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Mr. Mitch - Parallel Memories

8.3 / 10

En un artículo que aparece en el último número de la revista The Wire, el que incluye la lista resumen de 2014, Louis Pattison aborda uno de los momentos más interesantes del bass británico: la increíble transformación del grime de música de guerra a un sonido de calma, la evolución de una escena fundamentada en la rabia que ha acabado siendo una extraordinaria plataforma de reflexión. La clave, sostiene Pattison, está en un severo plan de adelgazamiento del beat: el mejor grime este año ha sonado casi transparente -ahí está el álbum de Yamaneko, último descubrimiento de Tom Leah para su sello Local Action-. Donde antes había un puñetazo ahora hay una emoción lírica.

El fenómeno no es radicalmente nuevo, ya que se puede rastrear hasta 2013, cuando el grime -vía Visionist, Logos y otros productores bajo la tutela de Martin 'Blackdown' Clark en su sello Keysound- empezó a hacerse más mental, más espacial, incluso más luminoso. La tentación de llamarlo 'grime inteligente' era demasiado tentadora y a la vez demasiado fuerte: ya no hacía falta un rapper pudiendo colocarse una melodía, generalmente de influencia oriental, y ya no hacía falta rechinar los dientes pudiendo atemperar los ánimos. Y sin embargo, la música de esta nueva comunidad londinense tenía fuerza, pálpito urbano, credibilidad. Se habían renovado sin traicionar sus raíces.

Lo de Mr. Mitch, sin embargo, es un paso todavía más allá. Además, un paso realmente rápido: aunque sus primeras producciones se remontan a 2010, cuando dio inicio a su modesto sello Gobstopper, la evolución y el asentamiento de Miles Mitchell no se ha reforzado hasta que no ha entrado en el círculo de Planet Mu, primero con un EP - Don't Leave, en la primavera de este año que ya se nos va- y ahora con un álbum para el que no hay equivalentes, salvo el mencionado Pixel Wave Embrace de Yamaneko -que, sin embargo, tiene más de new age que de bass- y algunos síntomas de serenidad zen en un grime que, pese a todo, sigue golpeando con la mano abierta.

Los primeros cortes de Parallel Memories pueden llevar a engaño. Si el grime se ha sometido en verdad a un adelgazamiento en 2014, lo que va de Afternoon After a Don't Leave es como pasar por la dieta Dukan o las técnicas ayurvédicas de Miguel Bosé: la música se queda en las raspas, anoréxica, su paz no se discierne bien si es de serenidad o de inyectarse morfina. Pero con It Takes Hold Of You empiezan a caer los graves como si fueran piezas de plomo. Es metal contra agua, eso sí, una fuerza que golpea en blando -entre los amplios silencios de Sweet Boy Code se cuelan voces R&B con textura de pitufo-, pero que prolonga mucho su onda expansiva. Sin dejar de ser grime, y con todo lo que ese género implica, Mr. Mitch es lo más cerca que el género ha estado nunca del silencio. Si SD Laika es el omega -el fin, la muerte, la apoteosis del ruido-, Mr. Mitch es el alfa, el comienzo sereno, la vía del Tao.

Hay un momento en la hoja de prensa que Planet Mu ha emitido con la salida de Parallel Memories que puede parecer pretencioso, pero a la vez tiene algo de sentido: dicen -ellos, no servidor- que Mr. Mitch suena como si Boards of Canada se trasladaran a hacer música al East London. Eso no quiere decir que este grime suene como un track de Boards of Canada, sino que tiene la misma dimensión emocional, la misma forma de indagar entre los pliegos de la memoria. Mr. Mitch entiende esta colección de piezas como un repaso a diferentes acontecimientos de su vida, como una reformulación de sus sueños y sus fantasías, y de ahí el título: son sus recuerdos en una dimensión paralela, como si él estuviera soñando en la mente de otra persona, u otra persona estuviera convirtiendo en música toda su proyección psicológica.

Hay algo de irreal y alucinado en estas miniaturas que a veces son como carbones al rojo vivo - Bullion- y otras como perlas engarzadas en coral, y eso es lo que convierte a Parallel Memories en un disco tan progresivo. Otro certificado sólido de que el grime, que un día murió y al poco tiempo resucitó, como Lázaro, ha seguido avanzando para no tener que volver nunca más por el camino que lleva a la tumba. Ha adelgazado, sí, pero con Mr. Mitch se le puede aplicar a un peso mosca -porque la pegada sigue- la famosa frase que inmortalizó Muhammad Ali: flota como una mariposa, pero pica como una abeja.

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