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El macrismo amenaza una de las fábricas ilustres de Argentina

Las importaciones a bajo coste están estrangulando a Dale Más, artesanos del balón desde hace medio siglo

La fábrica Dale Más produce pelotas de fútbol en la provincia de Córdoba desde 1965, siendo un símbolo reconocible de toda Argentina. Cada día decenas de trabajadores veteranos fabrican un balón que está considerado como uno de los mejores del mundo.

"La calidad de una pelota está en su interior. Estos balones están hechos de manera 90% artesanal", explica Fernando Fugilini, el dueño y presidente de la empresa, en BBC.

Esta manera de fabricar balones ha sido remplazada a nivel mundial por una más eficiente y más barata: la pelota termo sellada, que se suele fabricar en el sudeste de Asia. Es el tipo de pelota es la que actualmente se encuentra en todos los centros comerciales y se utiliza en el fútbol de élite, a diferencia de la de Dale Más, que tiene un forrado interior echo de un látex de doble enmallado.

Que ya no sea un referente a nivel internacional no había sido ningún problema hasta la entrada de Macri al poder. El presidente ha impuesto políticas liberales bajando los impuestos en las importaciones y provocando que estas se hayan disparado en el país, incluyendo las de balones de fútbol.

Sin embargo, todas las pelotas actuales siguen el legado de esta fábrica de Bell Ville. En 1931 tres hombres del pueblo convirtieron el viejo balón de tiento en la pelota que conocemos hoy en día, con su válvula y las costuras prácticamente imperceptibles. Por esa razón Bell Ville es conocida como la "capital nacional de la pelota", algo que sus políticos buscan que sea algo reconocido por el gobierno para dar una denominación de origen a las pelotas y alargar la existencia de sus fábricas.

En 1995 un incendio arrasó la fábrica, pero la empresa se reconstruyó y en 2005 fue reconocida por el Libro Guinness de los Récords por tener la colección de balones más amplia del mundo.

"En Argentina pasa de todo, así que tenemos cintura, pero no te voy a negar que estamos asustados", admite Fugilini. "Si llega el momento en que resulte necesario importar para mantener al personal y la empresa, lo haremos".

Solo espera más protección del Estado y se queja de que se permita a la petrolera estatal YPF importar 900.000 pelotas de China y Pakistán para regalar a quien llene el coche de gasolina.

"Nosotros cotizamos la pelota, a precio de fábrica, a 220 pesos (14 dólares). Es imposible que compitamos con una pelota que cuesta 70 pesos (5 dólares) y es traída del sudeste asiático", se indigna Fugilini.

Propone que haya algún tipo de restricción en las importaciones. "Si se calcula que se consumen 4 millones de pelotas al año y nosotros producimos 1 millón, que solo se importen 3, ni más ni menos. Pero es que ahora se están importando de manera indiscriminada", concluye.

El dueño de Dale Más sabe que en Asia trabajan por salarios muy bajos en jornadas de 14 horas con última tecnología, de ahí su precio tan bajo.

Aunque la competencia asiática no es algo por descubrir, en Argentina sí lo es, hasta cierto punto. Durante el gobierno kirchnerista los controles sobre las importaciones y el cambio de divisas cerraron las fronteras y protegieron a los trabajadores locales, a pesar de disparar la inflación, aumentar el déficit fiscal y eliminar mercados.

Sea como sea, Macri ha quitado las restricciones en las importaciones y alguien tenía que salir perdiendo. En este caso, los perdedores fabrican pelotas de fútbol.

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