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"El chico con mallas rosas que canta Lady Gaga en mi gimnasio es terrorismo"

Nos metemos en un gimnasio a 'reventarlo' con alguien que creció odiando el deporte

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La relación del guipuzcoano Jokin Azpiazu con el deporte ha sido siempre tormentosa, reconoce. Sin embargo, el chico que en el instituto llevaba un parche con el lema 'No work, no sport, no stress' hoy es un activista, sociólogo, investigador de cuestiones de género y sexualidad en la Universidad del País Vasco, DJ y músico en las bandas Puto Amoak Matematiketan, Occhi di Farfalla y Olor... que hace deporte.

Bueno, ejercicio.

Pero lo haces regularmente.

Sí, voy dos o tres veces al gimnasio, o a correr. Pero por salud, porque trabajo mucho con la cabeza, sentado delante del ordenador. Empecé a usar el ejercicio como una vía para dormir mejor y también como aislamiento. Mientras hago ejercicio no pienso, y eso es una liberación de la hostia. Y no busco superarme, llevo seis años corriendo los mismos minutos a la misma velocidad y estoy súper tranquilo.

Mientras hago ejercicio no pienso, y eso es una liberación de la hostia

Me interesa saber qué escucha en un gimnasio alguien que pincha y hace música

Pues me gusta escuchar discos enteros, sobre todo metal, hardcore y grindcore. También techno. Lo que comparten esos estilos es que sean temas que conozca previamente. Ignoro las carpetas de música nueva, esa la escucho en el bus. Me funcionan las cosas enrabietadas, con carga de adrenalina, tipo Napalm Death o Nervosa, pero cambio de tercio cuando cambio de ejercicio. Hago pesas con grindcore y corro con techno.

¿Valoras más que te distraiga o que te motive?

La uso como analgésico, necesito escuchar música para no sentir que estoy haciendo el idiota.

Quizá por eso hay hilo musical en los gimnasios.

Bueno, yo a uno que iba era insoportable eso. Ponían la cadena Euskadi Gaztea, la radiofórmula vasca: locutores energúmenos chillando, las mismas canciones todos los días. Te tenías que poner tu propia música como protección contra la que había.

Aparte de Euskadi Gaztea, ¿qué no debería sonar en un gimnasio?

No te puedes llevar discos de jazz al gimnasio. Y no solo por el ritmo, sino porque no asociamos esa música con una estética del deporte. De hecho, te remite a una época en la que la música no se escuchaba, no era simplemente un elemento bandasonoresco de tu vida. Tampoco te puedes poner a Sonic Youth para hacer pesas, imagínate.

Hardcore, metal, techno... uso la música como analgésico, la necesito mientras hago deporte para no sentir que hago el idiota

Mejor con Pantera.

Precisamente, el otro día tenía puesto Pantera mientras hacía pesas y me sentía lo más machorro del lugar, pero me preguntaba qué estarían escuchando los demás. He cotilleado poco porque la cercanía física es incómoda, pero sí que se oye mucho hip hop y mucho rollo trap, oyes las bases. Supongo que tiene que ver con cierto tipo de cultura, hay músicas que encajan casi como formas de vida.

Como formas de vida, pero también parece fundamental hacer deporte con música cuyos beats se integren con el movimiento de tu cuerpo. Correr con Public Enemy parece más coñazo que con una sesión de Underground Resistance.

Hay una tendencia a pensar lo corporal por un lado y lo cultural por otro, pero ambas se adaptan una a la otra. Si ves tu mundo como algo urbano, en movimiento, probablemente el hip hop sea tu ritmo casi biológico. Es a lo que te hayas acostumbrado, yo cuando salía a bailar me encantaba el techno porque entrabas en el ritmo a las 12 de la noche y te salías a las 6 de la mañana. Pero también hay gente que le pone a bailar el hiphop, cosa que a mí me parece rarísima. Y estoy seguro de que hay gente que corre en la cinta con discos que van a 60 bpm y yo a esa velocidad no puedo ni caminar. Uno de los temas que suelo ponerme es uno de Prodigy, Warrior's dance, que descubrí que va al ritmo exacto al que corro. ¿Sabes ese punto en el que ni te aburres ni estás forzado?

Algunos corren en la cinta con discos que van a 60 bpm y yo a esa velocidad no puedo ni caminar. Yo me suelo poner un tema de Prodigy, Warrior's dance, que descubrí que va al ritmo exacto al que corro. ¿Sabes ese punto en el que ni te aburres ni estás forzado?

¿Y la canción de Rocky? Si la escuchases sin saber que su origen es ambientar una escena de preparación deportiva épica, sería raro usar eso para motivarte físicamente, ¿no?

Hay una capacidad educativa brutal ahí, porque el tema es una especie de medio funk medio progresivo extraño ahí que podría encajar perfectamente en Vacaciones en el mar. Si se hubiera hecho famoso en esa serie nadie lo relacionaría con el ejercicio, sino con ligar tomando un Martini.

Todos sabemos que ahora mismo hay un aspirante a policía nacional haciendo abdominales escuchando funky de los 70.

