PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Sports

La historia tras la mejor foto que ha dejado el fútbol

H

 

Esta es la demostración de que se puede dar un abrazo... sin darlo

Ignacio Pato

06 Mayo 2017 18:12

Fotografía de Ricardo Alfieri

Le dijo al médico: "¿Para qué me dejás vivir?"

Y este le respondió: "Nene, vos le tenés que devolver la vida a tu vieja".

Así contaba años después Víctor Dell'Aquila su reacción a salvar la vida pero perder los dos brazos a los doce años tras electrocutarse en un poste de alta tensión al que se había subido porque quería "ver el barrio desde arriba".

Trece años después, con 25, allí estaba él, xeneize puro, hincha de Boca, en el estadio del máximo rival. Pero estar el 25 de junio de 1978 en el estadio Monumental de River Plate con otras 70.000 personas solo podía significar una cosa.

Millones de papelitos. Kempes, gol. Empate de Nanninga. Prórroga. Matador Kempes otra vez. Bertoni. 3-1. Argentina es campeona del mundo.

Los desaparecidos y sus guardianes, Menotti y Videla. Gritan lo mismo.

También Víctor. Ha visto el partido tras la portería que ha acabado defendiendo Fillol. No había seguridad que le detuviera, había saltado de la grada al césped faltando un minuto y había corrido hasta el arco, situándose justo al lado del portero, esperando el final.

Quiere abrazar a Fillol, el portero de Boca, de su equipo. Pero en cuanto el árbitro ha terminado el partido, Fillol se le ha escapado porque ha arrancado a correr hacia sus compañeros.

Al llegar al borde del área, el portero hinca las dos rodillas y casi la cabeza en el suelo. Víctor corre, pero se le adelanta Tarantini, que también se arrodilla ante Fillol para abrazarse a él.

Enseguida llega Víctor corriendo.

Frena, y las mangas del suéter se van hacia adelante, hacia los dos jugadores. Es el deseo puro, el abrazo que sin saberlo cambió por querer ver su barrio desde un poste eléctrico.

El fotógrafo Ricardo Alfieri, estaba doblemente contento. Festejaba y sabía que iba a tener una buena cosecha aquella noche. Aunque seguro que no tanto como para imaginarse que acabaría inmortalizando la imagen que popularmente se conoce como "El abrazo del alma".


Imagen relacionada


share