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Sports

La nefasta idea que puede acabar con lo mejor del fútbol español

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Contraproducente e injusta. El divorcio entre la sociedad y el fútbol tal y como lo conocemos. El equivalente a una declaración de guerra contra casi todos nosotros

Ignacio Pato

19 Junio 2017 14:22

Getty

La Liga de Fútbol Profesional, además de querellarse contra aficionados que ejercen su libertad de expresión -véase el 'caso Zozulya'-, tiene otras preocupaciones. Una de las principales es la, según el organismo que preside Javier Tebas, la baja asistencia a los estadios españoles.

Con los datos en la mano, podemos decir que esta temporada han ido 10 millones y medio de personas a algún partido de 1ª. Y que cuatro clubes han presentado medias de asistencia superiores al 80% durante todo el año -Leganés, Real Madrid, Eibar y Atlético-, mientras que es cierto que hay otros que a duras penas han llenado la mitad del aforo (el 60,4% del Benito Villamarín, el 58,1% de Balaídos y un preocupante 49,6% de Cornellà-El Prat).

Es un panorama claramente mejorable. Sin embargo, la idea que para ello ha puesto sobre la mesa el consultor de ticketing de la LFP no nos puede parecer más contraproducente e injusta.

Para Marshall Glickman, el precio actual de los abonos es "tan bajo" que produce en el aficionado que lo ha pagado al principio del año la sensación de que "si no asistes a un partido en concreto no pasa nada". Sugiere que el abonado deje de contar con la "ventaja" de pagar proporcionalmente más barata la entrada de un partido que el espectador ocasional.

se hagan descuentos en el abono de temporada con respecto a los partidos sueltos. Es decir, eliminar la "ventaja" de fidelidad con la que cuentan las 587.000 personas que comenzaron esta temporada como abonados de un equipo de 1ª. 

Si tomamos el caso del Leganés, ocurre que el club madrileño, el que mayor porcentaje de asistencia tuvo este año, tenía los precios más bajos de la categoría, pudiendo ser abonado de fondo por 125 euros. Su media es de 252 euros. El Eibar, el tercer equipo que más llena su campo, tiene la siguiente media más barata: 341 euros por reservar asiento en Ipurua. El Espanyol, el club que peor entrada presenta, no es casualmente quien tiene la cuarta media más cara: 725 euros que le sitúan mucho más cerca de los 1.031 euros de media del Real Madrid o de los 831 del Valencia. El club madridista es quien tiene el abono más caro de la categoría, con 1.840 euros.



Glickman no está teniendo en cuenta ni esto ni iniciativas para que el abonado "libere su asiento" en caso de no poder asistir (Barcelona, Leganés, Real Madrid, Eibar o Valencia disponen de ello) ni los 221 millones de euros que generan todas estas personas. El consultor no solo propone el incremento del precio de los abonos, sino también estadios con menor capacidad basándose en la ley de la oferta y la demanda, lo que tendría un claro impacto en partidos importantes: la revalorización -el encarecimiento- de los asientos. También apuesta por edificios con áreas comerciales liderados por la iniciativa privada, y pone como ejemplo la NBA y la Premier League.

Para una mayoría de aficionados de La Liga, el ocio o las compras se hacen fuera del estadio, antes de que comience el partido. En todo caso sería revisable en función de la mejora del sector servicios la posibilidad de vender alcohol dentro del recinto, prohibición que suele disuadir al público de ingresar antes en el estadio y por tanto se descongestionen las entradas a la hora del partido. Y tanto la NBA como la Premier, si se quieren poner como ejemplo, son competiciones en las que el calendario está diseñado desde meses antes de su inicio.

La Bundesliga, la competición con mejor media de asistencia de Europa, diseña también su calendario en julio. Así, los aficionados pueden comenzar a planificar a qué partidos podrán acudir o no en función de compromisos personales, familiares o incluso laborales.

Que no se le olvide tampoco a Glickman el "creativo" cuadrante de horarios que presenta "la mejor liga del mundo" cada fin de semana. Bueno, casi cada día, porque estamos ya en un punto en el que la misma jornada comienza el viernes a las 20:45 y acaba el lunes a las 23:00. En medio, ocho horarios distintos en sábado y domingo. Y todo debido a la apuesta de Tebas por el mercado audiovisual, especialmente el asiático.

Es esta una opción empresarial argumentada por la LFP con el mantra de disputarle la hegemonía a la liga inglesa. La opción está fracasando pero nos ha dejado alguna perla por el camino, como asegurar que un Celta-Atlético de Madrid un sábado a las 13:00 iba a tener más audiencia en China que un derbi de Manchester a la misma hora.

Lo menos divertido es que esta estrategia coloca a los aficionados -abonados o no- como mero cliente prescindible de la maquinaria del fútbol-negocio español.

El aficionado, el mejor activo social de la "mejor liga del mundo", convertido en un cliente prescindible, pero no por ello menos usado y coaccionado. Además de confiscaciones, multas y sanciones desproporcionadas, uno de los últimos chistes involuntarios de la liga de Tebas ha sido multar a los clubes que no consigan llenar un 75% de la grada opuesta a las cámaras de televisión. Es decir, la que se ve en la retransmisión, la imagen, la carcasa del producto.

Pero por desgracia para Tebas, que pueda ser empaquetado y vendido no quiere decir que el fútbol sea solo una mercancía.


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