¡Claro! Pero nunca podemos hablar de música fuera del contexto en que se produce. Cuando me compré mi primer sampler, una de las cosas que más me divertía era encontrar la frecuencia exacta a la que mi gato se ponia nervioso. Había una nota concreta a tantos kiloherzios con la que se largaba de la habitación. Para él tenía solo efectos corporales. Pero nosotros no, estamos tan inscritos en los sonidos que todos nos evocan algo. Estamos educados para que un acorde, o una sucesión de ellos, nos provoque una emoción determinada. Casi todos podríamos predecir las notas de una escala pentatónica sin 'saber' nada de música.

En un gimnasio la música no es el único sonido.

Parece que hay gente que está más legitimada que otra para hacer ruido en los gimnasios. Hay hombres que dan gritos cuando levantan pesas pero a la vez ves mujeres de 50 años a las que les está costando un montón hacer un ejercicio y mantienen el silencio. Sabes que si estuviera sola estaría cagándose en los muertos. Los tíos suelen mantener a nivel acústico el control del espacio. Hay una sociabilidad extraña, es un sitio donde todo el mundo ve a todo el mundo pero todo el mundo tiene que hacer como que ignora a todo el mundo. Haces que estás solo pero sabes que estás acompañado. Llevar auriculares es una buena forma de decir 'estoy aquí conmigo mismo, no me liéis'. Y fíjate que la gente que está más asociada al rollo gimnasio, los machorros, los ciclados, esa gente suele ir sin cascos. La gente que estamos en un rollo más periférico, o que va simplemente porque le han salido chichas, tendemos a aislarnos. Yo he visto gente montarse en la estática con los cascos y el libro.

Hay quien parece más legitimado que otros para hacer ruido en los gimnasios. Hombres que dan gritos cuando levantan pesas y mujeres de 50 años a las que les está costando un montón hacer un ejercicio y mantienen el silencio, aunque se estén cagando en los muertos

Tú investigas cuestiones de género. Los gimnasios, ¿qué?

Hay muy pocas tías que pasan del anaeróbico, la mayoría están con nosotros los de la barriguita. Luego están los tíos, aparte, con las pesas, que si acaso corren cinco minutos para calentarse. Se da una situación muy peculiar de fratriarcado entre ellos, son como hermanitos que se van introduciendo unos a otros en ese espacio. Hay también movida intergeneracional, los más jóvenes se fijan en los veteranos. Pero es curioso porque el ambiente tan hetero, tan masculino que hay en un gimnasio, con la música que escuchas tú, de alguna manera lo ves alterado. Puedes ver a tíos levantando pesas de 80 kilos mientras en tus oídos suena Madonna. Son espacios muy normativos y provocar una ruptura ahí es súper fácil.

¿Cómo?

En mi gimnasio hay un tipo que viste muy femenino, viene con mallas rosas, con el pelo rubio y canta Lady Gaga a tope. Lleva los cascos altísimos y a él se la sopla y se pone a cantar. Es el mayor acto de terrorismo que presencio, semana tras semana. Todo el mundo se siente en una incomodidad rara en plan 'qué hace la marica esta chillando'.

Y corriendo al aire libre, ¿puede el ejercicio físico resignificar el espacio público con ayuda de música? Hay colectivos como Midnight Runners en Londres que juntan mucha gente para salir a correr de noche y con música en altavoces. Es como una versión light de una rave de runners.

Dudo bastante de la capacidad de subversión del rollo runner. En Donosti por ejemplo con la capitalidad cultural hemos visto ya pasar todo lo que hubiera sido subversivo con la más horrorosa de las asimilaciones. Performances nocturnas organizadas por el ayuntamiento y así. Aquí si 40 personas salieran a correr de noche con disco de trash de Anestesia al cabo de un mes la Kutxa estaría organizando lo mismo. Para que fuera algo tipo situacionista habría que sacar la cosa de contexto. Por ejemplo salir a correr con discos de Cat Power. Y vuelvo a pensar en el chaval del gimnasio que canta Lady Gaga y su capacidad de destrozar a todo el mundo.

Que busque compinches.

Pues fíjate que el otro día entró un tipo al gimnasio. De origen asiático, con camisa de cuadros y pantalones vaqueros. Todos pensábamos 'vendrá a buscar a alguien'. Pues no: se sienta un rato en la bici, empieza a pedalear, se aburre, se pone en la cinta, se aburre y se va.

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Le hemos pedido a Jokin una playlist para machacarnos el cuerpo. Esta es:

Metallica 'Whiplash'

Sepultura 'Arise'

Napalm Death 'Greed Killing' + 'Nazi Punks fuck off'

Nervosa 'Intolerance means war'

+HIRS+

Humilitate 'Zakila edo alua duzu?'

Wild Dogs

FRAU 'Punk is my boyfriend'

Limp Wrist

Fuck Buttons

Leftfield 'Afrika Shox' (Live)

La Roux 'In for the Kill'

Batida 'Bazuka'

Prodigy 'Warrior's dance'

Icon of Coil 'Headhunter'

Bad F-Line 'Gose'

The Very Best featuring Mo Laudi 'Angonde'

Anne Clark 'Wallies'

Darude 'Sandstorm'

Madonna 'Music'

Asian Dub Foundation 'Zig Zag nation'

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