Acid : Mysterons Invade The Jackin' Zone Chicago Acid and Experimental House 1986-1993 Acid : Mysterons Invade The Jackin' Zone Chicago Acid and Experimental House 1986-1993

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Varios VariosAcid : Mysterons Invade The Jackin' Zone Chicago Acid and Experimental House 1986-1993

8 / 10

Habiendo editado el esencial “Acid: Can You Jack?” en 2005, un nuevo recopilatorio de Soul Jazz centrado en el acid house de Chicago puede parecer redundante. Pero “Acid: Mysterons Invade The Jackin' Zone Chicago Acid and Experimental House 1986-1993” no es, ni mucho menos, gratuito. Todavía hay mucho que explorar en el hervidero creativo que siguió al nacimiento del género a mediados de los ochenta, especialmente si se hace con el rigor que demuestra el sello londinense en cada una de sus propuestas. Además de una ristra de grandes clásicos que trascendieron el underground para re-definir el concepto de la música de baile, el movimiento tectónico que provocó la explosión acid house trajo consigo un magma de experimentación que alimentó a las pistas de baile de producciones cada vez más oscuras y enfermizas. Y ahí es donde incide este recopilatorio. Si esa primera antología se fijaba en los tracks canónicos, esta vez es el turno de, con algunas excepciones, las armas secretas de los DJs de la época. Es, por decirlo de otro modo, un retrato del underground del underground.

Además de valores añadidos como la re-masterización digital de todos los tracks o la novela gráfica que incluye, la clave que valida el planteamiento de la recopilación es, como en todo lo que hace Soul Jazz, el rigor y el buen hacer en la selección de los cortes. Y en este caso las elecciones se basan no solo en un amplio conocimiento de la materia, sino en una capacidad panorámica que juega a favor de la contextualización global. Esto se demuestra en detalles como la inclusión del “The Juice” de Mr. Fingers. Aunque el track se extrae de “Ammnesia” –su álbum de debut y una obra que probablemente conoce cualquier seguidor del estilo–, es totalmente pertinente, ya que muestra la faceta más abstracta y aventurera del maestro Larry Heard. Lo mismo sirve para “Ecstasy”, una suerte de reverso maniático del inmortal “Can You Feel It” (también incluido). La experimentación es, pues, el hilo conductor del tracklist. Y, en un género con una paleta de herramientas tan limitada, ésta solía llegar a través de la manipulación de la 303 hasta el extremo del error. En cortes como “Hallucinate” y “Love Track” de Acid Wash, “Slam” de Phuture Phantasy Club, “151” de Armando o “Rabbit Trax 1” de James ‘Jack Rabbit’ Martin –uno de los grandes héroes olvidados del acid–, el burbujeante sonido de la bassline de Roland adquiere un efecto raspante a base de frecuencias afiladas que multiplicaban el componente psicodélico y que, en cierto modo, anticiparon el uso que posteriormente se le dio en géneros como el psy-trance.

Si en su vertiente más lisérgica el acid house acabó derivando en música asociada a la cultura rave, los productores que optaron por la senda de la profundidad empezaron a sentar las bases del deep-house que florecería poco después. Pero lejos de la sofisticación y la calidez, la concepción de lo deep para muchos productores de Chicago tuvo más que ver con la oscuridad y los ambientes claustrofóbicos. Esta faceta del acid house queda representada en tracks como “The Jacking Zone” de Risque Ryhtum Team, “I Believe” de A Black Man, A Black Man And Another Black –alias de Farley “Jackmaster” Funk”–, “I Can't Understand” de Pleasure Zone o los clásicos “House Nation” de The Housemasters Boyz y “No Way Back” de Adonis. Todos ellos comparten los mismos signos de identidad; acordes tenebrosos, ambientes insalubres y vocales cavernosas, a veces en forma de gimmicks o, como en el caso de “I Believe”, para rebelarse ante los primeros indicios de comercialización del género. En este segmento la única inclusión que desentona es “Can You Feel It”, ya que juega en otra liga, pero, al fin y al cabo, ¿de verdad podemos considerar que se vuelva a recuperar una de las mayores obras maestras de la historia del house como algo negativo?

“Acid : Mysterons Invade The Jackin' Zone Chicago Acid and Experimental House 1986-1993” es, pues, una excelente manera de sumergirse de nuevo en la historia del acid house a partir de la mencionada bicefalia creativa que desencadenó la aparición del estilo. Y, por encima de todo, es otro testamento que certifica que pocas variantes de la música electrónica consiguieron tanto con tan poco. A lo largo de las dos horas que dura el recopilatorio se escuchan poco más que cuatro elementos –cajas de ritmos a pelo, basslines ácidas, vocales mutantes y pads puntuales– pero, dos décadas después, siguen sonando tan fascinantes como siempre.

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