra más técnica, detallista y, por qué no decirlo, exhibicionista del norteamericano, y eso se refleja en la presencia de numerosos juegos con las seis cuerdas que tienen incidencia plena en la emoción de las composiciones. Nos queda claro que Kozelek sabe tocar, y muy bien, y en todo momento se percibe esta decisión como un empeño del autor de dejárselo claro al fan. El problema es que esta idea de ponerlo todo en manos de un solo instrumento repercute en el álbum de una forma tan explícita y directa que todo indica que generará debates apasionados. Tiene sus pros y sus contras.

Como problema destacaría, principalmente, la acusada monotonía y linealidad del disco. La uniformidad del sonido de la guitarra española neutraliza los altos y bajos y los cambios de intensidad más característicos de su sonido, convirtiendo este trayecto en un viaje predecible y muy pautado que requiere doble atención y mayor implicación y participación del oyente. El cantante ha pasado de flirtear con la robustez rock de Neil Young a desnudar al máximo su propuesta y entregarnos una obra de depuradísimo clasicismo. En el drástico cambio se ha perdido algo, no sabría decir si contundencia, impacto epidérmico o la sensación de descubrir canciones redondas, de himnos identificables, pero la primera impresión que se tiene es la de que falta algo. Paradójicamente, y aunque pueda sonar contradictorio, ese puede acabar convirtiéndose, al final, en uno de los puntos a favor de esta nueva fórmula expresiva. “Admiral Fell Promises” necesita dos, tres, cuatro, cinco escuchas para ganarte, pero si consigues entrar en su mundo y apreciarlo te quedas con el recuerdo de uno de los discos más sensibles jamás escritos por el cantautor.

“Admiral Fell Promises” lo deja todo en manos del detalle y de la atención de quien está escuchando. Los punteos de guitarra acentúan la precisión de las letras y la manera de entonar de Kozelek. Es un álbum de tempo pausado y emoción nocturna, a digerir mejor solo que acompañado, más ocupado en el mundo interior de un músico y su vida que en las relaciones de pareja, muy cinematográfico en su capacidad evocadora. Y por supuesto, la impresión que tiene el seguidor de Kozelek es que, más allá del capricho experimental de cambiar de registro instrumental, el álbum quiere ser una manifestación de depuración expresiva en la que guitarra y voz adquieren el mismo protagonismo y relevancia en el contenido, apartando de un manotazo todo aquello que entorpezca o desvíe la atención. No supera la inspiración inolvidable de “Ghosts Of The Great Highway”, todavía hoy la mejor grabación de Sun Kil Moon, y su elevada exigencia con el oyente provocará división de opiniones, pero incluso con el viento en contra será difícil que este año le salgan competidores en el ámbito de la canción de autor indie.

Tim Ryback

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