Adelante Bonaparte Adelante Bonaparte

Álbumes

Standstill StandstillAdelante Bonaparte

9.1 / 10

Standstill Adelante Bonaparte

B UENA SUERTE

Salió a la luz “Adelante Bonaparte” (en Buena Suerte, sello propio de la banda) justo el día de la gran nevada en que Barcelona quedó anegada en ese blanco sorprendente, acogedor y a la vez temible, que convirtió el pasado día 8 de marzo en una jornada de fiesta para tantas personas y para tantas otras en pesadilla. No se me ocurre un día ni un lugar mejor para descubrir el quinto largo de Standstill, sorprendente, acogedor y temible, un abismo con vistas espectaculares y dolorosa caída, fábula circular según se autodefine, innovador en su formato de triple EP. Los copos caían con virulencia contra la ciudad, y yo la recorría escuchando esta pequeña gran exquisitez de ritmo hipnótico en muchos tramos –gracias, en parte, a la creciente apuesta por efectos digitales-, cadencioso en otros, épico en otro rincón, nostálgico siempre, tal y como exige su condición de cuento con su principio, su nudo y su desenlace, cada uno de ellos recogido en un EP-isodio diferente. Standstill han dejado de ser, al menos por el momento, una banda de rock. Ya hace tiempo que Enric Montefusco, corazón creativo y vocalista del grupo (y teclista, programador, guitarra acústica…), decidió que quería que fuera mucho más que eso. Lo viene demostrando con sus proyectos escénicos que rompen con la concepción clásica de lo que es un concierto (ya han anunciado una nueva sorpresa en forma de espectáculo para el próximo Primavera Sound) o realizando documentales como “Diez A ños Y U na Z anahoria” o el “1,2,3” presentado en el pasado festival de documentales musicales In-Edit.

Pero en “Adelante Bonaparte” rompen radicalmente con cualquier eco del angustiado post-hardcore con claras influencias de Fugazi y Refused que les vio nacer con el EP The Tide (1998) y que todavía palpitaba en el brillante Vivalaguerra (Buena Suerte, 2006), anterior trabajo del grupo. Ya allí, de todos modos, y también en Standstill (Bcore, 2004), tercer disco de la banda catalana, primero en castellano, quedaba claro que los gritos iban pasando a mejor vida, que las guitarras ya no tenían por qué ser siempre virulentas y que el pop delicado, épico y abierto a toda experimentación –ahora los discos de Standstill los guardo en el mismo cajón que los de Arcade Fire, Grizzly Bear o Flaming Lips– empezaba a hacerse un hueco en su espacio musical. Lo hace ahora con la preciosa voz de Montefusco más levantada que nunca, con ritmos más contenidos que en “Vivalaguerra”, cuyas canciones se parecían mucho más entre sí pero contenían más quiebros y cambios de sentido en cada una de ellas.

El primer EP de los tres lanzados en “Adelante Bonaparte”, “Algunos R ecuerdos S ignificativos D e B.”, es una obra preciosa, compleja y redonda, algo mágico y evocador que de por sí justifica la publicación del disco, y ya todo lo demás son regalos añadidos. Los recuerdos del funeral paterno que determina la estructura de la obra se nos presentan en “Todos D e P ie” “vamos todos a cantar una oración de mierda para emocionar”–, y a partir de ahí un emocionante salto a los recuerdos infantiles, primero con la conversación entre niño y papá acompañada de bases rítmicas de la grandiosa “Hombre A raña”, después con los recuerdos más explícitos de “La F amilia I nventada”, lo más parecido a la intensidad rockera que pervivía en “Vivalaguerra”. Más allá de otros interludios evocadores con pianos, risas infantiles y fuegos artificiales, sobresalen deslumbrantes “Vida Normal”, que estremece y recuerda a alguna de Radiohead, y “Adelante Bonaparte”, cuyo ritmo y letras, con ese violín de fondo, marcan el camino de la huida hacia adelante que debe ser el siguiente EP. Hay algo en la actitud y el ritmo de esta canción que me recuerda a All I s L ove , de Karen O, en la banda sonora de Donde Viven los Monstruos. Pero es que, en general, este primer EP, que nos regresa a un pequeño crío a veces entusiasta y a veces tembloroso que corretea por los bosques y se refugia ante la chimenea en un invierno largo, acompañado de todos sus miedos y deseos infantiles, podría ser perfectamente una segunda banda sonora de dicha película.

En el segundo EP, introspectivo y depresivo, “B. Pasa D e Q uerer C omerse E l M undo A Q uedarse E n U na P equeña P arcela”, Montefusco se apoya en un ukelele de lo más deprimente para acentuar la dura autocrítica de “Cobarde P ecador”. La irregular pero intensa “El Resplandor” “ahora estoy durmiendo con un hacha en el pecho”–, finaliza con las grabaciones telefónicas recogidas por el grupo en su proyecto de creación colectiva Cariño, Respeto y Atención, acentuando esa condición transversal de artista que caracteriza a Montefusco. La percusión electrónica dota de una dimensión apocalíptica a “Moriréis T odos J óvenes”, introspección en lo poliédrico del protagonista de la fábula, y en “Sálveme Q uien Pueda” los sonidos de la cotidianeidad –papeles de periódico, grifos, cepillado de dientes, pájaros– acompañan al título de la canción repetido hasta el desespero.

Un desespero que precede a la luz de la tercera fase, que empieza con esa oda femenina, preciosa, que es “Cuando E lla T oca E l P iano”, la canción más sencilla y tierna del disco. Regresan recuerdos de infancia en “Ayer S oñé C ontigo” y busca el tedio “Elefante”, acompañada de una tuba que emula al animal. “La vida es un elefante que camina siempre hacia adelante”, dice Montefusco antes de cerrar el disco con la misma canción que lo ha empezado en el primer EP, aunque con diferente título y ornamentos musicales, siempre ese funeral maldito desde otra perspectiva para que la escucha se convierta en algo circular y volvamos a empezar, una y otra vez, pensándonos en un principio que este disco no cuaja, con esas letras más sugerentes que directas que al principio parecen no decir nada, cuatro copos, y acabar cubiertos por la nieve de una obra trascendente, sutil, redonda y magna.

Germán Aranda

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar