Acre Loss Acre Loss

Álbumes

M.Templeton & aA.Munson M.Templeton & aA.MunsonAcre Loss

7.3 / 10

M.Templeton & aA.Munson  Acre Loss ANTICIPATE

Hay dos maneras de escuchar este disco: leyendo o viendo la tele. En cualquier caso, el sofá –bendito invento comparable a la Coca Cola o el taxi– no te lo quita nadie, y eso que tenemos ganado. La manera de escuchar el disco leyendo es: sentado en el sofá, con un libro en las manos, y reduciendo el uso de “Acre Loss” a la parte estrictamente audio del conjunto que lo forma, compuesto de un CD y un DVD. El CD se introduce en el reproductor de discos en formato CD y, mientras el disco en formato CD suena el oyente, sentado en su sofá con las piernas en alto y un cojín en el lomo, disfruta de su libro y de la música, que entra suave y no invasiva, rodeando la habitación como se supone que debe hacer el buen ambient. La manera de escuchar el disco viendo la tele es: sentado en el sofá, con los pies en alto y un cojín en el lomo, pero sin libro en las manos ya que la vista estará puesta en la pantalla de televisión que tendremos delante y que estará emitiendo el contenido del DVD que forma parte del pack de “Acre Loss”. El DVD nos mostrará imágenes caseras filmadas por aA. Munson, con calles grises de ciudad americana, bordes de nieve en las aceras, parques igualmente nevados, espacios abiertos también nevados y con saturación de rosa porque el trabajo no deja de ser amateur o arty con voluntad de amateurismo, con encuadres temblorosos y grano de vídeo digital malo, al más puro estilo del vídeoclip del post-rock, aunque también hay sus momentos de post-producción con efectos especiales de lo más básico.

O sea, que “Acre Loss” se puede escuchar y se puede ver. Fundamentalmente es una nueva entrega de uno de los sellos de ambientes y texturas más completos que existen actualmente, Anticipate Records, y como ya ocurriera con aquel maravilloso “Airships Fill The Sky” de Morgan Packard, el álbum tiene apéndice visual. El audio, estrictamente, no es de lo mejor que ha publicado Anticipate –no puede serlo habiendo en el catálogo joyas de la nueva bisagra ambient/post-rock como el “Dedications” de Klimek, el citado disco de Morgan Packard y el sublime “Surfaces Of A Broken Marching Band” de Ezekiel Honig–, pero tiene ese deslizamiento de guitarra y clicks digitales tan canónico de esta década, perfectamente equiparable con las texturas crujientes y plácidas de rasgueos prolongados que se llevaron mucho en sellos como Intr_version ( Mitchell Akiyama, aMute) y hasta en Kranky, aunque en Kranky siempre fueron más del palo yonqui y del rollo duro. Aquí los drones, el post-rock de nueva hornada, son más educados, más amanerados, ligeramente gáylors, y por tanto no tienen ese nivel de tensión muscular y validez experimental que lo que se gasta, por ejemplo, en los cuarteles generales de Mountains, Loscil o Pan·American. O sea, que bien, pero por detrás del punto de referencia.

Javier Blánquez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar