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Delphic DelphicAcolyte

8 / 10

Delphic  Acolyte

POLYDOR

Muchos hubiéramos matado por pegarnos una noche de desfase psicotrópico en The Haçienda y amanecer victoriosamente entre sus muros al menos una vez en la vida. El local, que se convirtió en la mayor atracción turística de Manchester, se esfumó del mapa de clubes cuando cerró sus puertas definitivamente en 1997, dejando detrás una leyenda que ha resonado en el cine y en los libros. Pero los ecos de su mitología sigue más vigente que nunca gracias a la nueva ornada new ravera, que en este milenio continúa apostando por esa delicada barrera que separa el hedonismo danzante de las guitarras abrasivas. Si a esto sumamos las ansias por parte de los vendedores de humo con flema británica por redescubrir a unos dignos herederos de New Order –y más teniendo en cuenta que el trabajo de Bad Lieutenan t supuso un suicidio colectivo-, cualquier banda que se presente con un buen puñado de potenciales singles a la vista puede rozar inevitablemente la barrera del hype. Delphic y su debut, “Acolyte”, no iban a ser menos, y se presentan con el primer álbum indie-rave con solera del recién llegado 2010, avalados por el tercer puesto que consiguieron en los BBC Sound of 2010 y las simpatías de los sellos R&S (allí apareció “Counterpoint”) y Kitsuné –desde hace unos años convertido en un hervidero de vocoders para las masas–, que lanzó en verano su sencillo “This Momentary”. Así que si aún no han oído hablar de ellos, prepárense, porque todo apunta a que vamos a acabar hartos de este cuarteto de Manchester que tan bien se han empapado del “Technique” de Sumner, Hook y compañía.Ante todo, cabe advertir que la formula de Delphic no resulta novedosa ni hará que nos caigamos de culo al suelo. Hot Chip, Klaxons, Cut Copy y Friendly Fires han sentado previamente cátedra. Pero gracias a la ayuda de Ewan Pearson como productor desde su base de operaciones en Berlín –un intocable cuyo currículum abarca desde la producción del último álbum de Tracey Thorn hasta un listado de remezclas que ríete tu de Carl Craig-, “Acolyte” nos proporciona un buen puñado de temas que rompen de cuajo los cánones de la perfecta melodía pop de poco más de tres minutos, deformando hasta el infinito a base de efectos sobreexpuestos y loops reiterativos buena parte de sus temas. Un buen ejemplo puede hallarse en “Red Lights”: destinada a ser, con el tiempo, carne de los dioses de las cabinas, sirve de excusa para que los sintetizadores de herencia ochentera y los efectos ensordecedores acaben poseyendo la composición, a lo largo de sus seis minutos y gracias a la voz de James Cook, en beneficio del baile raveramente primitivo, dejando de lado el explícito trazo indie-dance que podemos encontrar en la ya conocida “Doubt” –que, acto seguido, invita a que nos pongamos “It’s Not Over Yet” a toda castaña–.A caballo entre el “Sweet Harmony” de The Beloved y el “So Here We Are” de Bloc Party encontramos la flamante “Counterpoint”, el tema que mejor resume los leit-motivs de la banda y su más inspiradora composición gracias a unos riffs cristalinos que deben haber sorprendido al mismísimo The Edge. Pero cuando uno pensaba que todo el pescado estaba vendido, hace acto de presencia en el ecuador del disco “Acotyle” (el tema), nueve minutazos instrumentales y sublimes que transpiran Orbital –y hasta el “My Lexicon” de Sander Kleinenberg si tiramos de la manta más de lo debido– y “This Momentary”, donde Alexis Taylor, de Hot Chip, se apodera de la voz de Cook.Como unos Two Door Cinema Club a medio gas y sobradamente más experimentales, Delphic y el aura electro-épico de su carta de presentación se postulan como unos de los trabajos más degustables de este bypass anual. A uno no se le caen los anillos al afirmar que las limitaciones vocales de Cook encuentran en los adornos sintetizados de sus compañeros su mejor aliado para aguantar el tipo. Pero la coherencia con la que la banda ha dotado a su debut, junto a la capacidad de firmar estribillos efectistas a no más poder, hacen de los de Manchester uno de esos nombres a tener en cuenta este recién estrenado año hasta que Hot Chip o Midnight Juggernauts vuelvan inmediatamente a hacernos darlo todo. Sergio del Amo

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